Leonardo Gil, una de las figuras del Huracán que hizo historia al ganar el clásico ante San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro por primera vez desde 2001, habló en exclusiva con ESPN sobre la importancia de la victoria y los incidentes del final por el festejo de Jordy Caicedo.
El Colo, que nunca perdió un clásico en el fútbol argentino, disputando 13 entre su etapa en el Globo y sus pasos por Estudiantes, Rosario Central y Talleres, señaló: "Sabíamos que iba a ser un partido muy importante para nosotros, porque veníamos con esa espina de que Huracán no podía ganar en esta cancha. Y desde que llegué al club, el año pasado, rompimos muchas rachas: ganamos en cancha de Boca, en cancha de Racing, en Brasil. Estoy muy feliz por el equipo y el plantel".
"Creo que en líneas generales hicimos un gran partido, más allá del folklore y lo que significaba: en el análisis profundo el equipo fue superior, tuvimos la pelota, creamos muchas situaciones, de pelota parada, de jugada, y siempre estuvimos compactos para presionar y manejar la pelota. Después de la expulsión, en una cancha grande y con muchos espacios, teníamos que tener esa tranquilidad de poder bajar el ritmo y mover la pelota, que el segundo y el tercero iban a aparecer. Fue una gran jugada, un golazo de Jordy el segundo, y después fue todo nuestro", añadió el oriundo de Río Gallegos.
Y completó: "Los últimos minutos sufrimos un poco, ellos empezaron a tirar centros y atacar un poco más, pero en la defensa estuvimos muy sólidos. Lo importante es que los clásicos se ganan, más allá de cómo se juega, pero creo que hoy Huracán jugó bien, hizo un gran partido y más allá de eso ganó también".
La polémica por el festejo de Caicedo
Una de las grandes polémicas de la tarde fue el festejo de Jordy Caicedo tras su segundo gol, haciendo el Topo Gigio de cara a la hinchada de San Lorenzo, lo que derivó en la expulsión de Orlando Gill, que le dio un cabezazo a Lucas Blondel, y en una trifulca sobre el final.
Sobre esa situación, Gil expresó: "Es el momento. Siempre digo que nosotros, con las pulsaciones, el partido, lo que significa, el desahogo, se vive así. Jordy es una gran persona, no es mala gente ni de hacer cosas así, por eso también salió a pedir disculpas. También somos colegas, la violencia hay que dejarla de lado, porque es fútbol. A veces toca ganar, toca perder, y siempre digo que estos partidos son trascendentales, pero más allá de eso no hay que pelearse en la cancha. Hay que ganar jugando al fútbol, demostrando cada uno con sus armas cuál es el mejor, y creo que ese es el mensaje".
Y consideró "entendible" la reacción de los jugadores rivales: "Lo que yo trataba de hacer era calmar a los jugadores de San Lorenzo, dándoles la razón de que él había estado mal y entendiéndolos, pidiendo disculpas. Cuando uno se equivoca tiene que poner la cara, pedir disculpas y saber que es así, que podía pasar al final, que lo iban a ir a buscar para decirle cosas o pegarle. En ese momento hay que tener mucha calma y la cabeza fría, porque en cualquier descuido uno reacciona mal, nos cagamos a trompadas y se hace un clásico que no le sirve a nadie".
"Obvio (que se habla con Jordy), porque el fútbol argentino conlleva que hay que tener responsabilidad. Tenemos que ser responsables todos y aconsejarlo, porque es nuevo en este fútbol y tiene mucha hambre de seguir creciendo y haciendo las cosas bien. Cuando uno se equivoca, tiene que reconocerlo primero, esa humildad de reconocerlo, y después vamos a estar todos los compañeros para ayudarlo y aconsejarlo para mejor".
