El pacto de Santiago: la Generación Dorada Junior que busca coronar su historia con Las Leonas

Las Leoncitas se consagraron campeonas del mundo en Santiago de Chile 2016. Hoy, diez años después, nueve de ellas quieren cumplir ese sueño a nivel mayor. COPYRIGHT FRANK UIJLENBROEK

“Si diez años después, te vuelvo a encontrar en algún lugar. No te olvides que soy distinto de aquel, pero casi igual…” Hay triunfos que no se desvanecen con el almanaque, se graban a fuego en la memoria del cuerpo. Las Leoncitas que se consagraron campeonas del mundo Junior en Santiago de Chile 2016 son las mismas que, hace ya tiempo, se convirtieron en Leonas. Hoy, una década después de aquella gesta juvenil, son el grueso y el alma del plantel que comanda Fernando Ferrara y viajarán a Europa con una obsesión entre ceja y ceja: alzar el título a nivel mayor.

Son nueve en total las sobrevivientes de aquel fuego sagrado que pisarán suelo mundialista: ocho defendiendo la celeste y blanca, y una novena que el destino colocó bajo los colores de Alemania. Ferrara siempre supo que su ciclo al frente de la Selección Mayor estaría marcado y sostenido por esta Generación Dorada Junior. Aquel equipo que logró un juego de alto vuelo de la mano de Agustín Corradini, y que luego no pudo replicar ese éxito deportivo de forma inmediata en la Mayor, hoy se transformó en el núcleo indispensable de esta camada; las referentes que cobijan a las más jóvenes y que sueñan con la gloria.

Las ocho Leonas de Ferrara que llevan el sello de Santiago 2016 en la piel son nombres de peso propio: Julieta Jankunas, Eugenia Trinchinetti, Agostina Alonso, Agustina Gorzelany, Paula Ortíz, Sofía Toccalino, Cristina Cosentino y María José Granatto.

Sin embargo, el legado de ese Junior es tan inmenso que excede a las elegidas de hoy. Fueron muchas más las jugadoras de aquella camada que pasaron por las manos de Ferrara desde que asumió en 2021, sosteniendo el proceso: las hermanas Milagros y Magdalena Fernández Ladra, Lucía Sanguinetti, Bárbara Dichiara y Bianca Donati.

Y en el centro de esa historia de vidas cruzadas aparece el nombre de Lucina "Luchi" Von der Heyde. El motor, una de las capitanas de ese plantel y la elegida como mejor jugadora del mundo Junior en aquella época también será parte de la cita máxima de 2026, pero el camino de la vida la llevará a defender la camiseta de Alemania.

El entrenador de Las Leonas confió ciegamente en la madurez de ese Junior. Apostó su pleno a la mística y al rigor de esa camada que aprendió a ser campeona del mundo desde chicas, convencido de que ellas son las únicas capaces de conseguir el hito de devolver a la Argentina a lo más alto del planeta. Diez años después, cambiadas por el tiempo, pero con el mismo fuego en los ojos, van por su historia.