La Bundesliga retomará la acción este fin de semana y lo hará de la mejor manera: con un clásico. Sin público presente debido a la situación del Coronavirus, Borussia Dortmund y Schalke 04 se verán las caras este sábado para llevar adelante un nuevo capítulo de su rivalidad que tiene 95 años de vida. La primera edición de este encuentro fue en 1925 y Los Mineros, como se lo conoce al Schalke, se llevó el partido por 4-2. Una de los condimentos más importantes que tiene este clásico es la cercanía entre ambos conjuntos. Gelsenkirchen, la ciudad natal de Schalke, y Dortmund están separadas por apenas 30 kilómetros de distancia.
Este cruce, que despierta pasiones no sólo en Alemania sino en el mundo entero, ha dejado grandes recuerdos y anécdotas que se multiplican cada vez que el Dortmund y el Schalke batallan para decidir quién va a ser el rey del Ruhr.
El fervor y entusiasmo del Revierderby, como se lo llama en Alemania, puede reflejarse en lo que sucedió en el clásico que se disputó en 1969: Schalke marcó el primer gol del partido e inmediatamente los fanáticos que estaban en los alrededores del arco corrieron dentro del campo de juego para celebrar con sus jugadores aquella anotación. En el partido de vuelta de ese mismo año, el presidente del Schalke se tomó muy en serio la rivalidad y decidió pasear con un león por el césped del estadio para intimidar a sus rivales aurinegros en la previa del partido.
Una de las anécdotas más increíbles de este enfrentamiento nos remonta al 19 de diciembre de 1997, fecha en la que se jugó la jornada 20 de la Bundesliga. En un encuentro vibrante, el Dortmund se puso en ventaja en el primer cuarto de hora gracias a Vladimir But, pero Denis Klujew empató a falta de 15 minutos para el cierre del encuentro. Andreas Möller ubicó nuevamente adelante en el marcador a los aurinegros a los 79 y parecía que el triunfo estaba asegurado. Sin embargo, Jens Lehmann tenía otros planes. El arquero de Schalke fue hasta el área de los de Dortmund en busca de un gol salvador que igualara el partido. El reloj marcaba 90 minutos y Thon estaba por ejecutar el último tiro de esquina de la noche.
El primer lanzamiento fue despejado por los aurinegros, pero la pelota le quedó a Linke quien, desde el punto penal, levantó la bola al segundo palo donde estaba ubicado Lehmann. El portero, a pesar de estar usando un buzo naranja flúor que llamaba poderosamente la atención, se encontraba sólo, sin marca por detrás de todos. La cabellera enrulada del portero le dijo ‘sí’ a la pelota y fusiló a Klos con un cabezazo inatajable para el 2-2 final. En ese momento, el portero alemán pasó a la historia ya que se convirtió en el primer arquero en marcar un gol en la Bundesliga. El contexto del encuentro y que el rival sea el clásico de toda la vida fueron los agregados perfectos para un gol inolvidable.
En mayo de 2007, Schalke 04 se encontraba ante la posibilidad de coronarse campeón de la Bundesliga tras 49 años, pero Borussia Dortmund se vistió de verdugo y arruinó la fiesta. El clásico de ese año se jugó en la fecha 33 y el equipo de Gelsenkirchen, que era el puntero, visitaba al Dortmund con la obligación de ganar para mantener la distancia con su perseguidor, Stuttgart. Esa temporada no había sido muy buena para los aurinegros, que estaban lejos de los primeros puestos y se ubicaba en mitad de tabla. Sin embargo, los de Dortmund estuvieron inspirados aquel 12 de mayo y ganaron por 2-0 con goles de Alexander Frei y Ebi Smolarek. Esa derrota le costó cara a Los Mineros, que, a pesar de ganar la fecha siguiente ante Arminnia, no pudieron festejar porque Stuttgart hizo lo propio y le ganó por 2-1 a Energie Cottbus. Borussia Dortmund no tuvo un desempeño brillante en aquella Bundesliga, pero puede hacer gala de que le sacó la ilusión a su máximo rival de celebrar el tan ansiado título local que buscaban.
