En los inicios del nuevo milenio, no existían las redes sociales tal como las conocemos hoy, el teléfono celular era más pesado y un privilegio de unos pocos, las fotos no se viralizaban por WhatsApp ni los videos en YouTube. La comunicación era más "artesanal".
Jorge se ocupó de generar un video con algunas jugadas de su talentoso hijo Lionel Messi. La intención era que el VHS de 12 minutos editado por Barça TV llegue a manos de la Selección Argentina.
Un video revelador y la puja con España por Messi
Claudio Vivas había viajado en octubre de 2002 a Barcelona para dialogar con algunos futbolistas. Era la ocasión propicia para cumplir el objetivo y con más cortesía que convencimiento, el por entonces ayudante de Marcelo Bielsa aceptó la cinta del chico que brillaba en la cantera blaugrana. El compacto le servía, pero necesitaba partidos enteros para tomar una decisión final.
Las imágenes eran elocuentes. Una enorme capacidad para sacarse rivales de encima, una velocidad impropia para la edad. "Le cuento a Marcelo y me pregunta si juega bien. 'No juega bien, la rompe', Me pidió que ponga un pedacito y me dijo: 'Pero póngalo en velocidad normal. Así no se puede ver'. Le confirmé que estaba en play y me contestó: 'Este chico es una cosa de locos'", narró Vivas en el documental "Messi: La Cinta Olvidada", de Disney+.
Rápidamente, Vivas se contactó con Hugo Tocalli para sugerirle que tuviera en cuenta al joven rosarino. El técnico del Sub 17 se negó reiteradamente. Tenía un grupo armado y le parecía incorrecto que entre un futbolista "por la ventana" para disputar el Mundial de la categoría en 2003. Ya en Finlandia, Argentina compartía hotel con España, cuyo jefe de cocina se acercó a Tocalli para hacerle una sugerencia luego de una cena: "Para ganar el torneo necesitan a un chaval que juega en Barcelona". "Es como si me hubiera clavado un puñal. Me paro, lo miro y le digo: 'No me diga que Messi'", contó el DT. "¿Cómo lo conoce si no lo trajo?", le respondió el cheff.
La Albiceleste ganaba 2-0 y se acercaba a la gran final, pero España se recuperó y se impuso por 3-2 en el tiempo suplementario. La figura del partido con un doblete y el Balón de Oro del certamen fue Cesc Fábregas, compañero y amigo de Messi en la exitosa generación de 1987 de La Masía, que también contaba con Gerard Piqué.
España no era solamente el verdugo de semifinales. También era el más firme interesado en contar con Lionel. Los dirigentes de la Real Federación Española de Fútbol trataron por todos los medios de convencer a Leo y a su familia, pero no hubo caso. El 10 solo quería jugar para Argentina.
En "Messi", el documental dirigido por Alex de la Iglesia en 2014, Tocalli contó lo que vio finalmente en aquel VHS: "Tomaba la pelota y pasaba de 0 a 100 en 3 metros. Con José (Pekerman) siempre teníamos jugadores rápidos y de cambio de ritmo. Leo era ideal". Llamó rápidamente al empleado administrativo Omar Souto y en apenas 40 minutos se logró el primer contacto con Jorge Messi.
"No lo conocía nadie. ¿Qué hago? Me fui a un locutorio, pedí la guía de Rosario y cuando encontré la 'M', empecé a llamar a uno por uno de los Messi. Hasta que encontré a la abuela, que me dio el número del tío. El tío me dio el número del padre. Lo llamo a España y le digo: 'Mire, hablo de la Selección Argentina'. Quiero hablar con Leonardo Messi'. Y me corrige: 'No se llama Leonardo, se llama Lionel', contó Souto en "Messi: La Cinta Olvidada".
Un amistoso con Paraguay, la primera vez de Leo
El "Sí" fue inmediato. El asunto era organizar un encuentro oficial de la FIFA lo antes posible para que no se lo lleve España. A través de una gestión de Julio Grondona, se llegó a un acuerdo con Paraguay. Se aceptó que la Albirroja presente un Sub 22 y que también se juegue en ese país. Todo sea por asegurarse a la joya.
El fax con el que la AFA le solicitó el juvenil a Barcelona en abril de 2004 tenía un error de ortografía: se lo llamó "Leonel Mecci". Parecido al caso de Diego Maradona, a quien el Diario Clarín rebautizó como "Caradona" cuando comenzaba a deslumbrar en Inferiores.
El club blaugrana al principio se negó, pero terminó cediendo a La Pulga. Lionel pisó el predio de Ezeiza por primera vez el 25 de junio, un par de días después del primer amistoso jugado en Asunción.
"Uno a veces se pregunta: '¿por qué me pasó a mí?'. Me llamaron un lunes desde la oficina de árbitros de la AFA para que haga un partido en la cancha de Argentinos Juniors entre las Selecciones de Argentina y Paraguay. Pero me llevaron que lleve planilla FIFA. Yo no tenía, me extrañó porque cuando juega Argentina vienen árbitros del continente. Mucho tiempo después nos damos cuenta en qué se transformó ese hecho, ¿no?", dijo el juez Gabriel Brazenas en "Messi: La cinta olvidada".
"Noche de garúa, frío. La entrada era un diario para el hospital Garrahan. El que dice que había 2 millones de personas, miente. Eran 14", describió el preparador físico Gerardo Salorio hace un años en una entrevista con ESPN.com.
El cinco veces campeón mundial juvenil con la Albiceleste trazó otro paralelo con el Diez: "Los dos mejores jugadores del mundo debutaron en la misma cancha, uno con tablones y uno con cemento. Maradona debutó para Argentinos (20/10/1976 en el 0-1 vs. Talleres) y Messi con la Selección argentina".
El 29 de junio de 2004, el Sub 20 de Argentina salió a la cancha de Argentinos Juniors con Nereo Champagne, Ricardo Villalba, Ezequiel Garay y Lautaro Fórmica; Pablo Zabaleta, René Lima, Juan Manuel Torres, Matías Abelairas, Pablo Barrientos; Pablo Vitti y Ezequiel Lavezzi.
Al término del 1º tiempo, la Selección goleaba 4-0 con los tantos de Barrientos (2), Lavezzi y Garay. "Leo entra en el 2º tiempo porque Tocalli respeta a Pablo Barrientos. Cuando termina el 1º tiempo me dice: 'Calentá al pibe'. Lo voy a buscar. Leo me mira. ¿No querés jugar?, le pregunto. Ahí despierta del sopor", relata el Profe. El crack del Barcelona ingresó por Matías Abelairas.
A Messi, de 17 años recién cumplidos, no le pesó el debut con la Selección. En sus primeros minutos armó un desparramo. El chico de la camiseta 17 anotó el 7º gol del contundente 8-0, a los 35 minutos del complemento, con una jugada típica suya. Recibió delante de mitad de cancha, pasó entre dos rivales con la pelota bien pegada a la zurda, eludió al arquero, se acomodó y empujó a la red. Vitti y Almerares (2) anotaron los otros goles de esa noche.
Una noche histórica para el fútbol argentino. Un partido que unió para siempre a Leo con la celeste y blanca.
