Independiente del Valle se consagró bicampeón de la Liga Ecuabet 2026 antes de empezar a jugar ante Aucas y, a lo largo de la temporada, demostró estar muy arriba del resto de equipos.
Ya desde la temporada pasada se vio que el club estaba un escalón por arriba del resto de equipos. Parecía que con la salida de Javier Rabanal les iba a costar, pero con Joaquín Papa fue todo lo contrario y mejoró mucho lo que ya demostraron en 2025.
El campeonato lo comenzaron bien con las victorias ante Guayaquil City y Manta, luego empate con Aucas y la caída sorpresiva contra Emelec, lo que generaba ciertas dudas debido al funcionamiento, ya que se veía más un plantel resultadista, entendiendo que era otro proceso con un nuevo DT.
A medida que pasó el tiempo, el uruguayo pudo imponer su idea con algunos planteamientos, pues, debido a la triple competencia, el técnico Papa aprovechó que tenía muchos recursos con los cuales podía cambiar de acuerdo a la circunstancia. Es un punto que también marca la diferencia que hay con el resto de equipos del fútbol ecuatoriano.
Independiente del Valle cuenta con una plantilla tan amplia que puede darse el lujo de rotar su once inicial. Esto le ha permitido dosificar el desgaste físico, al punto de utilizar a sus habituales suplentes en el torneo local. De hecho, sus alternantes han demostrado un nivel muy superior al de los planteles titulares de varios equipos.
Llegando al aspecto de la regularidad, es que para cualquiera fue difícil sacarle un punto al elenco negriazul. Del mismo modo, rivales directos como Barcelona y Liga de Quito cedieron muchos puntos, sumado a que Universidad Católica, Macará y Aucas entraron en esa disputa, lo que permitió al conjunto de Sangolquí ir aumentando esa diferencia con sus escoltas.
Producto de este enorme trabajo del cuerpo técnico y los futbolistas, Independiente del Valle fue, por lejos, el mejor equipo de la fase regular, sacando una ventaja de más de 20 puntos, lo que le facilitó afrontar la segunda parte del campeonato con algo más de tranquilidad, al punto de que se pudo relajar; y, pese a que cayó ante Macará e igualó contra la Universidad Católica, no había riesgo de que el título se le fuera de las manos.
