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El VAR cambió al futbol en el mundo

El 16 de junio de 2018 el fútbol cambió para siempre. Nada, desde entonces, ha sido parecido. La pillería de los delanteros ha estado amenazada, los árbitros han obtenido una red de seguridad para sus decisiones y el ritmo del fútbol se ha paralizado, según estiman desde la Real Federación Española de Fútbol, en un 3%. Parece mentira que, en los tiempos tan trepidantes que vivimos gracias a la tecnología, ésta haya recortado de forma ligera el ritmo de un deporte que, desde la entrada del VAR, ha sufrido modificaciones internas.

Sin embargo, el VAR ha traído la justicia a un deporte que, dicho sea de paso, también la necesitaba. Y es que la idea del video arbitraje nace cuando Italia elimina a España del Mundial de 1994 en Estados Unidos. Aquel día Tassotti lanza un codazo a Luis Enrique, actual seleccionador español de fútbol, en el que le rompe la nariz y acaba sangrando sobre el terreno de juego.

El árbitro Sandor Phul no vio absolutamente y, a pesar de la sangre derramada sobre la camiseta del jugador asturiano, no pitó ningún tipo de infracción: España acabó eliminada. Tras ese episodio, el inventor español Antonio Ibañez de Alba patentó una idea en 1999 sobre la cual se basó Pierluigi Collina, con la ayuda de Ricardo Rosetti y Carlos Velasco Carballo, para implantar el VAR en el fútbol mundial.

Hay muchas voces a favor y en contra de la tecnología en el futbol. Y, como siempre, dependiendo del grado de implicación para los equipos, unos profesionales se quejan más que otros. Desde los que dicen que “no es futbol, es otra cosa” a los que declaran que el futbol, con el VAR, “es más justo para todos los equipos”. Hay de todo, y más en un deporte como éste. Lo que sí pone a todo el mundo de acuerdo es en que el tiempo de actuación ha de acortarse.

Y es que los datos son irrebatibles. Por ejemplo, fuentes de la Bundesliga describen al VAR como “un éxito” a pesar de que, durante la primera vuelta de este año, las revisiones de cada acción se han incrementado en 79 segundos respecto a los últimos dos años (57 segundos en la temporada 2017/2018 y 61 segundos en la 2018/19). Las conclusiones son “positivas” según fuentes alemanas, aunque está claro que el VAR sigue “en fase de perfeccionamiento”.

En España ha habido partidos que han estado parados por espacio de casi seis minutos entre que se produce la acción, el VAR decide si el colegiado ha de ir a la pantalla de la banda a ver la misma y, finalmente, el árbitro acude a ver las imágenes. Fuentes internas al colectivo arbitral español cuentan a ESPN que “es la asignatura pendiente”.

¿Culpa de la tecnología? No tanto, ya que el VAR ha incrementado, según estas mismas fuentes, el “miedo” de los profesionales al fallo por culpa de las prisas. Y es que, si los árbitros siempre han estado vigilados con lupa, ahora lo están más ya que tienen casi las mismas herramientas a su disposición que los usuarios desde su sofá.

Precisamente una de las peticiones del colectivo arbitral es la de profesionalizar el VAR con árbitros que sean específicos en esta práctica. Así como hay árbitros que prepararen sus pruebas físicas para estar en los campos cada semana, se aboga desde todos los colectivos de Europa que haya profesionales específicos en esta materia para mejorar los fallos actuales. De hecho, varios árbitros españoles desvelan en privado a ESPN que están “sufriendo” una especie de “reciclaje instantáneo” en una disciplina que es nueva para ellos.

En España, a pesar de las quejas de muchos profesionales, el VAR está siendo “ejemplar”. Según los datos presentados a final de la temporada pasada, el VAR consiguió un 96,92% el acierto y dejó en un porcentaje del 1,68 el error en las decisiones sobre penaltis. El video arbitraje también corrigió 98,32% de acierto en las tarjetas amarillas (1,68% de error) y un 94,61% (5,39% de error) de aciertos en los fueras de juego. Los datos son irrebatibles y los resultados “satisfactorios”, según el presidente del Comité Técnico de Árbitros, Carlos Velasco Carballo.

La tecnología aplicada al fútbol puede ser mejor o peor, puede tener más o menos impacto en el terreno de juego y, sobre todo, puede enfadar o no tanto a los aficionados como a los profesionales. Sin embargo, el VAR ha venido para quedarse y los datos ahí están. ¿Que hay cosas que mejorar? Por supuesto. Y que también hay mucho descontento es obvio. Para muestra un botón.

En Inglaterra, el 60% de los aficionados a la Premier League están contra el VAR porque va contra la esencia del fútbol tradicional. Y ahí es donde, en realidad, se instala un debate que antes del VAR ya existía y que ahora ha tomado otro rumbo: el de su aplicación al juego.

Lo que está claro es que los defensas ya disimulan ciertos agarrones, en el área ya se tiene más cuidado con ciertas infracciones que antes se pasaban por alto, si un balón entra en el área hay un sistema informático que garantiza si es gol y que si un jugador comete una agresión es castigado por ello. Hay muchas cosas que mejorar, pero el fútbol ha dado el paso adelante que, precisamente muchos de los profesionales que ahora lo critican, antes pedían.