El italiano, líder del Mundial, fue el más veloz de los entrenamientos de la octava fecha de F1 con una buena diferencia sobre los McLaren que se mostraron competitivos. Lewis Hamilton quedó quinto.
Fue apenas el primer día y solo se trató de entrenamientos. Pero Kimi Antonelli retomó su dominio tal como lo había dejado antes de su abandono en el pasado GP de Barcelona-Cataluña. El italiano sufrió una avería en la batería en la unidad de potencia de su Mercedes y vio cómo se le escurría el segundo puesto que brillantemente había logrado en la pista de Montmeló después de superar a su compañero George Russell. El inglés apretó fuertemente al boloñés en la recta principal y el jovencito de 19 años no se amilanó, le metió su W17, hubo roce y lo pasó. Metros después, la bendita batería, el gran dolor de cabeza de la marca de la estrella que ya sufrieron también Russell, Oscar Piastri, Lando Norris y Franco Colapinto, lo dejó tirado a un costado. Sin embargo, nada parce mancillarlo y en el GP de Austria, octava fecha, fue el más veloz en los dos entrenamientos.
El italiano había dominado el primer ensayo con 1m07s796 y lo mejoró notablemente en el segundo, con 1m07s014 para quedar como líder con 237 milésimas de ventaja sobre Oscar Piastri. Una gran diferencia para una vuelta de 67 segundos. Y con un dato no menor: en el giro más veloz no logró mejorar su propio tercer parcial, una demostración de que tiene mucho más en su W17.
Eso sí, Mercedes no estuvo exento a los problemas. George Russell, el compañero de equipo de Kimi, estuvo un buen rato en boxes mientras los mecánicos trabajaban en su auto. El inglés completó siete vueltas menos que el italiano y quedó sexto, con 1m07s637.
McLaren se mostró amenazante en el primer día austríaco, porque además de Piastri segundo, los de Woking tuvieron a Lando Norris en el tercer lugar (a 325 milésimas de Antonelli). Eso sí, la fiabilidad del MCL40 quedó en deuda después de que el inglés se pasara buen tiempo del primer entrenamiento en boxes y realizó un trompo en el segundo. Max Verstappen, con su renovadísimo Red Bull, quedó cuarto, a 550 milésimas. El equipo austríaco estrenó una amplio paquete de actualizaciones y llegó al peso mínimo después de poder adelgazar su RB22. El neerlandés sufrió problemas en el primer ensayo (el motor se le apagó dos veces en la calle de boxes cuando intentaba salir a girar) y en el segundo algo de su butaca lo incomodó y tuvieron que cambiarla. Si bien la realidad se verá recién en la clasificación, el salto del team de Milton Keynes no fue el esperado por la distancia perdida con Kimi.
Ferrari, que viene del gran festejo en Barcelona, no arrancó bien. Lewis Hamilton fue, otra vez, la voz cantante de Maranello y se ubicó quinto, pero a lejanas 597 milésimas. Charles Leclerc fue apenas octavo, a 841. Los visitantes al top ten que tiene siempre (o casi) a los ocho autos de los cuatro equipos principales (Isack Hadjar fue séptimo con el otro Red Bull) esta vez fueron Liam Lawson, noveno con Racing Bulls, y Gabriel Bortoleto, décimo con Audi. El equipo de los cuatro anillos comenzó casi como es habitual, metiéndose entre los diez, pero en los últimos Grandes Premios su andar se fue diluyendo hasta caerse definitivamente en carrera.
Este sábado quedará una tanda más de entrenamientos de 60 minutos, antes de la clasificación, uno de los momentos clave de cada fin de semana de F1. Por ahora, manda Kimi.
