Por qué Brasil venció a Japón en el Mundial 2026: las claves del partido

Brasil le ganó 2-1 a Japón con un gol agónico en un gran partido de los 16avos de final del Mundial 2026 en Houston y se metió en los octavos de final gracias a una gran reacción del equipo y de Ancelotti en la segunda mitad. El partido, que se puede ver por Disney+ Plan Premium, fue muy dificultoso para la Canarinha.

A continuación, ESPN.com analiza por qué el equipo de Ancelotti se impuso a los nipones y sigue en la Copa del Mundo.

Ancelotti leyó bien el partido

Carletto vio cómo en la primera mitad Japón le presentaba un cerrojo a los brasileños con una línea de cinco bien parada y el equipo ordenado, obligando a que la Canarinha solo pudiera jugar con sus centrales sin peligro.

Contrario a lo que se pensaba y pedía el encuentro, no sacó a Casemiro -de floja primera mitad- sino a Paquetá de la mitad. Ubicó a Endrick al lado de Matheus Cunha como referencia y empezó a complicar con centros a una defensa que no había tenido demasiadas inquietudes.

Además, tuvo la decisión de ir a buscarlo también con los mediocampistas como el propio Casemiro y Bruno Guimaraes, los dos de buen juego aéreo, cayendo por sorpresa al área rival.

Así llegó el empate, con un cabezazo del criticado Casemiro en el segundo palo tras un centro perfecto de Gabriel Magalhaes. Y le trajo tranquilidad al equipo.

Bruno Guimaraes, el cerebro

El volante fue la figura del partido. Le dio fútbol y mucho empuje a un Brasil que lo necesitaba.

Sobre todo brilló con una genialidad en el gol del 2-1, cuando recibió en la puerta del área, amagó un zurdazo y vio una desatención en el fondo nipón. Ahí, justo, le puso un pase perfecto a Martinelli en el área, para que el delantero del Arsenal definiera rápido abriendo el pie contra el palo y decretara la clasificación brasileña.

Cabeza fría en un momento difícil del partido.

Japón ejecutó un plan imperfecto

El equipo de Hajime Moriyasu le hizo la vida imposible a Brasil en la primera mitad, llevándolo a la desesperación por no poder romper la línea de presión. Con un equipo estático y con pocos espacios, sumado a rendimientos bajos de sus volantes, la Canarinha se llenaba de preguntas.

Sin embargo, hasta allí llegó la ambición. Japón lo enloqueció pero cuando tuvo la pelota fue su gran déficit. Empezó a hilvanar pases para jugar con el apuro brasileño. Pero le costó dañar.

En el segundo tiempo desechó su chance del knock-out cuando Casemiro estrelló un cabezazo casi abajo del arco contra un defensor japonés y en la contra los Samurais Azules perdonaron a un equipo imperdonable y en un momento en el que un 2-0 hubiese sido un mazazo. El resto fue historia.