Rafaello Oliveira no podía continuar. A mitad del segundo asalto de su pelea contra Edson Barboza en 2013, éste había recibido 23 golpes que impactaron en su pierna izquierda. Su cuerpo terminó abollado y cayendo a la lona en el golpe final, obligando al árbitro Herb Dean a terminar la pelea de forma temprana.
"Esa es una de las visuales más desagradables de daños causados por patadas a las piernas que pueda recordar en mucho tiempo", dijo el comentarista de la UFC Joe Rogan durante la transmisión. "Ese chico es un monstruo".
Oliveira fue transportado al hospital después del combate y se le administró morfina no en una ocasión sino en dos, a fin de ayudarle a aliviar los dolores generados por su lesión.
"Apenas podía caminar [esa noche]", recuerda Oliveira seis años después. "Fue el dolor más fuerte que jamás he sentido como peleador después de un combate".
Las 257 patadas a las piernas de Barboza en su carrera en la UFC lo empatan en el séptimo lugar histórico de la promoción. Cuenta con cuatro triunfos por la vía de patadas a las piernas y tiene un 78 por ciento de efectividad a la hora de propinar dichos impactos.
Justin Gaethje, rival de Barboza en el evento estelar de la UFC Fight Night de este sábado a escenificarse en Filadelfia, es similarmente potente. De sus strikes significativos impactados, 36 por ciento se dirigen a las piernas de su oponente. Ha conectado 125 patadas a las piernas durante su carrera de cuatro combates en la UFC, la mayor cifra para cualquier peleador en dicho periodo.
ESPN conversó con cuatro peleadores que se han enfrentado a Barboza o Gaethje con respecto a cómo se siente lidiar con esos impactos letales a sus piernas. A continuación, sus recuerdos de aquellas noches, en sus propias palabras.
Gilbert Meléndez
Perdió con Edson Barboza por decisión unánime el 23 de julio de 2016
Barboza es el paquete completo cuando hablamos de patadas. Tenemos gente que es rápida con las patadas a piernas, pero no cuentan con tanto poder. O bien cuentan con patadas poderosas, pero son un poco lentas. Barboza tiene ambos elementos. Es sumamente rápido, poderoso y sin mencionar la táctica con la que cuenta.
Usualmente, en un combate, no te duele porque tienes la adrenalina sumamente alta. Pero luego que éste comienza a golpear tu pierna tanto de forma que empiezas a sentirlo. Empiezas a sentir los moretones. Y va mucho más profundo que los hematomas hasta que alcanza el nervio. Cuando llega a los nervios, tu pierna deja de reaccionar tan bien como a uno le gustaría. No puedes poner tanto peso sobre ella. No te mueves tan bien y está fuera de tu control.
Sin embargo, no se trata de un golpe de nocaut. Es similar a talar un árbol. Comienzas a tambalear. Solo puedes soportar algunos. No caí después de la primera patada a piernas, pero luego se produjo otra. Lo asumes bien pero súbitamente has recibido siete y comienzas a darte cuenta: "Estoy recibiendo demasiadas". En algún momento del segundo asalto, mi pierna comenzó a ceder después del asalto 12 o 13, sumamente fuerte.
La gente te va a decir: 'Oye, cómo no pudiste anticiparte a esa patada'. Les respondo: 'Escuchen: he luchado contra grandes golpeadores y es mucho más fácil de anticiparse y mucho más fácil de manejar'. Intenten ustedes pelear contra Edson Barboza e intenten detener esa patada a las piernas. '¿Por qué no dejaste que ese golpe resbalara?' Por supuesto que es más fácil dejarlo resbalar, pero intenten que un golpe de Floyd Mayweather resbale. Es una historia totalmente diferente.
Sin embargo, la adrenalina es una herramienta fundamental. Mientras mantienes la adrenalina alta, puedes absorber un poquito más. Una patada a las piernas proveniente de alguien de la talla de Edson Barboza es como recibir un batazo en tu pierna. Imagínense una canilla dura y huesuda de una bestia de hombre impactando justo en tu muslo y atacando ese nervio. No es nada bueno. Es como si un bate de madera te golpeara en el muslo. Así es como se siente.
Si alguien me diera $1,000 para recibir otra patada a las piernas de Edson Barboza, diría "No me hace falta". Si te ofrecen a ti $10,000, te sugeriría que no lo aceptaras. La cirugía de rodillas es más costosa.
Rafaello Oliveira
Perdió con Edson Barboza por nocaut técnico (patada a las piernas) el 6 de julio de 2013
El plan de juego era presionar y seguir hacia adelante, tal como si fuera boxeo, para intentar cerrar distancias. Después, llevarlo al suelo. No fui capaz de seguir mi plan de juego. Ahora que tengo mayor experiencia, creo que fue el error más grande que he cometido en toda mi carrera. Pensé: 'El tipo sabe hacer strikes, así que hagamos strikes'. Tenía una mentalidad dura, pero eso fue algo sumamente estúpido.
Tan pronto como empezamos, me lanzó una patada a las costillas. Eso está bien, un golpe preciso que dolió un poco. Es como un golpe de Mike Tyson en el primer round. Todo cambió.
Su velocidad es diferente a la de cualquier otro con quien haya entrenado en mi vida. Estoy alrededor de muchos tipos de alto nivel, pero la velocidad de sus patadas fue algo difícil de lidiar. Realmente, no pude hacerlo. No creo que fui capaz de defenderme de alguna patada propinada por él. Fue demasiado rápido. Y luego, una y otra vez me dan en el mismo punto. Puedes soportar las dos primeras, tres o cuatro, pero ¿después? Tu cuerpo no puede asumirlo. Todo es tan doloroso. En todas mis peleas, eso es lo que me ha dolido más: esas patadas a las piernas.
