Boca, su nueva cara ante Benfica y una versión que enamoró más a los hinchas

MIAMI (Enviado especial) -- Boca consiguió algo que parecía muy lejano semanas atrás. Se ganó el reconocimiento de su gente en el empate 2-2 ante Benfica, que marcó su debut en el Mundial de Clubes, con una nueva versión, al estilo Miguel Ángel Russo.

El 19 de mayo, hace casi un mes atrás, Boca perdió ante Independiente en La Bombonera y se despidió del Apertura con un interino al mando y un manto de reprobación que unificó a gran parte de los hinchas presentes aquella noche.

Esa caída, que cortó el sueño del título a nivel nacional, fue la gota que rebalsó el vaso en un 2025 caótico para Boca, que se mostró endeble ante cada oportunidad en la que podía llegar a dar el golpe.

Quedó fuera de Libertadores, como local, ante Alianza Lima, y también perdió el clásico con River. Todas derrotas que calaron hondo y finalizaron el ciclo de Fernando Gago, que ni siquiera terminó el torneo.

Sin campeonato, y con tiempo pensando en el Mundial, Riquelme y compañía pensaron en un amigo de la casa para tomar las riendas del club: Miguel Ángel Russo.

Con un poco más de dos semanas para poder trabajar, ya que su actualidad en San Lorenzo durante aquel momento le demandaba jugar semifinales del torneo, el experimentado entrenador logró transmitirle al plantel algo de lo que busca.

Durante sus conferencias, Russo siempre remarcó conceptos: "competir" y "fútbol simple", dos cosas que salieron a relucir en el Hard Rock de Miami.

En primer lugar, desde lo anímico, Boca mostró otra cara, una que el hincha venía reclamando desde hace tiempo. Actitud ante cada pelota, determinación y presencia, todas cualidades que se vieron representadas en casi todos los jugadores que salieron al campo de juego en Miami.

A partir de este factor actitudinal, el motor se encendió con el correr de los minutos. Los temores ante el equipo europeo de turno se quedaron atrás y el desarrollo se emparejó, con un Boca también apoyado en su hinchada.

Con la idea de contragolpear, Boca se replegó, esperó a Benfica y le dio control de la pelota. Al recuperar, con Velasco y Zenón por bandas, el objetivo fue salir rápido, intentar encontrar a Merentiel y no perder tiempo para sorprender a una defensa que siempre jugó adelantada.

Para sorpresa de los portugueses, una vieja fórmula en la historia del fútbol dio resultado para el 1-0: desborde de lateral, centro y gol del '9'. Así llegó el 1-0 de Merentiel, que se anotó nuevamente en un partido clave para Boca.

La tarea defensiva fue titánica, remarcando una vez más que Russo logró instalar el chip del sacrificio en jugadores con mayores vocaciones ofensivas, como Velasco, Zenón y Palacios.

Ya siendo controlador de las acciones, Boca volvió a golpear, y otra vez con una variante a la que le sacó poco rédito con anteriores entrenadores y Russo ya pudo aprovechar. Se trata de la pelota parada, posiblemente el punto más flaco del equipo en los últimos años.

Centro de Zenón, cabezazo de Costa y segundo testazo, ahora de Battaglia, para el 2-0. Locura en Miami, en Boca y entre los hinchas. El resultado, que parecía una utopía, estaba ocurriendo.

Lamentablemente para Boca, entre el obstinado espíritu de Benfica, que buscó el empate por todos lados, y algunas desatenciones, el Xeneize terminó por dejar escapar una victoria que estuvo muy cerca de concretarse.

Quedará para el análisis interno la idea del equipo para el segundo tiempo, más abocado a la defensa que el ataque y sin poder sacar provecho del hombre de más tras la roja de Belotti.

Lo cierto es que Boca terminó la tarde-noche de Miami con sabor agridulce. La tarea la cumplió, en parte. Compitió, como pidió Russo, dio lo mejor de sí y consiguió emparejar un duelo que, en los papeles, no tenía a Boca como posible vencedor. Puso en aprietos a Benfica, le sacó dos goles de ventaja pero al final terminó sucumbiendo para el 2-2 definitivo.

Al terminar el partido, la gente reconoció el esfuerzo, empezando a recomponer ese vínculo que estaba desgastado, casi roto. Aplaudió a los futbolistas, apoyaron durante 90 minutos y también hubo ovación especial para Russo, que inició su tercer ciclo en medio de la tormenta.

La era Russo 3.0 comenzó con pie derecho. Boca mostró su nueva cara en Estados Unidos, salió a flote en el momento justo y ahora ilusiona a su gente. ¿Y si se está gestando el gran golpe?