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Eden Hazard, ¿qué se siente ser el mayor fiasco del Real Madrid?

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¿Es Hazard el único culpable? (2:54)

Manu Martín analiza la polémica que desató el belga por su actitud en Stamford Bridge y si esto compromete su futuro en el Real Madrid. (2:54)

¿Qué pudo sentir -porque es claro que no pensó- Eden Hazard al mostrarse eufórico cuando saludó a sus excompañeros del Chelsea solo minutos después de que el Real Madrid fuera eliminado tras 90 minutos de aplastante dominio, tras una temporada terrorífica en lo personal?

¿Dónde se guardó la decepción?

¿Dónde se quedó su frustración por no aportarle lo mínimo indispensable a un club de prosapia, el máximo ganador del continente, con la más rica historia?

¿Dónde queda su vergüenza deportiva?

¿Y su sensibilidad hacia el aficionado del Real Madrid? Ese que paga por verlo y se desvive cada que entra en acción su club, que lo sigue a todas horas -vía redes sociales, televisión.

¿Hazard no aprendió nada en dos temporadas de los valores de uno de los clubes más legendarios? ¿No aprendió nada de Sergio Ramos? ¿De Luka Modric, Casemiro, Marcelo? Ya no es tan joven, pero ¿acaso no conoce a Iker Casillas, Raúl González?¿No sabe lo que representa ser un Galáctico?

¿No siente nada al ser dirigido por Zinedine Zidane, el futbolista más correcto de la historia, quien, sin embargo, protagonizó un bochornoso altercado en la Final del Mundial 2006, pero ni así dejó mancha en su carrera, siempre impecable con el balón y meticuloso con las palabras, con las actitudes?

En México podríamos decir que Hazard no tiene sangre, sino atole en las venas, un dicho para juzgar a la gente que va por la vida sin consideración por los demás.

Es cierto que Hazard ha sufrido 11 lesiones en dos temporadas, primer pretexto para justificar su pobre desempeño en el Real Madrid.

Pero lo mínimo indispensable para un jugador que es supuesta figura de uno de los mejores equipos de la historia es la dignidad, el respeto a su playera, aunque sea fingido. Saludar a sus amigos no es ningún pecado. Pero el momento, la ecuación final es lo que no cuadra. ¿Fracaso = risas? ¿4 goles en una temporada = carcajadas? ¿Jugar menos del 40 por ciento de los partidos?

Un fracaso debe pesar, llevar a la reflexión, a la autocrítica. Nadie pide a Hazard que saliera bañado en llando, pero al menos debió ser más consciente, porque ya sabemos que pensar no es mejor cualidad... Vaya fiasco.