Hay historias que crecen de golpe. Platense vivió una de ellas en apenas quince meses: consiguió el primer título de Primera División de su historia, perdió al cuerpo técnico que lo había llevado a la gloria, atravesó dos ciclos posteriores y, en su primera participación en la CONMEBOL Libertadores 2026, llegó hasta los cuartos de final. Ahora aparece Fluminense en el horizonte y el sueño de alcanzar las semifinales empieza a tener una forma concreta.
El recorrido reciente explica la magnitud del desafío. Favio Orsi y Sergio Gómez dejaron el cargo diez días después del campeonato, Cristian González asumió y luego se marchó, Walter Zunino condujo al equipo durante buena parte de la aventura continental y también dejó su puesto. Martín Palermo apareció justo antes de los octavos de final, eliminó a Coquimbo Unido por penales y ahora tiene la posibilidad de llevar al Calamar a una instancia que jamás imaginó disputar.
Platense, un campeón que aprendió a sobrevivir a los cambios
El título del Apertura 2025 había abierto una etapa completamente nueva. Platense derrotó 1-0 a Huracán y consiguió el primer campeonato de Primera de sus 120 años de historia. Apenas diez días después, Orsi y Gómez anunciaron su salida. La dupla había construido el equipo campeón y dejó vacante un lugar que el club debió reconstruir mientras se preparaba para su debut internacional.
Cristian González tomó entonces el desafío, pero su ciclo duró apenas 14 partidos. Walter Zunino asumió en noviembre de 2025 y fue quien condujo al equipo durante la fase de grupos de la Libertadores. Platense terminó segundo del Grupo E con 10 puntos y consiguió dos resultados que todavía pesan en su recorrido: venció a Peñarol en Montevideo y a Corinthians en Brasil.
La salida de Zunino llegó en agosto, después de la derrota 4-0 ante Talleres y a pocos días de los octavos. El club recurrió entonces a Palermo, un entrenador que ya conocía Vicente López y que aceptó asumir una responsabilidad enorme: preparar una serie continental prácticamente desde cero. El resultado fue inmediato en términos históricos. Platense empató 1-1 con Coquimbo en la ida, igualó 0-0 en Chile y ganó 7-6 por penales.
Palermo entendió rápidamente qué necesitaba su equipo. “Hoy a lo largo del partido fuimos los que propusimos, sobre todo en el segundo tiempo”, explicó después de la clasificación. También eligió poner el foco en sus futbolistas: “Estoy con una sensación muy linda, es merecido para estos chicos que la vienen peleando hace muchos meses”.
Fluminense, el gigante que aparece en el camino de Platense
La clasificación ante Coquimbo dejó a Platense entre los ocho mejores de América en su primera Libertadores. La tanda de penales también entregó uno de esos momentos que empiezan a formar parte de la identidad de un equipo: Juan Pablo Cozzani convirtió su remate y después atajó el penal decisivo. La serie terminó 7-6 y el arquero quedó como uno de los grandes protagonistas de la noche.
Ahora llega Fluminense, un rival de otra dimensión y con experiencia reciente en las grandes noches continentales. El equipo brasileño también tuvo que sufrir para avanzar: eliminó a Independiente Rivadavia por penales y tendrá que disputar la ida ante Platense en el Maracaná. La revancha será en Vicente López, un detalle que puede adquirir enorme importancia en una serie que se jugará en septiembre.
Palermo ya sabe que la dificultad será máxima, pero también entiende que el equipo tiene motivos para creer. “Nos toca seguir motivando e incentivando a estos chicos para lo que viene, ahora nos toca enfrentar a un rival como Fluminense”, señaló después de eliminar a Coquimbo. Y resumió la magnitud de lo conseguido con otra frase: “Esto, para el club y para nosotros, es histórico”.
La campaña internacional aporta argumentos. Platense sumó diez puntos en la fase de grupos, ganó en Brasil y Uruguay, resistió una serie de octavos extremadamente cerrada y acaba de superar una definición por penales en territorio chileno. En una Libertadores marcada por la paridad, esa capacidad para competir lejos de casa puede convertirse en una herramienta decisiva.
El escenario tampoco es sencillo en términos de favoritismo. Desde Brasil ya aparecen análisis que colocan a Fluminense por delante del Calamar en la previa de los cuartos. Esa diferencia de jerarquía, presupuesto y experiencia existe. Platense tendrá que convivir con ella y transformar la presión en una oportunidad.
Y ahí aparece la parte más seductora de esta historia. Si el Calamar elimina a Fluminense, jugará las semifinales contra el ganador de Palmeiras y LDU de Quito. La distancia entre aquel equipo que levantó su primer trofeo argentino y una semifinal continental quedaría reducida a una sola serie.
Palermo lo sabe. Sus jugadores también.
“En los penales le pegamos con el corazón”, fue la arenga del entrenador antes de la definición contra Coquimbo.
Ahora necesitarán algo más que corazón: fútbol, personalidad y la capacidad para volver a desafiar los pronósticos.
Platense ya hizo historia. La pregunta que queda es cuánto más está dispuesto a escribir.