Hablar del derbi del Ruhr es hablar de remontadas. Tanto Schalke como Borussia han sido protagonistas de partidos heroicos en lo que todo parecía perdido. El primer recuerdo se ubica el 13 de septiembre de 2008 con el Signal Iduna Park como escenario; en aquel encuentro, Los Mineros comenzaron ganando rápidamente de la mano del peruano Jefferson Farfán, quien marcó el primer tanto a los 20 minutos. A los 40, Rafinha estiró la ventaja y, ya en el complemento, Heiko Westermann puso el 3-0 a los 10. El partido parecía sentenciado y la desilusión comenzaba a invadir el cuerpo de los ciudadanos de Dortmund, pero a los 30 del segundo tiempo comenzó la epopeya. El central Neven Subotic fue quien abrió el camino de la épica de los aurinegros con un cabezazo que señaló el 3-1. 180 segundos después, Alex Frei se encargó de poner las cosas 3-2 y alimentó las esperanzas de todo el público amarillo, que comenzaba a creer que era posible igualar el cotejo.
Los azules, nerviosos por la presión de sus rivales, tuvieron dos expulsados tras el 3-2: a los 73, Christian Pander sufrió la segunda amonestación y abandonó el campo de juego. 3 minutos después, Fabian Ernst vio la roja directa por una tremenda patada que le pegó a Blaszczykowski y dejó a su equipo con 9 hombres. Ya sobre el cierre, a falta de 5 minutos, ocurrió el milagro: Krstajic, defensor de Schalke, tocó la pelota con la mano dentro de su área, el juez no dudó y pitó el penal. El equipo dirigido por aquel entonces por Jürgen Klopp tenía en los pies de Frei el acceso a la igualdad, que optó por un derechazo violento a media altura para sellar el 3-3 definitivo.
La remontada que marca la historia de Schalke en el Revierderby ocurrió 9 años después de aquel 3-3 para el infarto que se había dado en 2008. El 25 de noviembre de 2017, los azules de Domenico Tedesco visitaron al Borussia de Peter Bosz por la fecha 13 de la Bundesliga 2017-2018. La ilusión de hacer un buen partido y llevarse el triunfo para Gelsenkirchen se vio rápidamente frustrada por los aurinegros, que a los 25 del primer tiempo ya ganaban 4-0 con goles de Aubameyang, Götze, Stambouli en contra y Raphael Guerreiro.
Tedesco pateó el tablero rápidamente y decidió meter dos cambios luego del cuarto gol de sus rivales. Antes del pitido que marcaría el fin de la primera etapa, el DT de Los Mineros mandó a Matija Nastasic a la cancha agotando sus tres modificaciones en los primeros 45 minutos. A falta de media hora para el final llegó la primera reacción de la visita de la mano de Guido Burgstaller. Cuatro minutos después, Amine Harit resolvió con un fuerte derechazo ante la salida de Weidenfeller para marcar el segundo tanto. El Dortmund, desesperado por defender el marcador, se abocó a una tarea defensiva que le costó caro. A los 72, Aubameyang, que estaba en su propio campo, cometió una falta que le valió la segunda amarilla y la expulsión. Esta situación envalentonó a los visitantes, que encontraron el tercer gol en la figura de Daniel Caligiuri, quien cruzó un zurdazo potente al ángulo dentro del área rival a los 85. Con el tiempo agregado disputándose, la esperanza de Schalke se depositó en el córner que se iba a ejecutar a los 93 minutos. La pelota se elevó al área de Borussia y Naldo, central brasileño, saltó más que todos y estampó un frentazo inatajable para el 1 del equipo de Bosz y marcó el 4-4. La locura se desató, todo el banco de suplentes de la visita ingresó al campo de juego y así terminaba uno de los clásicos más emocionantes en los últimos años del fútbol alemán.
El retorno de la Bundesliga promete ser electrizante y ambos equipos buscarán seguir prendidos en la lucha por el campeonato. Borussia Dortmund necesita el triunfo para quedar a 1 punto de Bayern Munich, mientras que Los Mineros quieren sumar de a 3 para consolidarse en los puestos de copas. El Signal Iduna Park será la sede de la edición número 156 del derbi del Ruhr que comenzará mañana a partir de las 10.30. El historial está en favor de Schalke 04, que ganó 60 partidos. Los de Dortmund, por su parte, salieron victoriosos en 52 oportunidades e igualaron 43 veces.
