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Como el Atalanta va de un cuento de hadas a convertirse en el epicentro de la pandemia

El éxito del Atalanta ha sido magistral, pero sus dos compromisos de Champions League han sido factores en la propagación del coronavirus tanto en Italia como en España. Giuseppe Cottini/NurPhoto via Getty Images

Al final del sensacional e increíble partido en el que eliminaron a Valencia de la Champions League el 10 de marzo, una victoria por 4-3 en el partido de vuelta en un Mestalla sin público (8-4 global), los jugadores de Atalanta se reunieron frente a una cámara de televisión sosteniendo una camiseta con una dedicación escrita en el pecho. "Bérgamo, esto es para ti", decía. "Móla mía."

Muchos italianos necesitaron ayuda para entender esa última frase. Escrita en dialecto bergamés, se traduce como "nunca te des por vencido". Podría haber sido un eslogan apropiado para la última historia de cuento de hadas del fútbol. Atalanta, un un club italiano de una ciudad de 120,000 personas, acababa de colarse entre los últimos ocho en la competencia de clubes más prestigiosa de Europa. Lo hicieron con estilo, anotando cuatro goles en cada tramo de su debut en la ronda eliminatoria de la Champions League.

Este era su método: ataque, ataque, ataque . Un club cuya nómina salarial anual (alrededor de $ 40 millones) no le compraría la mitad de un Cristiano Ronaldo estaba promediando más goles por partido en 2019-20 que cualquier otro club en las cinco ligas principales de Europa, con la única excepción del Bayern Munich, que gasta más de siete veces en salarios de jugadores. Y Atalanta realmente encarnaba la mentalidad de 'Móla mía'. Habían perdido sus primeros tres partidos en la fase de grupos por un marcador combinado de 11-2, empataron el cuarto partido y luego avanzaron a la fase eliminatoria ganando los dos últimos.

Sin embargo, las palabras en esa camiseta no tenían la intención de felicitarse. Los jugadores enviaban un mensaje de apoyo a su ciudad, ya que enfrentaba una tragedia de proporciones inimaginables. Uno que el fútbol mismo podría, sin saberlo, haber ayudado a propagarse.

La ciudad de Bérgamo está situada en una provincia con el mismo nombre, que cuenta con una población total de poco más de 1,1 millones de habitantes. El 10 de marzo, el día del partido de vuelta en España, el número de casos de coronavirus confirmados en la provincia ascendió a 1472. En toda Lombardía, la región que abarca a Bérgamo y también a Milán, ya había habido 468 muertes.

La sensación de que se avecinaba una crisis inminente ya era palpable antes de que Atalanta volara a España. Bérgamo formaba parte de la zona de cuarentena del norte establecida por el primer ministro italiano Giuseppe Conte el 8 de marzo, y el equipo necesitó una dispensa especial para viajar un día después. Las fechas del fin de semana anterior en la Serie A, como uno de los partidos más anticipados de la temporada entre Juventus e Inter, se habían jugado a puertas cerradas, y el partido en Valencia se jugaría de la misma manera. Aun así, la realidad golpeó muy fuerte a los jugadores a su regreso.

Horas después de la salida de Atalanta, el bloqueo en Italia se extendió a todo el país. Para cuando llegaron a casa, el gobierno redactaba restricciones más estrictas, obligando a la gran mayoría de las empresas, con excepción de las tiendas de alimentos y las farmacias, a cerrar.

"Al principio estábamos contentos", recordó el defensor Mattia Caldara en una entrevista reciente con el periódico Eco di Bergamo. "Llegar a los cuartos de final de la Liga de Campeones habría sido inimaginable pocos meses antes. Pero ni bien llegamos a Bérgamo, esa felicidad se esfumó casi por completo.

"Llegar a un aeropuerto semi desierto, cuando normalmente habría habido fans esperándonos, y luego encontrar las calles vacías fue un golpe al corazón".

