La Champions League, el gran objetivo de Barcelona: por qué ahora sí está listo para buscar la sexta

Comienza el Episodio III de Hansi Flick al frente de Barcelona y, después de dos temporadas de crecimiento, el gran desafío vuelve a ser el mismo: conquistar la Champions League 2026/27.

El equipo azulgrana ya ganó dos Ligas, dos Supercopas de España y una Copa del Rey bajo el mando del técnico alemán, pero todavía tiene una cuenta pendiente en Europa. Barcelona no levanta la Orejona desde 2015 y la sexta Champions continúa siendo el gran objetivo de un proyecto que, después de varios años de reconstrucción, parece cada vez más preparado para competir de igual a igual con los gigantes europeos.

Flick consiguió algo que Barcelona necesitaba: devolverle competitividad al equipo en Europa. En sus dos primeras temporadas, el conjunto catalán estuvo entre los ocho mejores de la competición y, en la primera de ellas, quedó a apenas unos minutos de alcanzar la final antes de caer ante Inter en el tiempo suplementario.

Ahora comienza una nueva etapa, con un plantel más experimentado, nuevas incorporaciones y una figura que puede cambiar el techo futbolístico del equipo: Rodri.

Más experiencia, más Rodri

El mediocampo fue una de las grandes fortalezas del Barcelona de Flick. Ahora, esa zona cuenta con un refuerzo de enorme jerarquía.

Rodri, Balón de Oro 2024 y MVP del Mundial 2026, llega con algo que no se puede comprar en el mercado: experiencia en partidos decisivos. El español ya sabe lo que significa liderar a un equipo hasta la conquista de la Champions, como hizo con Manchester City.

Su incorporación puede darle a Barcelona algo que muchas veces le faltó en las noches europeas: control, pausa y experiencia para manejar los momentos de mayor presión.

Además, el equipo conserva una generación joven que ya acumula partidos de máxima exigencia. Lamine Yamal, Pau Cubarsí, Pedri, Gavi, Dani Olmo y Eric García ya conocen lo que significa competir al más alto nivel.

Lamine, además, llega con una experiencia extraordinaria para su edad después de haber disputado una final de un Mundial. Cubarsí también se ha consolidado como una pieza fundamental pese a su juventud.

Barcelona continúa siendo uno de los equipos más jóvenes de LaLiga, con un promedio de edad de apenas 23,6 años, pero ya no es un grupo inexperto.

Y ahí aparecen dos nombres que pueden marcar la diferencia: Rodri y Raphinha.

Flick confía en su defensa

Si existe una zona que todavía genera interrogantes, es la defensa. Barcelona perdió a Ronald Araujo y, hasta el momento, no realizó una gran inversión para reemplazarlo. Flick, en cambio, confía en las alternativas que ya tiene en el plantel.

Pau Cubarsí será la máxima referencia de la zaga, acompañado por Gerard Martín, Andreas Christensen, además de Eric García y Jules Koundé, quienes pueden desempeñarse tanto como central como lateral derecho.

En los laterales aparecen más opciones. João Cancelo volvió a incorporarse al equipo, mientras que Alejandro Balde continúa siendo una alternativa por izquierda. Martín y Xavi Espart aparecen como otra opción dentro de una plantilla con jugadores capaces de ocupar diferentes posiciones.

Además, Álvaro Cortez, una de las apuestas de La Masia, aparece como otra alternativa en la posición de central, aunque medita si sigue dentro del equipo o busca más oportunidades fuera del can culé. La posibilidad de incorporar un defensor antes del cierre del mercado podría cambiar el panorama, pero Flick ya dejó claro que confía en lo que tiene.

“De momento, estamos contentos con los defensas que tenemos. Hay opciones como Eric o Koundé, que pueden jugar en varias posiciones. Christensen y Gerard lo han hecho bien. Cubarsí es uno de los mejores centrales del mundo”, aseguró el entrenador antes del duelo ante Athletic Club.

La profundidad existe. La incógnita será saber si alcanza cuando lleguen las noches decisivas de marzo, abril y mayo.

Un ataque más rápido, pero sin un 9

La gran incógnita ofensiva de Barcelona es evidente: ¿puede ganar la Champions sin un centrodelantero de referencia?

La salida de Robert Lewandowski y Ferran Torres dejó a Flick sin dos de sus principales alternativas para ocupar esa posición. A eso se sumó la salida de Marcus Rashford y la aparente frustrada negociación por Julián Álvarez.

