En las últimas eliminatorias europeas, Noruega ganó su grupo con puntaje perfecto, goleadas casi inverosímiles (11-1 contra Moldavia) y triunfos consagratorios contra Italia: 3-0 en casa y 4-1 en Milán. En modo topadora, volvió a un Mundial después de 28 años. Ya en la Copa del Mundo, el seleccionado nórdico se dio el gusto de eliminar a Brasil en octavos de final, con doblete de Erling Haaland.
En la UEFA Champions League 2025-2026, Bodø/Glimt fue el equipo sensación, con una campaña notable y victorias inolvidables sobre Manchester City (3-1) y Atlético Madrid (2-1) en fase de liga e Inter (3-1 y 2-1) en 16avos. de final.
Inclusive, tuvo un pie en cuartos, pero se desmoronó como un castillo de naipes en el partido de vuelta contra Sporting CP, después de haber ganado 3-0 como local en el arranque de los octavos de final.
Como si todo eso no alcanzara para rubricar el crecimiento integral del fútbol noruego, Bodø/Glimt y Viking FK estarán en la fase de liga de la Champions League 2026-2027.
Bodø/Glimt y Viking: los contrastes están en el contexto
Uno representa la aparición de una potencia construida desde el extremo norte de ese país de poco más de 6,5 millones de habitantes. El otro, el regreso de un gigante histórico.
Y entre ambos permiten contar una historia que explica las razones de una expansión vikinga que excede largamente a la selección en la que brillan Haaland y Martin Ødegaard.
La ciudad de Bodø está por encima del Círculo Polar Ártico y tiene poco más de 50.000 habitantes, mientras que Stavanger se ubica en el sudoeste noruego, en una región vinculada al petróleo y a la industria energética.
Bodø/Glimt fue campeón por primera vez en 2020 y ganó cuatro de las últimas temporadas de la liga noruega.
Viking tiene ocho campeonatos nacionales, seis Copas y en 2025 rompió una sequía de 34 años sin títulos.
Aun con señas de identidad muy distintas, ambos equipos atravesaron con éxito la fase clasificación y estarán en la fase liga del máximo certamen europeo 2026-2027.
Como si todos remaran juntos, en una de las imágenes icónicas del último Mundial, el fútbol noruego hace sonar sus tambores. Y sonríe.
El crecimiento de Noruega empieza mucho antes de Haaland
El éxito reciente de la selección es parte de un proceso más amplio, construido durante años alrededor de la formación de jugadores, la infraestructura y una cultura deportiva que intenta evitar la especialización excesivamente temprana.
Noruega desarrolló un sistema que busca que los niños tengan acceso al deporte durante más tiempo, puedan practicar distintas disciplinas y que el resultado de los partidos de infantiles tenga menos importancia que el desarrollo individual de cada atleta.
En un país donde el clima dificulta la actividad durante buena parte del año, la infraestructura también resultó decisiva. El crecimiento de los campos de césped artificial permitió que los clubes mantuvieran una actividad mucho más regular y generó una característica que ahora se ve en los dos representantes noruegos de la Champions.
La metodología unificada para el “semillero” se unió a la venta inteligente de talentos. Asimismo, la política de expansión y crecimiento permitió que se destaquen clubes que priorizan la identidad colectiva, el ritmo físico elevado y la toma de decisiones rápida por encima de la especulación defensiva.
Bodø/Glimt convirtió una desventaja en identidad
La historia de Bodø/Glimt tiene algo de experimento futbolístico. La ciudad está en el extremo norte, el estadio Aspmyra se encuentra más allá del Círculo Polar Ártico, tiene inviernos oscuros y veranos con hasta 24 horas de sol. Allí, con esos condicionamientos, el club consiguió construir un modelo que llamó la atención en Europa.
Kjetil Knutsen llegó como asistente en 2017 y asumió como entrenador principal en 2018. Desde entonces, el equipo construyó una identidad táctica muy marcada: sistema 4-3-3, posesión, presión alta, amplitud, movilidad y participación de los laterales.
Todo eso forma parte de una idea que la institución resume bajo el concepto Vårres Måte, “nuestra manera”.
Bodø/Glimt y Viking, entre la revolución reciente y el peso de la historia
Bodø/Glimt ganó su primer campeonato noruego en 2020. Lo volvió a hacer en 2021, 2023 y 2024. Entre un título y otro, el club comenzó a construir una experiencia europea que terminó cambiando su dimensión internacional.
Su temporada 2025-2026 de Champions fue extraordinaria. En fase de liga, Bodø/Glimt venció a Manchester City y derrotó a Atlético Madrid.
Luego, en 16avos. de final, eliminó a Inter. En octavos de final le ganó como local 3-0 a Sporting CP, pero se desmoronó en la revancha en Lisboa.
Viking FK, por su parte, fue fundado en 1899 y tiene una historia que precede largamente al nacimiento del fútbol moderno noruego. Ganó ocho ligas, seis Copas y cuatro campeonatos consecutivos entre 1972 y 1975.
Pero su último título antes del actual había sido en 1991.
Durante décadas fue una referencia del fútbol noruego y también tuvo experiencia internacional en la Copa UEFA, en la que consiguió victorias imborrables frente a Sporting CP (1999-2000) y Chelsea (2002-2003).
