BUENOS AIRES -- Ex jugador de Olivos Rugby Club, con 10 años de experiencia en el rugby italiano, Nicolás Galatro volvió a Argentina en 2011. Pero, no a su club de origen. Se puso la camiseta de Duendes, la misma de sus cuñados Juan, Pedro y Guillermo Imhoff, tras casarse con Bárbara, hermana de los tres rugbiers.
Como es sabido, todas las carreras deportivas tienen un final. La de Galatro está a punto de culminar. Lo peculiar es que el bonaerense nació el 16 de diciembre de 1974. Tiene 40 años y en este ICBC Nacional de Clubes 2015 defiende los colores verdinegros jugando con y contra jóvenes 15 ó 20 años menores que él.
Con su 1.94mts y sus 102kg, impone presencia. La temporada 2014 iba a ser su última temporada adentro de la cancha, pero hizo el esfuerzo y tiró un torneo más. Sólo uno más, y lo cuenta todo en Scrum.
- ¿Cómo terminaste el partido contra Urú Curé?
- Terminé bastante cansado. No es excusa, pero parece que almorzamos algo que no estaba en condiciones, así que estábamos todos bastante mal del estómago y a la hora de correr influyó bastante.
- Con respecto a tu carrera, llegar a las cuatro décadas adentro de la cancha es algo que no se ve mucho y cada vez será más infrecuente, ¿cómo lo ves?
- Todavía no me lo explico. Es algo que nunca me hubiese imaginado. Si bien apunté a jugar el mayor tiempo posible, nunca imaginé que podía llegar a esta edad. Estoy muy contento, disfrutando los últimos minutos, con amigos en cada momento. Trato de pasarla lo mejor posible dentro de lo que se puede.
- ¿Tu mujer y tus nenas qué te dicen?
- Si no fuera por mi mujer o por mi familia en general, ya que tengo el apoyo de todos, sería imposible. Porque hay que aguantar horarios de entrenamiento, los partidos afuera, estar siempre cansado, golpeado...
- Contaste que te agarran temblequeos en los brazos y en las piernas durante la semana por el esfuerzo físico, ¿cómo es eso?
- Llega un momento en que para el cuerpo... cuatro décadas son muchas. Tuve la suerte de jugar mucho. El físico siempre me acompañó. Llega un punto en que empieza a sentirse el cansancio. Quizás me cuesta todavía saber en qué momento tengo que descansar. El físico lo empieza a sentir. Ahora le pido un poquito más porque es muy breve lo que falta.
- ¿Cómo te sentís jugando contra pibes que tienen 20, 25 años? ¿Cómo tratás de suplir esa desventaja?
- En principio, voy a apelar a una frase común: con la experiencia. Intento estar un segundito, aunque sea mentalmente, adelante, para que no me sorprendan. Evidentemente la velocidad es totalmente distinta. Así que trato de estar más despierto y aprovechar los años que tengo encima para anticipar ciertas cosas.
- El Nacional de Clubes lo estás jugando con éxito porque sos titular, ¿el Regional del Litoral?
- No, el Litoral no. Te voy a contar una infidencia. Mi idea era no jugar más. Después de muchas charlas con Fer (Fernando Bilbao, el entrenador en jefe de Duendes), que me convenció, empecé a entrenarme dos semanas antes de que empiece el Nacional. Yo tenía muchas dudas. El pacto era que si él veía que yo no estaba a la altura, me lo iba a decir. No hay chances de jugar más allá del Nacional porque mi vida se preparó para otra cosa, no tengo ni tiempo y ya casi no tengo ganas.
- ¿Qué hacés por fuera del rugby?
- Estoy trabajando en el PlAR del Litoral y aparte tengo mi actividad particular. Tengo que tratar de llevar las dos actividades, más lo que es la vida cotidiana de la familia. Las nenas al colegio, mi mujer también trabaja. Me tengo que dividir en 20.
- Se te ve bien físicamente. Peso y altura tenés para este nivel, ¿verdad?
- Al tener la posibilidad de vivir en el club y que el club cuente con un gimnasio muy equipado, en algún momento que tengo libre vengo y trabajo. No tengo horario. Puedo ir a correr, venir al gimnasio, hacerlo a las seis de la mañana o a las diez de la noche.
- Estos son los últimos partidos de Nicolás Galatro adentro de la cancha, pero vas a seguir vinculado con el deporte, ¿no?
- Sin duda. Es lo que más me gusta. Hace más de 30 años que estoy en esto. Indefectiblemente mi vida va a seguir ligada al rugby. Vengo de una familia y estoy en otra familia que es de rugby. Se habla solamente de rugby. Mi vida seguirá ligada al rugby. Hoy, en esta situación, mañana no sé en cuál, pero voy a estar ligado.
