Adrian Newey, entre su salud y la debacle de Aston Martin

El ingeniero inglés, director de la escudería de Lawrence Stroll, habló en una entrevista en la que confesó que estuvo enfermo y reconoció los errores del AMR26.

El millonario Lawrence Stroll no dudó en abrir la billetera para contratar a Adrian Newey, el gurú del diseño en Fórmula 1, para tratar, de una vez por todas, que su equipo Aston Martin se transforme en una escudería ganadora. El ingeniero llegó con un pedigrí impactante: 26 títulos del mundo, 14 de pilotos y 12 de Constructores. El ex Williams, McLaren y Red Bull llegó en 2025 y se puso a trabajar en el auto que llegaría a las pistas con la nueva normativa de 2026. Además, en noviembre del año pasado lo nombraron director del team, en reemplazo de Andy Cowell. Sin embargo, la presencia de Newey en los Grandes Premios fue esporádica. De hecho, este año estuvo en Australia, en el arranque del ejercicio, y no volvió hasta Mónaco, sexta cita. En mayo se filtró en la prensa británica que el inglés tenía problemas de salud y la información era correcta. El mismo Newey lo confirmó en una entrevista que brindó en la web del propio equipo Aston Martin.

Ahora estoy bien, pero ha sido un período difícil. La verdad es que el año pasado no estaba al cien por cien. Tuve que compaginar la salud y el trabajo con mucho más cuidado. El equipo lo gestionó de maravilla. Mantuve una excelente relación con los ingenieros y no creo que haya supuesto un gran inconveniente. Eso demuestra lo adaptables y solidarios que son todos aquí”, dijo Newey.

En la misma entrevista, el ingeniero abordó un tema sensible: el flojísmo arranque del AMR26 impulsado por la unidad de potencia Honda. Apenas un punto cosechó la escudería en ocho fines de semana y solo supera al debutante Cadillac en la tabla de Constructores. “Tanto en lo que respecta al chasis como a la unidad de potencia, hemos estado en desventaja desde el principio. En retrospectiva, probablemente nos pusimos demasiadas expectativas, y por supuesto, nunca hay que olvidar la calidad de la competencia a la que te enfrentas en toda la parrilla. No comenzamos a trabajar seriamente en el coche de 2026 hasta mediados de marzo de 2025 y no logramos meter un prototipo en el túnel de viento hasta mediados de abril. Eso nos dejó varios meses por detrás de nuestros rivales, y esa es una brecha enorme que debemos cerrar”, comenzó a analizar el hombre detrás de los años dorados de Red Bull.

Newey continuó con la descripción de los males del auto verde. “Tenemos un grupo de personas con mucho talento, pero como organización aún no trabajábamos tan bien juntos como nos gustaría ni operábamos como una unidad cohesionada. Las expectativas eran altísimas, pero la realidad no se correspondía con ellas. En lo que respecta al chasis, tenemos bastante sobrepeso. Parte de ello se debe a la integración de la unidad de potencia y a los problemas de vibración que hemos tenido que solucionar con Honda, pero tampoco hicimos un buen trabajo por nuestra parte a la hora de reducir el peso. Cuando se diseña con prisa, el peso es lo primero que se resiente porque no hay tiempo para optimizarlo todo a fondo. Desde el punto de vista aerodinámico, también adoptamos una dirección audaz, impulsada en gran medida por mí, sin el lujo de explorar múltiples conceptos en profundidad, ya que el tiempo apremiaba. No diría que la dirección que hemos tomado sea fundamentalmente errónea, pero ha planteado desafíos que no habíamos previsto. Ya conocen el dicho ‘cuando llueve, diluvia’, y este es uno de esos casos clásicos en los que parecía que todo lo que podía salir mal, salió mal”.

Newey recogió el guante de los errores cometidos y Aston Martin comenzó a trabajar junto con Honda para reencauzar el rumbo. Durante las ocho primeras fechas del año el AMR26 no llevó ninguna actualización. El objetivo es pegar un salto grande de una sola vez, por eso se trabaja tanto en la planta de Silverstone del team inglés como en Sakura, donde está la sede del proveedor de motores. La fecha ya está puesta: GP de Hungría, justo la fecha previa al comienzo del parón del verano boreal.

“Una vez que superamos la conmoción inicial por la situación en la que nos encontrábamos, la reacción fue realmente muy positiva. Todo el grupo se unió en torno a dos prioridades claras: primero, salir del apuro con una actualización importante antes del receso de agosto; segundo, sentar las bases adecuadas para el futuro. Hay muchas noches en vela, mucha motivación y una verdadera determinación por demostrar que podemos lograrlo. Tenemos las instalaciones, tenemos la gente, tenemos muchísimo talento. La tarea consiste en lograr que todo encaje y, en cierta medida, quitarnos presión para poder respirar y concentrarnos en proyectos a medio y largo plazo, no solo en la próxima carrera. Eso significa no solo resolver nuestros problemas aerodinámicos y mecánicos inmediatos, sino también introducir mejores sistemas y procesos que sirvan de base para el diseño y la construcción del coche”, cerró Newey.

El objetivo de Aston Martin para la segunda mitad del año será meterse en la pelea por la mitad del pelotón, ese que hoy lidera Alpine. Parece un salto demasiado grande teniendo en cuenta la posición de partida tan retrasada en cuanto a rendimiento. Solo la presencia de Newey permite pensar que esa posibilidad.