Primero, sientes un dolor físico. Luego de sufrirlo una y otra vez, no se trata de un dolor físico, sino que ahora es mental. Te sientes realmente débil. No puedes hacer nada. Tu pierna está tan pesada que no te puedes defender. Estás lidiando con tanto dolor una y otra vez. Es difícil mantenerse de pie.
Ni siquiera se trata del dolor, ya es cuestión de orgullo. Después de haber hecho tanta preparación y dar un 100 por ciento, ¿no puedes hacer tu trabajo? Eso realmente dolió. El dolor es apenas momentáneo. Pero por dentro, tu espíritu y tu ego sufren. Realmente, te sientes como una porquería.
El dolor es más interno. Sabes que fuiste vencido por otro ser humano en una batalla entre iguales y no pudiste hacer nada al respecto.
Brian Cobb
Perdió ante Justin Gaethje por nocaut técnico con patadas a las piernas el 14 de junio de 2013
Ir a pelear contra alguien de la talla de Justin, cuyo único propósito es desmantelarte, atacar una de las partes más débiles de tu cuerpo, pues probablemente no te terminará yendo bien. No vas a conseguir un compañero de entrenamientos que lance patadas tal como lo hace él. Nunca serás capaz de prepárate para ello hasta que estés frente a él.
Es una de esas cosas en las cuales él logra sacarte de ritmo. Tu tiempo se pierde porque él lo hace diferente a otras personas. Es incansable. Sigue lanzando sus patadas. Porque él cuenta con patadas impresionantes y sabe disfrazarlas, hay que estar consciente de ello.
Sus patadas son muy bien enmascaradas. No puedes leer sus caderas porque sabe lanzarlas de forma tan limpia y las disimula muy bien con fintas. También se mantiene yendo delante de forma constante así que no piensas: 'Oye, él va a lanzar una patada, así que debo mantenerme pendiente'. Simplemente: 'acaba de patear. Maldición'.
Es difícil leerle. Él va hacia adelante constantemente. Constantemente está frente a tu rostro. Intentas quizás reducirle espacios en la jaula, quitarle ángulos y cosas así. Terminas tropezándote y haciendo exactamente lo que él quiere que hagas. Recuerdo a mis entrenadores en la esquina, quienes me dijeron después del primer round: 'Hay que estar pendientes de la patada'. Sabía que necesitaba hacerlo. Pero era muy difícil de anticipar.
Él lanzaba una patada mientras yo intentaba hacer un jab. Sentía que mi pierna, no diré que se dislocó, digamos, se mantenía inmóvil. Intenté de nuevo y no tenía nada. No contaba con el soporte que necesitaba. Mucha gente pensó que intentaba decir "tiempo fuera" pero básicamente intentaba hacer el símbolo de "corten" con mi mano. Pensaba: "estoy acabado". [Steve Mazzagatti] fue el árbitro y se me quedó viendo. Pensaba: 'Oye, idiota, estoy golpeándome el pecho'. Justin vino y me dio un par de golpes y ya literalmente no podía mantenerme en pie con mi pierna izquierda. Dejé que mi espalda reposara contra la jaula y me deslicé hasta quedar de cuclillas.
Me desgarré el ligamento colateral lateral de la rodilla, el ligamento colateral medio y mi menisco en esa pelea. Es difícil decir [si todo ocurrió debido a las acciones de Justin]. Me había dañado la rodilla derecha antes de pelear contra Johnny Núñez. No tengo idea, pero él fue definitivamente el factor que contribuyó para que yo me sintiera al borde. Eso lo tengo por seguro.
Dustin Poirier
Venció a Justin Gaethje por nocaut técnico (golpes) el 14 de abril de 2018
Él descuida mucho su propia salud [en los combates]. Descuida sus propias extremidades, se descuida en la posición que asume su cuerpo para recibir golpes después de patear. Actúa como si estuviera pateando un balón de fútbol.
Normalmente, hay que prepararse, preocuparse por lo que ocurrirá después de la patada. Él sólo se concentra en conectar la pierna. No le importa lo que viene antes o después o la posición en la que se encuentra para recibir o hacer que falles el golpe, recibir daños o infligirlos. No tiene un paso dos o tres. Sólo cuenta con un primer paso y en eso es que se concentra ... y el paso uno es destruir.
No le importa lo que viene después. No le importa mantenerse seguro. La mayoría de los peleadores intentan protegerse o intentan complementar sus patadas con golpes o bien intentan apartarse después de patear. Porque uno hace eso, inviertes el 80 por ciento o el 50 por ciento [del esfuerzo] en las patadas o cuentas con un Plan B después que la patada causa impacto. Él solo se concentra en que la patada haga impacto y le da el 100 por ciento en cada oportunidad.
Mi cuádriceps está parcialmente roto gracias a él. Tuve que someterme a mucha fisioterapia. No estaba consciente de ello durante la pelea, pero me enteré esa noche o a la mañana siguiente. Él me rompió mi cuádriceps. Estoy intentando recordar otra ocasión en la cual me hayan lesionado seriamente con patadas. Jim Miller me lesionó fuertemente mi pantorrilla, pero no se acerca a lo que me ocurrió en el cuádriceps.