El entrenador alemán, sin embargo, parece decidido a convertir una carencia en una virtud.

En el debut liguero ante Elche, apostó por un tridente móvil formado por Karim Adeyemi, Lamine Yamal y Raphinha, con el brasileño ocupando la posición de falso 9.

El resultado fue contundente: Barcelona ganó 5-0 como visitante y Raphinha fue la gran figura, con dos goles y una asistencia.

El sistema puede darle al equipo algo diferente: más velocidad, movilidad e intercambio de posiciones. El problema llegará cuando Barcelona necesite un delantero capaz de transformar una ocasión en gol en un partido cerrado de Champions.

A la espera de un giro en la situación de Julián Álvarez, el único centrodelantero natural del plantel es Hazem Abdelkarim, de apenas 18 años.

Pero Flick tiene alternativas. Fermín López, Dani Olmo y hasta Lamine Yamal pueden ocupar esa posición en determinados momentos.

Profundidad en las bandas, la nueva arma

Barcelona sí decidió reforzar de manera contundente sus extremos. La llegada de Anthony Gordon le proporciona al equipo una alternativa diferente por las bandas. El inglés tuvo un impacto inmediato con dos asistencias en su debut, pese a disputar pocos minutos.

Adeyemi también ofrece velocidad y capacidad para atacar los espacios, mientras que Bisiwu aparece como una apuesta de futuro que alternará entre el primer equipo y el filial.

La idea parece clara: si Barcelona no tiene un 9 tradicional, quiere que el peligro llegue desde todas partes.

Lamine puede partir desde la derecha, Raphinha desde la izquierda, Gordon puede ocupar ambos costados y Adeyemi ofrece profundidad. Olmo y Fermín agregan variantes para jugar por dentro.

El Barcelona de Flick quiere ser menos previsible.

El efecto Flick, la gran esperanza

Si hay una razón para creer que Barcelona puede volver a ganar la Champions, probablemente la principal sea su entrenador.

Flick llegó después de una etapa especialmente dolorosa para el Barcelona en Europa, marcada por derrotas históricas ante Bayern Munich y eliminaciones después de remontadas sufridas frente a equipos como Roma, Liverpool y PSG.

El alemán cambió rápidamente esa tendencia. En su primera temporada, Barcelona estuvo a minutos de alcanzar la final de la Champions y solo quedó eliminado después del alargue ante Inter de Milan.

En la campaña siguiente, el equipo volvió a competir entre los mejores y cayó en cuartos de final ante Atlético de Madrid.

El dato más importante no son solamente las eliminaciones: Barcelona volvió a convertirse en un equipo capaz de competir en Europa.

Dos veces entre los ocho mejores bajo el nuevo formato no garantizan un título, pero sí muestran que el proyecto dejó atrás la etapa en la que Barcelona llegaba a la Champions con más dudas que certezas.

Las dudas que todavía existen

Barcelona tiene argumentos para ilusionarse, pero todavía no es el principal favorito. La falta de un 9 de jerarquía internacional es la primera gran duda. En una eliminatoria cerrada, contar con un delantero capaz de resolver una ocasión puede ser determinante.

La segunda incógnita está en la defensa. Cubarsí ya demostró estar preparado para asumir responsabilidades, pero Barcelona necesitará estabilidad durante una temporada larga y con múltiples competiciones.

Y la tercera es física: Rodri puede elevar enormemente el techo del equipo si consigue mantenerse saludable.

Con él, Pedri, Dani Olmo, Fermín y Marc Bernal, Flick puede disponer de uno de los mediocampos más talentosos y completos de Europa.

¿Ahora sí?

Barcelona tiene motivos para pensar que esta puede ser la temporada en la que finalmente vuelva a levantar la Orejona.

Tiene un entrenador que ya demostró que sabe competir en Europa, una generación joven que acumula experiencia a una velocidad extraordinaria, un mediocampo reforzado con un campeón de Champions y del mundo, y un ataque con más velocidad y variantes.

Pero también tiene dos interrogantes importantes: la ausencia de un 9 y la profundidad defensiva.

Por eso, Barcelona parte como candidato, pero todavía parece estar un escalón por debajo de los dos grandes favoritos: PSG y Bayern Munich.

La diferencia, sin embargo, ya no parece tan grande. Y esa es precisamente la gran noticia para el Barcelona: después de años de decepciones europeas, la sexta Champions dejó de parecer un sueño lejano y volvió a convertirse en un objetivo real.