Y los golpes siguieron llegando. Al 30 de marzo, 1878 personas habían muerto de coronavirus sólo en la provincia de Bérgamo. Más de 8500 están infectados. Los hospitales han estado desbordados, tal como las funerarias y los cementerios. Los residentes vieron pasar convoyes militares para recoger los cuerpos y llevarlos a cremar en otros lugares.

Han muerto médicos por su exposición permanente mientras trataban a los enfermos y también murieron figuras públicas muy queridas. El domingo, el ex boxeador Angelo Rottoli sucumbió al virus a los 61 años. El ex campeón europeo peleó por un título mundial contra Carlos de León en Bérgamo en 1985. Perdió, pero para los locales siempre fue su propio Muhammad Ali.

En Atalanta sólo hubo un caso confirmado en el plantel, cuando el portero Marco Sportiello dio positivo el 20 de marzo. Aunque asintomático, tuvo que vivir aislado de su familia durante un tiempo, ocupando la planta baja de su casa mientras su esposa y su hija de tres años se quedaban arriba. Pero los clubes de fútbol son mucho más que sus jugadores.

El presidente de Atalanta, Antonio Percassi, dijo el sábado en la estación de radio RTL 102.5 que "hemos tenido ocho casos de personas que trabajaban para Atalanta, y eso ha sido algo muy duro y triste". Comparó la experiencia de Bérgamo con vivir una guerra mundial, describiendo el virus como "una bomba para la salud pública".

El temor es que el fútbol haya ayudado a detonarla.

Percassi hizo eco de las palabras de Fabiano di Marco, jefe de neumología del hospital más grande de Bérgamo, para definir el primer partido de Champions League de Atalanta contra Valencia en febrero. Se llevó a cabo en San Siro, en Milán, donde Atalanta ha jugado todos sus partidos europeos de local esta temporada: el estadio más grande admite el doble de espectadores de los que caben en el Stadio Atleti Azzurri d'Italia.

"He oído muchas [teorías sobre por qué el virus se ha propagado tan agresivamente en la región]. Diré la mía", le comentó Di Marco al periódico Corriere della Sera. "El 19 de febrero, 40.000 Bergamaschi fueron a San Siro a ver Atalanta-Valencia. En autobuses, en coches, en trenes. Una bomba biológica, lamentablemente".

Nadie podría haber comprendido los riesgos en aquel entonces. Sólo había tres casos confirmados de coronavirus en toda Italia antes del 19 de febrero. Fue ese mismo día que la esposa de un hombre que había ido a atenderse al hospital con un cuadro de fiebre en Codogno, poco menos de 40 millas al sur de Milán, recordó que él había estado en contacto con un amigo que había regresado de China recientemente. Se convirtió en la primera persona diagnosticada con el virus en Lombardía. El primer caso en Bérgamo se reportaría una semana después.

Un reportero español que viajó para el partido se convirtió en la segunda persona infectada en la región de Valencia, según un informe de Associated Press. Más de un tercio de los rivales de Atalanta iban a terminar dando positivo en el test del COVID-19 y desde entonces, España se ha convertido en la nación con el segundo mayor número de casos en Europa, después de Italia.

Para los jugadores Atalanta, pensar todo el tiempo en lo que sucedió corre el riesgo de convertirse en una carga muy pesada.

"Creo que todo se reduce a ese primer partido contra Valencia", dijo Alejandro "Papu" Gómez, el carismático delantero y capitán de Atalanta, en una entrevista con el periódico argentino, Olé, recordando que a su esposa le llevó tres horas hacer el viaje al San Siro que normalmente dura 40 minutos, debido a la enorme cantidad de fanáticos que fueron a ver el partido. Se sintió frustrado ante la falta de controles médicos de cara al partido de vuelta, en un momento en el que cada vez eran más los países que estaban al tanto de los riesgos. Aunque el partido se jugó a puertas cerreras en el Mestalla, unos 2,000 fanáticos de Valencia se reunieron afuera antes del inicio para recibir a su equipo.

