El sorteo de la fase liga del jueves dio comienzo a una nueva temporada de la Champions League, y el debate persiste acerca del creciente dominio económico de los clubes de la Premier League y cómo gradualmente se está traduciendo en el campo de juego.
La última década ha visto a la mayoría de los grandes clubes ingleses reinsertarse en las instancias definitorias del torneo. Hubo al menos un equipo británico en 6 de las últimas 9 finales, incluyendo dos íntegramente inglesas (Liverpool vs. Tottenham en 2019 y Chelsea vs. Manchester City en 2021), y los únicos equipos de la Europa continental que se han podido consagrar en este período han sido otras potencias económicas de sus respectivos países, como Bayern Munich, Real Madrid y más recientemente PSG.
Sin embargo, a pesar de que este mercado de pases volvió a ver inversiones mayúsculas por parte de los clubes de la Premier que reducen a una mínima expresión al resto del continente, los equipos que entraron en esta edición de la máxima competencia europea se encuentran en distintos momentos de transición que los forzaría a tener que elegir un frente en el cual enfocarse, y a priori solo uno de los clasificados presenta credenciales sólidas para apostar por el título.
Un mercado de enormes cambios en la Premier League
Arsenal, Manchester City, Manchester United, Aston Villa y Liverpool serán los equipos que representen a Inglaterra en la Champions, con la particularidad de que tres de ellos lo harán con un entrenador diferente del que arrancó el curso pasado.
El caso más resonante, sin duda, es el de los Citizens, que dijeron adiós a Pep Guardiola, sin duda el mejor director técnico de su historia, tras diez temporadas de éxito sin precedentes en el cargo. Enzo Maresca, su exasistente en la campaña donde obtuvieron el triplete en 2023, tendrá una tarea titánica para mantener las mismas cotas que el catalán, en particular después de un turbulento último paso por Chelsea, donde ganó la Conference League y el Mundial de Clubes, pero tuvo conflictos públicos con la dirigencia de los Blues.
Por si fuera poco, la renovación no se limita al puesto de DT. Maresca tendrá que afrontar esta temporada con una renovación total en el mediocampo luego de que Tijjani Reijnders, Nico González y en especial Rodri abandonaran el club, como también lo hizo el central John Stones, otro líder del vestuario, y los atacantes Omar Marmoush y Savinho. En su lugar, los Sky Blues hicieron grandes inversiones por Elliot Anderson y Ayyoub Bouaddi, con la expectativa de que Enzo Fernández también se sume a esa dinámica, pero parece difícil pensar que podrán montar otra epopeya europea, en particular tras las dificultades que atravesó allí el propio Pep en sus últimos años.
Sus máximos rivales Manchester United también se embarcan en la campaña con un entrenador "nuevo", con la confirmación de Michael Carrick gracias a su excelente semestre anterior como interino. Pero yacen varias incógnitas que debe resolver: su inexperiencia como técnico en el más alto nivel, el hecho de afrontar cuatro competencias a comparación de una en sus primeros meses y el flojo comienzo en la liga, con derrota por 2-0 contra el recién ascendido Hull City.
La situación es similar también en Liverpool, que reemplazó a Arne Slot con Andoni Iraola, catapultado por tres años de progreso exponencial en Bournemouth. El vasco tiene muy alta estima puertas adentro, pero los Reds atravesaron un mercado con muy poco movimiento, donde solo pudieron incorporar a los jóvenes Jéremy Jacquet y Víctor Muñoz y la apuesta del préstamo de Ronald Araújo, y su falta de profundidad en el plantel podría representar un problema más entrada la temporada.
En tanto, Aston Villa podría tener preocupaciones que excedan la propia Champions. Unai Emery sigue en el equipo que obtuvo la última Europa League, pero se fueron piezas clave como Emiliano Martínez, Ezri Konsa, Youri Tielemans y Ollie Watkins, y la paliza por 4-0 que sufrió a manos de Brighton en el debut por la Premier encendió las alarmas. Si las nuevas piezas no se integran de inmediato al equipo, podría estar en peligro la permanencia en Europa, o aún peor, en la propia liga.
Arsenal, el finalista que busca venganza
De este modo, el único equipo inglés que se presenta, al menos en la previa, con posibilidades genuinas de consagrarse en el continente es precisamente el último finalista de la competición, Arsenal. Los Gunners estuvieron a tan solo un penal que Gabriel Magalhaes envió por encima del travesaño de arruinar la defensa del título de PSG, lo cual habría coronado un curso donde ya habían festejado su primer campeonato local en 22 años.
Estos logros llegaron a pesar de que los dirigidos por Mikel Arteta atravesaron serias dificultades para que su ataque carbure: solo Viktor Gyökeres superó los 10 goles en liga. Sus grandes estrellas, como su capitán Martin Odegaard, Bukayo Saka, Gabriel Martinelli y Kai Havertz, atravesaron problemas constantes de lesiones, rendimiento o ambos. Como consecuencia, sus partidos se caracterizaron como trámites especialmente arduos, con resultados cortos y mucho dramatismo, que en varias ocasiones hizo que los esfuerzos físicos y mentales del plantel fueran llevados al límite.
Sin embargo, esta temporada el conjunto londinense puso manos a la obra para corregir esas falencias, tanto en el mercado de pases, con las llegadas de Bruno Guimaraes y Christos Tzolis, como en la preparación, donde en puntual Odegaard y Saka están demostrando una frescura y soltura que recuerda a las primeras campañas de Arteta. Con un proyecto de años de trabajo, un plantel reforzado y un hambre voraz por hacerse con el único gran trofeo que falta en sus vitrinas, el que se le negó en 2006 y 2026, Arsenal tiene motivos de sobra para posicionarse por encima de los rivales de su propia liga entre los máximos favoritos a esta Champions.
