Merengues muestran algo de casta en una Liga con tinte azulgrana

El Barça ganó por costumbre, al Atlético le “ayudó” un penalti clarísimo que nadie sabe por qué no se señaló a favor del Leganés y el Real Madrid sobrevivió de cualquier manera en Valladolid.

Salvado por el VAR en dos ocasiones, el equipo merengue estuvo prácticamente noqueado en una presentación horrible en Pucela y salvó la papeleta entre la lógica y la casualidad.

Un penalti lanzado a las nubes por Rubén Alcáraz, dos goles anulados tras la consulta pertinente al VAR y el validado a Anuar. Todo ello en la media hora más terrible que se le recuerda en la Liga al Real Madrid, que terminó por golear en Valladolid después de padecer un comienzo de partido a la altura de su deprimente temporada.

Habiendo ganado solamente uno de los últimos 11 partidos de Liga y sumado apenas seis de 33 puntos, el Valladolid de Ronaldo, presentado como revelación junto al Alavés allá por el mes de octubre (cuando llegó a ir sexto en la tabla), cayó de mala manera en el marcador en cuanto llegó el frío al campeonato y se presentó a jugar contra el Real Madrid con apenas un punto de ventaja sobre el descenso y más ilusiones por la crisis merengue que por su propia realidad.

El equipo de Sergio González salió lanzado y en volandas y quedó frenado de mala manera por el VAR, antes de dar el golpe y disfrutarlo apenas un santiamén antes de que empatase Varane.

Sin futbol, pero con fortuna y personalidad, el Madrid dio la vuelta al asunto en la segunda mitad a través de Benzemá y afianzó su tercera plaza a la espera de días mejores. Sin saber si los habrá a corto plazo.

Todo en calma en la cima… y escalones abajo
Por encima suyo, poco o nada. El Barça cumplió casi sin darse cuenta con la lógica.

Como dijo Michel, entrenador del Rayo, “Estando Messi en el campo, ya sabes que es casi imposible”.

Y lo fue para el animoso equipo madrileño, que llegó a avanzarse en el marcador y cayó sin ser avasallado.

El equipo de Ernesto Valverde, suplicando en voz baja la recuperación de Dembélé, mantiene la renta al frente de una Liga que casi puede considerarse azulgrana a falta de 11 jornadas por disputarse y por más que su perseguidor, el Atlético, le mantenga a duras penas el pulso.

Lo hizo el sábado, al vencer por la mínima al Leganés, gracias a un penalti (fallado, pero rematado) de Saúl y también a otro penalti, clamoroso en las imágenes, no señalado de Rodrigo a Arnaiz y que le habría dado la opción de empatar al equipo pepinero.

El VAR que le dio vida al Real Madrid en Valladolid no apareció en el Wanda para felicidad del Atlético, pero, la Liga, a no ser que se produzca una hecatombe impensable, sigue dibujada en azulgrana.