El balón "inteligente" del Mundial 2026 cambia el juego: solo hay que acordarse de cargarlo

IRVINE, California -- En cada partido de este Mundial 2026 hay una persona encargada de una tarea increíblemente importante (y singularmente moderna): asegurarse de que los balones de fútbol no se queden sin batería.

Esa es la realidad de jugar al fútbol en una era posterior a la revolución tecnológica. El Adidas Trionda, balón oficial de este torneo, es una pelota completamente “inteligente” —Adidas utiliza el término “conectada”—, lo que significa que puede transmitir una cantidad récord de datos casi instantáneos, ayudar a tomar decisiones de fuera de juego de una manera nunca antes vista y ofrecer más información estadística de la que cualquier equipo o aficionado podría utilizar razonablemente.

Eso también significa que, al igual que el dispositivo con el que pasás horas desplazándote por redes sociales, necesita cargarse.

Pero tranquilos: no se trata de una situación en la que un árbitro pueda estar absolutamente convencido de haber enchufado los balones la noche anterior al partido para descubrir a la mañana siguiente que el tomacorriente junto a la cama del hotel en realidad no tenía energía. (A todos nos ha pasado.)

En cada encuentro se utilizan más de una docena de balones conectados, ya que una pelota sale del campo y otra entra en juego. Todos se cargan previamente en una estación inalámbrica, y un balón con la batería totalmente agotada necesita alrededor de dos horas y media para alcanzar una carga completa.

Una vez cargados, los balones están diseñados para funcionar hasta seis horas. Además, ahorran energía al entrar en un modo de “hibernación” cuando permanecen al costado del campo sin ser utilizados.

Como capa adicional de seguridad, también hay una persona encargada de controlar el nivel de carga de cada balón desde una pantalla central. Adidas se apresura a señalar que nunca ha experimentado un caso en el que una pelota se haya quedado sin batería durante pruebas o usos anteriores.

“Conocemos la duración máxima de los partidos, conocemos las condiciones climáticas más extremas en todos estos lugares, así que establecer esos parámetros sobre lo que debía lograr el balón fue el punto de partida”, dijo en una entrevista Tor Southard, vicepresidente de rendimiento y operaciones de Adidas. “Hay numerosos sistemas de respaldo en cuanto a la cantidad de balones disponibles y listos para entrar. Somos muy conscientes de las condiciones máximas que debíamos cubrir”.

La tecnología del Trionda representa un avance respecto de la utilizada en el balón del último Mundial de Qatar.

En este torneo ya se hizo visible cómo sus datos pueden influir en decisiones de fuera de juego. En el partido entre Suecia y Túnez, un gol inicialmente anulado por offside terminó siendo validado cuando la información proporcionada por el balón conectado mostró que un leve toque de otro jugador sueco había habilitado al autor del gol.

La pelota utilizada en Qatar no habría podido proporcionar una información tan decisiva.

El nuevo chip también está ubicado de manera diferente.

En lugar de instalarse en el centro de la cámara interna, como ocurría anteriormente, el Trionda incorpora el chip en la pared lateral de uno de los cuatro paneles del balón.

Southard explicó que el equipo de desarrollo dedicó mucho tiempo a determinar la mejor manera de compensar el peso del chip para evitar que su presencia alterara el equilibrio o la aerodinámica de la pelota.

Los equipos de desarrollo también tuvieron que asegurarse de que las versiones sin chip —las utilizadas por las selecciones durante entrenamientos y calentamientos, así como las que se venden al público— se comportaran exactamente igual que los balones conectados.

“Lo más importante es que el balón vuele de manera precisa y predecible una y otra vez”, afirmó Southard. “Realizamos más de 300 pruebas de laboratorio con el chip incorporado para garantizar que el equilibrio, la sensación, la rotación y el efecto fueran igual de consistentes independientemente de que el chip estuviera o no dentro del balón”.

Aunque en anteriores Copas del Mundo hubo jugadores que criticaron los balones oficiales —el Jabulani, utilizado en Sudáfrica 2010, sigue siendo el caso más famoso por su trayectoria impredecible—, hasta ahora apenas hubo cuestionamientos en este torneo.

Según una fuente del equipo, la mayoría de los futbolistas de Estados Unidos no han hecho comentarios positivos ni negativos sobre la pelota.

La única cuestión que el seleccionado estadounidense debe tener presente es utilizar los balones sin chip durante los entrenamientos y los conectados durante los partidos. De acuerdo con un directivo del equipo, ambas versiones se distinguen por el color de sus válvulas de inflado.

“Creo que una buena manera de explicárselo al aficionado promedio es compararlo con la tecnología en general”, señaló Southard. “Evoluciona constantemente y avanza muy rápido. Basta imaginar cuánto progreso se ha logrado en los últimos cuatro años”.