WWE llega a México con su plataforma internacional en un momento en que la mezcla entre estilo mexicano y wrestling llena las arenas en la actualidad.
Arrancó septiembre, el mes patrio en México, y también una fecha especial para la cultura popular en nuestro país, ya que festejamos el Día Nacional de la Lucha Libre y el Luchador Profesional.
Sin embargo, las celebraciones ofrecen un fenómeno inusitado para este 2026; además de tener el Aniversario 93 del CMLL y Triplemanía 34 en un lapso de ocho días, WWE aparece en el horizonte con su esperado regreso y una gira de funciones en directo para televisión. De modo que la cultura del wrestling, tras la compra de AAA por TKO hace más de un año, comienza a manifestar fuertemente un cambio en las preferencias del fanático mexicano en una fecha histórica dada a los ídolos nacionales.
Lucha Punk made a special appearance in Guadalajara 👀 😂 pic.twitter.com/4Ky9Zlolci
— WWE (@WWE) September 10, 2026
Tras 15 años de espera, WWE regresa con funciones con un combo de tres shows en los que destacan los episodios de Raw y Smackdown en vivo, además de la organización de las dos veladas de Triplemanía. No obstante, el plato fuerte es el duelo por el Campeonato de Peso Completo entre el mexicano Penta y el monarca reinante Roman Reigns el lunes en Raw. Esta oportunidad no sólo traza la mayor oportunidad titular en la carrera del Zero Miedo, sino la prueba de que la lucha libre mexicana puede encabezar carteleras en la élite mundial.
La popularidad de la lucha libre mexicana en la actualidad se ha visto pocas veces en la otrora empresa de la familia McMahon, en parte, gracias al éxito de la nueva Lucha Libre AAA que se consumó en La Noche de los Grandes 2026. Un público ávido de buenas rivalidades se entregó en la Arena Monterrey para culminar uno de los máscara contra máscara más galardonados de los últimos tiempos. Allí convergió el público fiel a la lucha libre de la ‘Tres Veces Estelar’ y también la idolatría por la fórmula del wrestling de WWE, el storytelling y las promos en backstage.
Si la Noche de los Grandes en mayo pasado fue el punto de inflexión para la AAA, se debe gracias a los meses de construcción de rivalidad, incluyendo el giro en la selección de personajes para El Grande Americano, la continuidad en el storytelling y variedad de promoción en segmentos tras bambalinas, además de un evidente mayor presupuesto en producción. Todo esto es un conjunto de aciertos de dos viejos experimentados en la industria del wrestling: Jeremy Borash y el legendario Mark Callaway (The Undertaker en WWE), quienes están encargados en la nueva etapa de la ‘Caravana Estelar’.
En contraparte, el CMLL no podía quedarse con los brazos cruzados, por lo que lleva un par de años fortaleciendo sus lazos con compañías como AEW (EE. UU), MLW (Reino Unido) y NJPW (Japón), mismos que han atraído a los fans del wrestling y puroresu (lucha japonesa) a la Arena México.
Esto sin menospreciar a su público habitual, ante la oferta de combates entre ídolos mexicanos como Místico, Hechicero y Blue Panther ante leyendas extranjeras como como Bryan Danielson, Kazuchika Okada, Jushin Liger, Adam Copeland, o Chris Jericho, entre otros.
La tendencia actual del wrestling es notoria en ambas compañías, ya que en tiempos recientes sus campeonatos máximos descansan en las cinturas de foráneos. Mientras Dominik Mysterio pasea por el mundo con el Megacampeonato AAA en sus fechas con WWE, Claudio Castagnoli y Mercedes Moné han hecho lo propio con algunas de las máximas fajas del CMLL. Esto ofrece una mayor visibilidad internacional y una historia más gloriosa para sus campeonatos, pues las fajas se vislumbran en mecas del deporte como el Wembley Stadium o el Tokyo Dome.
No obstante, no todo lo que brilla es oro.
Esta popularidad pudiera hacer pensar que WWE o AEW han hecho un trabajo impecable en su incursión en la lucha libre mexicana, pero el proceso ha generado críticas entre un sector de la afición y los luchadores locales. Principalmente, por una marginación de programación al talento de casa, ya sea por despidos o por utilización de activos de WWE o AEW de otras marcas. Por tanto, se comienza a señalar como un espacio de segundas oportunidades o para veteranos.
Asimismo, esta proliferación de apariciones es considerada por algunos como un atentado a la esencia tradicional de la lucha libre mexicana, que está por llegar a 93 años desde su fundación en México.
Guste o no guste, la mezcla entre estilo mexicano y wrestling llena las arenas en la actualidad. Sólo el tiempo dirá si se vuelve la norma en las dos empresas más grandes de México, o si esto genera un movimiento en el ámbito independiente para generar una oposición.