Su ingreso a la fase de liga de la Champions tiene, por eso, una carga histórica diferente. Viking vuelve a mirarse cara a cara con los grandes de Europa.
El césped también cuenta una historia
Hay una coincidencia que parece pequeña y termina siendo reveladora. Los dos clubes juegan en canchas con césped artificial.
Con el tiempo, los clubes noruegos desarrollaron una familiaridad con el césped artificial que puede convertirse en ventaja cuando reciben a equipos acostumbrados al césped natural.
Asimismo, Bodø/Glimt llegará a la nueva Champions con una ventaja que Viking todavía no tiene: ya conoce la dimensión de estos partidos. Manchester City, Atlético de Madrid e Inter pueden dar prueba de ello.
Ese recorrido genera confianza. El equipo sabe que puede competir contra clubes de presupuestos muy superiores y que no necesita transformar su identidad para hacerlo.
Para Viking, cada partido tendrá una carga distinta. El campeón noruego de 2025 tendrá que adaptarse a un torneo mucho más exigente que aquel que conoció su última generación europea.
La recompensa, sin embargo, también es enorme. El club vuelve a tener la oportunidad de medir su crecimiento frente a los mejores equipos del continente.
Equipos con sello local y propuestas similares
Ambos planteles están conformados casi por completo por jugadores locales. Bodø/Glimt ahonda en esa fisonomía. Tiene al arquero Nikita Haikin, de origen ruso, y a los daneses Villads Nielsen y Mikkel Bro Hansen, dos proyectos jóvenes de 21 y 17 años respectivamente. Todo el resto del equipo es noruego.
Jens Petter Hauge y Patrick Berg son los jugadores más cotizados del plantel, con 12 millones de euros para cada uno, según el reconocido sitio Transfermarkt.
En Viking FK hay algunos foráneos más: el arquero esloveno Lubomir Belko, el defensor australiano Gianni Stensness, el mediocampista neozelandés Joe Bell, el delantero danés Peter Christiansen y el atacante neerlandés Romano Postema.
El defensor central Henrik Falchener, de 22 años y actualmente lesionado, es el hombre más valioso del plantel: apenas 4 millones de euros de acuerdo a Transfermarkt, una cifra irrisoria para la mayoría de los grandes clubes que compiten por la Orejona.
Después de superar a Union SG en la tercera ronda, Bodø/Glimt aplastó al NEC Nijmegen de Países Bajos en la fase de clasificación: 3-1 y 3-0 para meterse nuevamente en fase de liga de la Champions.
Salvo en la zaga central, donde Aleesami y Nielsen se alternaron entre un partido y otro, el equipo mantuvo a 10 de los 11 titulares e idéntico esquema (4-3-3 ofensivo): Haikin; Sjøvold, Bjørtuft, Aleesami (Nielsen para la revancha) y Bjørkan; Fet, Berg, Auklend; Blomberg, Helmersen y Hauge.
En el primer partido convirtieron el central Aleesami, el extremo derecho Blomberg y el centrodelantero Helmersen. En el segundo, el lateral izquierdo Bjørkan y el interior Auklend, lo que demuestra un equipo con llegada y gol desde todas sus líneas.
Por su parte, Viking jugó con los mismos titulares, con disposición 4-3-3, contra Dinamo Zagreb, en la eliminatoria que lo depositó en la fase de liga: Østbø; Heggheim, Stensness, Falchener y Haugen; Moi, Bell y Askildsen; Tripić, Christiansen y Austbø.
Zlatko Tripic, el número 10 de 32 años, es el capitán y marcó en ambos partidos, en los cuales los nórdicos arrancaron perdiendo y pudieron enderezar la historia: de 0-2 a 2-2 en la ida y de 0-1 a 3-1 en la vuelta.
El danés Christiansen marcó el descuento en territorio ajeno (luego anotó Tripic), mientras Austbø y Moi (con raíces senegalesas y colombianas) completaron el 3-1 final, después del penal anotado por el capitán para poner el 1-1.
Entre los cambios de Morten Jensen se repiten las modificaciones de los laterales y los extremos, lo que denota el esfuerzo físico del equipo noruego por las bandas.
El verdadero secreto del fútbol noruego
El fútbol noruego consiguió algo que va más allá de producir una generación excepcional de futbolistas. Construyó condiciones colectivas para que distintos clubes desarrollaran proyectos competitivos y pudieran sostenerlos.
Bodø/Glimt encontró una identidad propia en el norte. Viking recuperó una tradición que parecía dormida. Y al mismo tiempo, la selección aprovechó una camada extraordinaria.
La visión amplia para el desarrollo deportivo de los niños fue una semilla perfecta. La infraestructura brindó el marco más adecuado. Aunque suene paradójico, en el césped sintético crecieron árboles de raíces poderosas.
Sin duda, el fútbol noruego dejó de tener éxitos aislados. Hay, en territorio nórdico, una potencia emergente en el mapa europeo.
En las conexiones entre Bodø y Stavanger aparece una explicación más profunda del fenómeno: el país encontró diferentes geografías y maneras de competir frente a los grandes. Lo hizo sin olvidar sus señas de identidad. Es la Noruega de los remos y los tambores. Y la que tiene dos clubes en la Champions.
