Inglaterra aguantó en su peor momento y derrotó 2-1 a Noruega en Miami y se clasificó a las semifinales del Mundial 2026. Los nórdicos fueron superiores durante gran parte del encuentro y se adelantaron con un golazo de Andreas Schjelderup, pero Jude Bellingham empató antes del descanso y, ya en el alargue, aprovechó un rebote de Nyland para marcar el tanto de la clasificación. El equipo de Thomas Tuchel sufrió durante varios pasajes, mostró más corazón que juego y encontró en su gran figura la llave para meterse entre los cuatro mejores del torneo.
La selección inglesa volvió a instalarse entre los cuatro mejores del Mundial, algo que ya había conseguido en Rusia 2018, cuando cayó 2-1 ante Croacia en semifinales. Será la cuarta semifinal mundialista para los ingleses, que solo lograron superar esa instancia en una ocasión: 1966, año en el que terminaron levantando el único título de su historia.
Noruega dominó, pero Inglaterra nunca dejó de creer
Después de un comienzo con pocas emociones, el seleccionado noruego fue creciendo con el correr de los minutos. La presión alta empezó a incomodar a los ingleses y el premio llegó a los 36 minutos, cuando Andreas Schjelderup sacó un remate preciso tras una asistencia de Martin Ødegaard para abrir el marcador.
Los escandinavos mantuvieron la intensidad y parecían controlar el encuentro, pero Inglaterra encontró aire justo antes del descanso. En el segundo minuto de descuento, Anthony Gordon asistió a Bellingham, que controló con categoría dentro del área y definió de zurda para firmar un golazo que estableció el 1-1.
Los Three Lions resistieron cuando peor la pasaban
El complemento mostró la mejor versión de Noruega. El equipo de Solbakken jugó prácticamente todo el segundo tiempo en campo rival, generó las ocasiones más claras y hasta llegó a convertir por intermedio de Torbjørn Heggem. Sin embargo, el VAR anuló la acción por una infracción previa de Erling Haaland antes de la ejecución del córner.
Mientras tanto, Inglaterra sufría. No logró rematar al arco en toda la segunda mitad y sobrevivió gracias a las intervenciones de Jordan Pickford, al esfuerzo defensivo y a la falta de eficacia de su rival. Con el 1-1, el partido se fue al tiempo suplementario.
El conjunto de Tuchel volvió a mostrar una de las principales características de los equipos dirigidos por el entrenador alemán. Como ya había sucedido con el PSG finalista de la Champions League y el Chelsea campeón de Europa, sus equipos suelen crecer en la adversidad. Inglaterra sufrió, estuvo cerca del segundo gol noruego y resistió cuando peor la pasaba, una muestra de carácter que ya había exhibido en la serie anterior frente a México.
Bellingham apareció otra vez y está en estado de gracia
En estado de gracia, Jude Bellingham volvió a ser decisivo cuando más lo necesitaba Inglaterra. Apenas comenzada el alargue, a los 93 minutos, Morgan Rogers probó desde afuera del área, Nyland dejó un rebote corto y el mediocampista apareció en el lugar indicado para empujar la pelota y poner el 2-1.
En una noche en la que Harry Kane no tuvo el protagonismo habitual, Bellingham volvió a asumir la responsabilidad ofensiva. El volante atraviesa un estado de gracia: convirtió cuatro goles en los últimos dos partidos y ya suma seis tantos en el Mundial 2026, números que lo consolidan como una de las grandes figuras del torneo.
En los minutos finales, Noruega buscó el empate con más empuje que claridad, mientras Inglaterra defendió la ventaja con orden y sacrificio hasta el pitazo final.
Una clasificación construida desde el carácter
El seleccionado inglés no mostró su versión más convincente, pero volvió a demostrar una virtud que suele marcar la diferencia en los torneos cortos: la capacidad para mantenerse con vida incluso cuando el desarrollo le es adverso. En una noche en la que jugó lejos de su mejor nivel, encontró en Bellingham a su gran líder y terminó sacando adelante un partido que durante muchos minutos pareció escapársele.
Con más corazón que juego, Inglaterra ya está entre los cuatro mejores del Mundial y buscará dar un paso más para regresar a una final mundialista, una instancia que no disputa desde el histórico título conseguido en 1966.
