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El uno por uno de España ante Rusia

Getty Images

DE GEA. Impotente. El primer remate ruso entre palos fue el penalti, en el que nada pudo hacer. No tuvo apenas protagonismo en los 120 minutos del partido. Y aunque estuvo cerca no fue capaz de atajar ninguno de los penaltis en la tanda definitiva. Se marcha del Mundial en silencio.

NACHO. Dolorido. Titular solo en el estreno frente a Portugal, volvió al once apartando a Carvajal. Acompañante en ataque por su banda, provocó la falta que acabó con el 1-0. No se hizo ver mucho más y, dolorido, fue sustituido por Carvajal en el minuto 70.

SERGIO RAMOS. Soso. Intervino de manera decisiva en el autogol de Ignashevich pero no se hizo notar mucho más allá de sus pases largos en diagonal que no proyectaron mucho más. No mostró el peso específico que debería un capitán, completando un partido muy plano. Marcó su penalti, el cuarto de la tanda.

PIQUÉ. Rebelado. Dejó el brazo en alto, de forma intuitiva e involuntaria, provocando el penalti que resucitó a una Rusia que no había apenas dado señales de vida en ataque. No se hundió por aquella jugada, se fue arriba enrabietado y atrevido y fue víctima de un más que posible penalti es la prórroga. En la tanda fatal marcó su penalti, el segundo de la serie.

JORDI ALBA. Menor. Volvió a ser un corredor de fondo, arriba y abajo, sufriendo en defensa, las pocas veces que le buscó por ahí el equipo ruso, y no dando tanta sensación de peligro en ataque, donde notó la falta de profundidad del equipo.

BUSQUETS. Frío. Preciso, firme y tranquilo con el balón, dio a veces la sensación de hastío por la poca predisposición de sus compañeros a la hora de buscar huecos para jugar más en vertical. No tuvo la trascendencia esperada.

KOKE. Condenado. Entró en el once sustituyendo a Thiago y ayudó más en la contención que en la creación a Busquets. Se vació en su trabajo de contención, poco, y acabó en la segunda mitad y la prórroga acompañando en ataque, buscando mayor protagonismo… Akinfeev le detuvo su penalti, el tercero de la tanda.

ASENSIO. Triste. Fue el golpe decidido por Hierro, que le dio su primera titularidad sentando al omnipresente Iniesta. Completó una primera mitad muy discreta, no mejoró en la segunda y fue sustituido en la prórroga sin haber dejado ninguna muestra de su conocida calidad.

ISCO. Abusón. Ausente Iniesta del equipo inicial, se adueñó de la pelota, buscándola y llevándola en todo momento, mostrando brillantez pero, demasiadas veces, adoleciendo de profundidad. Abusó del juego en horizontal y no fue hasta la entrada de Iniesta que buscó la verticalidad y la combinación rápida.

SILVA. Insulso. Volvió a pasar muy desapercibido, penado por el poco atrevimiento del equipo en ataque, utilizado como un simple pasador y sin que se aprovechase su juego ofensivo. Le sustituyó Iniesta en el minuto 67.

DIEGO COSTA. Invisible. Ahí estuvo, más como acompañante o espectador que como delantero rompedor o esperando pases que casi nunca le llegaron. Se marchó, sin apenas dar noticias, en el minuto 80 dejando su lugar a Iago Aspas.

INIESTA. Revulsivo. Entró para dar verticalidad al juego, para buscar los espacios y el hueco imposible. Lanzó un disparo envenenado que casi le dio el gol a España y se notó su presencia. Transformó con solvencia su penalti.

CARVAJAL. Alocado. Quiso dar más de lo necesario, marchando al ataque sin resguardar la defensa. Tuvo el 2-1 en la segunda mitad de la prórroga pero no supo rematar con criterio tras el rechace de Akinfeev.

ASPAS. Atrevido. Solución de emergencia, entró para recuperar la movilidad ofensiva de una España que jugaba contra el reloj. Mostró su repertorio, ágil, inquieto y atrevido, dándole otro sabor al equipo español. Lanzó el quinto penalti español… Y su error significó el fin.

RODRIGO. Estirado. Vertical, poderoso y valiente, entró en la prórroga, en plena urgencia española para darle aún más dominio al equipo. Tuvo una muy buena ocasión, fabricada en velocidad por él mismo. Demostró merecer más oportunidades. Más minutos.