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Gianluigi Buffon, el incansable guardián del arco de sus amores

Gianluigi Buffon cumplió 39 años este sábado, pero sigue atajando como si tuviese 29. Su equipo, la Juventus, cuenta con la valla menos vencida esta temporada habiendo recibido apenas 16 goles en 20 partidos de liga mientras él resguarda su portería. En la Champions League, esa marca es todavía más impresionante con apenas dos tantos permitidos en la primera fase contra el Sevilla (tercer equipo más goleador de la liga española), Lyon (terceros en Francia en ese rubro) y el Dinamo Zagreb.

Como si eso no fuera suficiente, él sigue demostrando que es caudillo de selección cuando le dan la oportunidad, ya sea sofocando a los embates de ataques temibles como los de Bélgica, Suecia y España terminando la primera fase y los Octavos de Final de la Eurocopa 2016 con la valla invicta o atajándole un penal en la definición desde los 12 pasos a un artillero letal como Thomas Müller.

¿Pero cuál es la receta de su eterna juventud? No te gastes en preguntártelo o intentar imitarlo, ya que el caso de Buffon es tan único como peculiar.

Lo han llamado Superman, Gigi, o una combinación de ambos apodos. Yo simplemente lo llamo el mejor arquero del mundo y uno de los mejores guardametas de la historia del fútbol.

Quizás es su filosofía personal la que lo mantiene vigente defendiendo el arco del actual pentacampeón del Calcio como titular indiscutido desde el 2001.

“Jugar para un equipo ganador significa que cada error o derrota están bajo la lupa un poco más, pero yo rindo todavía mejor bajo esa presión. Me motiva a seguir adelante”, dijo Buffon en Diciembre del 2016 cuando le preguntaron si la Juve era favorita para derrotar al Milan en la Supercopa de Italia.

Fíjense como él debutó en Primera con el Parma allá por 1995 y durante seis años supo ganar una Copa UEFA, una Supercopa y una Copa Italia además de salir segundos en el campeonato en 1997. Hernán Crespo metía los goles y él los evitaba. Aquel equipo con tanta tradición jamás volvería a formar parte del podio del Calcio tras su partida.

Lo que pasa es que él se para bajo los tres palos y genera un respeto tan grande en sus rivales jóvenes y experimentados por igual que su porte y metro 91 de altura parece eclipsar a aquellos delanteros rivales que ven al arco achicarse como por arte de magia ante sus propios ojos.

La Real Academia Española define a los reflejos como “la capacidad que tiene alguien para reaccionar rápida y eficazmente ante algo”. Quizás lo podrían simplificarse a “lo que posee Buffon”.

Si le pegas a quemarropa, él le pone el pecho a la pelota. Si crees que cuentas con un rebote, la segunda reacción de Buffon es como la de un gato que siempre cae de pie, y si colocas el balón bien abajo pensando que un arquero tan alto no llegará a este, entonces claramente no conoces la elasticidad de gimnasta de este arquero italiano.

En el 2006, él fue vital para que Italia logre ganar su primer Mundial en 24 años obteniendo el récord compartido de mayor cantidad de partidos con la valla invicta y menos goles recibidos en un mismo torneo mundialista antes de que el travesaño lo ayude un poco en la gran final contra Francia. 10 años más tarde, él batió la marca de todos los tiempos de minutos sin recibir un gol en una misma temporada de la Serie A con la Juventus. 975 en total, 10 partidos enteros y 75 minutos más, como si lo que lo impulsara fuese un deseo ferviente de ser el único que hace sucumbir al Padre Tiempo cuando a todos los demás nos pasa al revés.

Si él disputa el Mundial de Rusia 2018 como tiene pensado, se convertirá en el único jugador de la historia que disputó seis Copas del Mundo y lo hará a los 40 años, 4 meses y 18 días de edad.

Dino Zoff, otro ídolo del fútbol italiano, disputó y ganó el Mundial de 1982 como titular a los 40 con 4 meses y 13 días. Buffon tomaría su lugar como el quinto futbolista más veterano en participar de esta cita.

Quizás me equivoco. Quizás la receta de su vigencia es que él asume sus errores grandes (como cuando era joven e inscribió un lema fascista en su camiseta contra la Lazio en el 2000) o pequeños (algún gol tonto que todo arquero sufre, especialmente con dos décadas de trayectoria) y los admite de frente, sin tapujos.

Lo denominamos como Superman, pero él es tan humano como cualquiera y llegó a ganar su batalla con la depresión a mediados de la década pasada.

Quizás es la nueva dieta que él implementó el año pasado, la cual le permite comer pasta “apenas” cinco veces a la semana y diluye el vino a dos.

Quizás tenemos que dejar de intentar descifrarlo, y simplemente disfrutarlo.