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Murió Enrique Castro 'Quini', leyenda del Sporting y Barcelona

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De Messi a Quini, de un goleador a otro (0:30)

El día que la Pulga le firmó sus camisetas a otra leyenda del Barcelona. (0:30)

BARCELONA -- Enrique Castro 'Quini', histórico delantero español, leyenda en el Sporting de Gijón e inolvidable en el FC Barcelona, falleció este martes víctima de un infarto, que sufrió mientras paseaba cerca de su casa en Gijón. Tenía 68 años de edad y ejercía como embajador del club de su vida, ese Sporting del que fue delegado y al que entregó los mejores años de su carrera deportiva.

Personaje capital para entender la historia del fútbol que se convirtió en color en la década de los 70, Quini lloró la muerte de su hermano, portero también legendario del Sporting, en el verano de 1993, ahogado a los 42 años de edad en una playa de Cantabria tras salvar la vida de dos niños ingleses y su padre que se estaban ahogando.

Le llora hoy a él todo el fútbol, diez años después de superar un cáncer del que se recuperó milagrosamente para ya, de forma absoluta, recibir toda clase de parabienes en cualquier estadio español.

“Es un día muy triste. Fue un gran jugador... Pero fue una persona increíble que nos robó el corazón a todos los barcelonistas”, recordó el presidente del Barcelona, Josep María Bartomeu, quien le impuso la insignia de oro y brillantes del club hace dos años.

“La gente, la juventud, debería conocer su historia, su barcelonismo y su gran personalidad. Sufrió un secuestro, nos dio una Recopa... Era una persona entrañable que mantenía mucha relación con el club, sabiendo que el Sporting era el otro club de su vida”, explicó el mandatario azulgrana.

Quini, apodado El Brujo por su facilidad en marcar goles, celebró 219 en 448 partidos de Liga en Primera División, cifras que la bestialidad de Messi, de Cristiano o Luis Suárez, de Cavani y algunos más puede dar a entender que fue un delantero del montón, pero, muy lejos de esa simple consideración, fue un delantero excepcional, un 9 soberbio que vivió sus mejores años en el Sporting de Gijón antes de que el Barcelona, que persiguió su fichaje durante muchos años, consiguiera su incorporación.

Asturiano de pura cepa, debutó a los 19 años de edad con el Sporting, el 22 de diciembre de 1968 en un partido de Segunda División frente al Betis, y una semana después marcó su primer gol (al Racing de Ferrol). Permaneció en el equipo rojiblanco hasta 1980 porque en su época no existían las cláusulas de rescisión y si el llamado ‘derecho de retención’ que provocó que todos los intentos del Barça por ficharle se encontrasen con la negativa asturiana...

DEL SUEÑO A LA PESADILLA DEL SECUESTRO
En la temporada 1978-79 el Sporting rozó un título de Liga que acabó ganando, con polémica, el Real Madrid, y a la conclusión de la siguiente temporada, cuando ya había ganado en 4 ocasiones (2 en Primera y 2 en Segunda) el trofeo de máximo goleador y cumplidos los 30 años se consideraba estaba en la recta final de su carrera fue traspasado al Barça por 85 millones de las antiguas pesetas.

En el Barça su rendimiento fue, simplemente, brutal. Logró otros dos pichichis y se convirtió en el mejor finalizador para Bernd Schuster y en un amigo y consejero fiel para Maradona. Y no ganó la Liga vestido de azulgrana porque fue víctima de un secuestro que mantuvo en vilo a toda España durante 25 días.

Fue el 1 de marzo de 1981, después de ganar por 6-0 al Hércules con un doblete suyo. Quini fue secuestrado y el barcelonismo en pleno entró en depresión. El equipo, dirigido por Helenio Herrera, había ganado siete de las últimas 10 jornadas ligueras y perseguía a un Atlético al que debía visitar la siguiente semana.

Quini no jugó aquel partido, como tampoco los seis siguientes y el Barcelona hasta el final del campeonato apenas ganó dos encuentros más. Su liberación se recibió como una fiesta en toda la ciudad, tarde para aspirar a la Liga, aunque no para ganar la Copa. Precisamente con gol suyo y frente a su Sporting de Gijón en Madrid.

Regresó al equipo de su vida en 1984 y se retiró en 1987, con polémica con el entonces presidente del Barcelona, Josep Lluís Núñez pero una capacidad de perdonar que le hizo ser estimado por todo el mundo. En Barcelona, Gijón, Madrid e incluso Oviedo.

Quini fue una persona aún mejor que futbolista y por ello tuvo la gloria de ser, el 24 de enero de 1982, quien marcó el gol 3,000 del Barcelona en la Liga. Y tuvo el honor de recibir homenajes múltiples allá donde fue con el Sporting, ya retirado.

Mundialista con España en 1978 y 1982, Quini conquistó una Recopa de Europa en 1982, dos Copas del Rey (1981 y 1983), una Copa de la Liga en el mismo 1983 y una Supercopa de España en 1984. Todos los títulos con el Barça, con el que se alineó 178 partidos y marcó 100 goles.

El fútbol llora a Quini.