Gómez, que siempre tiene una presencia activa en los medios sociales, ha estado publicando incluso con más frecuencia durante el período de aislamiento, compartiendo desde prácticos consejos hogareños como, por ejemplo, reutilizar botellas de plástico como organizadores para el escritorio o baño, hasta partidos de fútbol improvisados con sus hijos y ejemplos de su entrenamiento diario. Durante la mayor parte, su actitud ha sido positiva, generalmente recordándoles a sus seguidores "quédense en casa". Pero un posteo de su esposa Linda, caminando en una ciudad desierta, nos dio una vívida imagen de lo diferente que es la vida hoy en Bérgamo.

"Hoy salí después de semanas. Fui a la farmacia a comprar leche para Milo", escribió. "En Bérgamo, no cantamos a las 6 p.m. [una costumbre desde los balcones que se ha adoptado en otras partes de Italia]. Aquí, por el momento, sólo se escuchan dos cosas: silencio y ambulancias. Espero que pronto todo vuelva a ser como antes, o parecido, porque esta situación nos ha enseñado a valorar las cosas que antes dábamos por sentadas".

Nadie sabe cuánto tiempo falta para eso. Mientras tanto, la vida de los atletas profesionales se ve igual a la de cualquier otro joven: encerrados en sus casas, temiendo por la salud de sus seres queridos más vulnerables y buscando maneras de pasar el tiempo. Los jugadores de Atalanta tienen un grupo de WhatsApp y cada tanto se conectan por video chat en Zoom. Algunos se dedican a los videojuegos. Hans Hateboer representó al club en el Ultimate QuaranTeam Fifa , perdiendo ante el gamer profesional, Renzo Oemrawsingh.

La preocupación de que esos dos partidos de Valencia hayan colaborado al esparcimiento del coronavirus coexiste de manera extraña con la idea de que lo que han logrado dentro de la cancha también puede ser una razón por la que sus seguidores pueden contentarse en medio de este período tan sombrío. "Desde el punto de vista del fútbol, los recuerdos de haber clasificado siguen siendo un momento feliz en medio de este panorama que se vive, dijo el mediocampista Marten de Roon. Este es un club que tiene un lazo muy fuerte con su cuidad, un club que durante años ha enviado una camiseta de regalo a cada bebe que nace en la provincia.

"Espero, de corazón, que las cosa que Atalanta ha logrado este último tiempo, puedan regalar una sonrisa a nuestra gente", dijo Percassi durante su entrevista con RTL 102.5. El principal periódico de la cuidad, Eco di Bergamo, ha suspendido el pago por suscripciones a su blog de fútbol y sigue posteando análisis sobre el reciente ascenso del equipo. La semana pasada, Roberto Belingheri explicó en su sitio web la razón por la que siguen hablando de fútbol, escribiendo lo siguieren: "No podemos, y no queremos, hablar solamente de este maldito virus".

Nadie en Bérgamo desconoce la real importancia del deporte profesional. Cuando la Gazzetta dello Sport le preguntó por el rol de los futbolistas profesionales en estos momentos, De Roon respondió sin rodeos: "Es mínimo. Los verdaderos protagonistas son los doctores".

De todas maneras, el fútbol también tiene su rol, tal como lo describió en un momento el ex entrenador de Milan, Arrigo Sacchi: "Es lo más importante de las cosas menos importantes". De Roon reconoció que lamentó la suspensión de la Euro 2020 en su momento, cuando se había establecido al fin como una fija para el equipo nacional holandés, aunque también reconoció que era la única decisión posible de tomar.

"La felicidad es algo que damos por sentado sin darnos cuenta de que todo puede cambiar en un instante", reflexionó. "Hay que disfrutar de cada segundo de la vida".

Fue, en esencia, el mismo sentimiento que él y sus compañeros de Atalanta habían compartido al lograr la victoria en Valencia.

"Móla mía." Vamos. Nunca se den por vencidos.