Edinson Cavani y su ciclo en Boca: de la gran expectativa a no saber poner un punto final

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Martín Arévalo: ''Cavani rescindirá contrato con Boca'' (0:42)

Edinson Cavani jugó tres años en Boca Juniors, generando en un comienzo una ilusión que paulatinamente se fue apagando hasta llegar a un inevitable desenlace en el que, sin títulos, el uruguayo no pudo despedirse a la altura de su carrera.

El lunes 31 de julio de 2023, y luego de más de 16 años en el fútbol europeo, el Matador fue presentado en La Bombonera. “Es una responsabilidad muy grande ponerme esta camiseta”, expresó quien luego de firmar un primer contrato hasta diciembre de 2024 pasó a utilizar la camiseta número 10 del Xeneize.

El 9 de agosto se produjo su debut, enfrentando a Nacional por la CONMEBOL Libertadores, y luego del partido habló en ESPN sobre la coincidencia con el estreno del Manteca Martínez, quien también debutó con Boca un 9 de agosto, pero de 1992.

“Así como el Manteca dejó su huella, ojalá yo también pueda hacerlo”, dijo el delantero que pudo marcar su primer gol con Boca el 18 de agosto de 2023 ante Platense, por la Copa de la Liga y en La Bombonera.

Su gol más importante en ese primer semestre fue en el 1 a 1 ante Palmeiras por las semifinales de la Libertadores. Con ese resultado, el equipo dirigido por Jorge Almirón pudo forzar la definición por penales, instancia donde el Matador falló su remate, aunque Boca igualmente pudo ganar.

El pase atrás en la final de Libertadores ante Fluminense: la primera desilusión

El 4 de noviembre de 2023, Boca y Fluminense se enfrentaron en el Maracaná para disputar la final de la CONMEBOL Libertadores.

Los hinchas xeneizes aún recuerdan y desaprueban la decisión que tomó Cavani de pasarle la pelota atrás a Miguel Merentiel cuando pudo quizás haber rematado él mismo al arco.

Fluminense ganó 2 a 1 y se coronó por primera vez campeón del continente.

Gol clásico y el gran primer semestre, sin título, de 2024

Tras sus tres goles en 16 partidos durante su primer semestre, tuvo en el inicio de 2024 una gran performance, que incluyó un hat-trick ante Belgrano en marzo, su único gol en Superclásicos (llegó a jugar cuatro) en el triunfo de Boca por 3 a 2 sobre River por los cuartos de final de la Copa de la Liga, y el golazo de tiro libre en la hora para darle a su equipo el triunfo ante Trinidense en Paraguay por la CONMEBOL Sudamericana.

Fueron 14 goles en el semestre, aunque la eliminación por penales (Cavani no pudo marcar el suyo) en semifinales del torneo local ante Estudiantes fue un duro golpe para el equipo entonces dirigido por Diego Martínez.

En el segundo semestre de 2024, ni Boca ni Cavani pudieron mantener el nivel ni el juego, y entonces fue eliminación en octavos de Sudamericana contra Cruzeiro (en la ida, el Matador había convertido el 1 a 0), derrota por penales a fines de noviembre ante Vélez en semis de la Copa Argentina (ya con Fernando Gago como DT) y sexta posición en la Liga Profesional 2024 que ganó Vélez.

De todas maneras, en octubre se acordó su renovación contractual hasta diciembre de 2026.

Un 2025 complicado: el gol errado ante Alianza Lima y lesiones musculares

En 2025 fueron recurrentes los problemas físicos y los goles apenas cinco.

La última imagen que marcó su paso por Boca justamente fue un insólito gol errado ante Alianza Lima por la fase 2 de la CONMEBOL Libertadores. Sobre el final del partido jugado en La Bombonera (en la ida, el equipo peruano había ganado 1 a 0), Cavani no pudo convertir el 3 a 1 y entonces la serie se definió por penales, resultando ganador Alianza Lima y siendo eliminado Boca de toda competencia internacional en el año.

En mayo, Juan Román Riquelme, presidente del club, declaró: “Edi está feliz. Creo que ya está entrenando. Nosotros siempre lo queremos tener adentro de la cancha, es una maravilla verlo defender esta camiseta y le gusta estar en esta institución. Cavani se va a quedar hasta cuando él quiera. Tenemos muchas ganas de disfrutarlo mucho, él está muy feliz y creo que en Uruguay lo saben. Sin duda que nos va a dar muchas alegrías”.

El pronóstico de Riquelme no pudo cumplirse, Cavani tuvo una escasa participación en el esperado Mundial de Clubes y el Xeneize tampoco logró gritar campeón en una nueva temporada.

Un final inevitable y decepcionante

En 2026, Cavani apenas pudo jugar dos partidos (vs. Platense y contra Racing en febrero, días después de cumplir 39 años), y luego las noticias que lo involucraban pasaron a ser posibles regresos que jamás se concretaron, para luego informar de su operación para intentar volver a jugar.

“Si en lo mental no estás, es el momento de dejar”, dijo Felipe Melo en relación al uruguayo en marzo.

Por su parte, el Loco Sebastián Abreu aseguró en abril: “Se va a querer ir con la frente en alto”.

Pero la fortaleza mental de Cavani ya no encontraba eco en su físico que le marcaba día tras día la imposibilidad de volver a vestir la camiseta xeneize, a pesar de su tesón y hasta terquedad, la misma que fue clave en varios momentos de su exitosa carrera.

Incluso se sometió a un procedimiento el 10 de junio en la zona lumbar para poder volver, pero este miércoles 17 de junio se confirmó su no continuidad en Boca, llegando a un acuerdo para finalizar su vínculo contractual tras conocerse que el Vasco Rodolfo Arruabarrena, nuevo entrenador del Xeneize, había decidido no contar ni con el uruguayo ni con el español Ander Herrera.

En julio de 2025, cuando Gustavo Matosas (director deportivo de Danubio) sugirió en redes sociales el regreso de Cavani al club con el que debutó en Primera división y hasta preguntó si el atacante era feliz en Boca, el Matador respondió: “Sí, soy feliz y sobre todo terco, lo voy a intentar hasta el último día.

La incluso comprensible necedad y absoluta confianza en sí mismo no pudieron ganar. Así, ese último día en Boca llegó con Cavani lejos de la cancha y del área rival. Y el final del ciclo de este extraordinario delantero fue con una resistencia demasiado forzada e inevitablemente vencida, con la común y habitual respuesta de los deportistas de élite de no querer soltar, de postergar la despedida hasta que la decisión de poner el punto final ni siquiera es de ellos.

El resumen estadístico