Donde los detalles dictan la gloria o la condena, a Los Leones se les escurrió el boleto a la final en un partidazo contra Alemania. Del otro lado de la pantalla, con las pulsaciones todavía a mil y la frustración en los ojos, estuvo Maico Casella, el que siempre da la cara.
El capitán analizó el esfuerzo supremo de un equipo que cayó de pie: "La verdad que orgullosos, hicimos un gran partido. Se definen por los detalles; creo que con un jugador más nos encontraron los huecos, pero lo laburamos bien". Y no miente. El trámite fue una partida de ajedrez donde nadie regalaba nada. Si algo caracterizó a la Argentina a lo largo de todo el torneo fue la solidez defensiva, una marca registrada que rozó la perfección ante los teutones: "Defendimos como la puta madre, era algo que veníamos haciendo bien y hoy también lo hicimos. Alemania no tuvo ni un córner corto, y eso habla de lo bien que defendimos. Jugamos bien, pero en estos partidos cerrados las situaciones son contadas: tuvimos un córner, un gol".
Frente a una potencia estructurada como Alemania -a la que Casella define sin dudar como "de los equipos más ordenados a nivel internacional, con una fortaleza enorme en la zona baja"-, el margen de error era mínimo. "Con pelota nos costó un poco más llegar al área, tuvimos buenos pasajes, pudimos combinar. Se define ahí y ellos fueron mejores que nosotros en los últimos metros".
La derrota golpea, sacude y quema
El silencio en el vestuario duele, pero la chapa de referente se ve en los momentos de tormenta. Maico ya mira el horizonte, consciente de que la historia de este grupo todavía no terminó: "Obviamente el resultado es duro. Duele muchísimo, pero también hay que tener en la cabeza que tenemos un partido más, importantísimo para nosotros. De estas cosas uno crece y sale más fuerte".
¿Cómo se hace para cambiar el chip cuando el alma pesa? El capitán apela a la mística del deporte, a ese ritual de duelo rápido y reconstrucción colectiva: "Es durísimo, pero el deporte es así. Hay que reponerse. Tenemos un día de descanso y volver a jugar, a aprender de los errores como aprendimos contra India para llegar mejor al partido que viene contra un rival durísimo. Intentaremos conseguir la medalla de bronce y empezar a escribir nuestra historia".
Se van con la espina clavada, pero con la frente bien alta. Los Leones cayeron de pie, dejando hasta la última gota de sudor. Queda una batalla más, la última de la cita, para colgarse una medalla y eternizar el orgullo argentino.
