BARCELONA -- Josep Lluís Núñez, el presidente más longevo de la historia del FC Barcelona, al que dirigió durante 22 años entre 1978 y 2000, se despertó por primera vez este lunes en la cárcel, en la que ingresó este domingo para cumplir una pena de dos años y dos meses por haber sobornado a inspectores de Hacienda en su ámbito profesional.
Con su ingreso en prisión, el FC Barcelona regresa al primer plano de la justicia, al tratarse del primer ex mandatario del club condenado en firme, aunque los hechos por los que lo ha sido nada tienen que ver con su actividad al frente de la entidad azulgrana.
El constructor, de 83 años, quedó recluido en el penal de 'Quatre Camins' junto a su hijo, Josep Lluís Núñez i Navarro, también condenado y cumpliendo de esta manera el requerimiento de la Audiencia de Barcelona, que a principios de noviembre les dio un plazo de diez días para ingresar en la cárcel tras desestimar los últimos recursos que presentaron para evitar su ingreso en prisión.
La condena se la impuso el Tribunal Supremo por sobornar a inspectores de Hacienda para que no intervinieran en las revisiones tributarias de su empresa constructora. La Audiencia Nacional rechazó el recurso de los abogados del ex presidente azulgrana para aplazar la entrada en la cárcel dada la gravedad de los hechos que cometió, argumentando que "no se trató de una conducta ocasional, puntual, episódica y de escasa trascendencia, sino de un comportamiento continuado" y que se prolongó durante diez años, de acuerdo con la sentencia.
El supremo estableció esta condena de dos años y dos meses, rebajando la inicial pena impuesta por la Audiencia de seis años y dando cuenta que Núñez ya se benefició en su momento de un atenuante de dilaciones indebidas, por lo que ahora no estimó razonable volver a valorar esa circunstancia para librarlo de la cárcel.
UN PRESIDENTE PARA LA LEYENDA
Personaje controvertido, constructor de gran calado en Barcelona y cuyo nombre no estuvo ligado a la órbita del Barça hasta 1976, Núñez ganó contra pronóstico las elecciones a la presidencia del club el 6 de mayo de 1978, imponiéndose por menos de mil votos a Ferran Ariño.
El recuerdo de aquellas elecciones todavía provoca debates enconados entre los historiadores del club, por cuanto Ariño aseguró que no fueron unos comicios limpios y el tercer aspirante, Nicolau Casaus, fue visto como un personaje destinado a restar votos al gran rival de Núñez, lo que al final decantó la balanza. Curiosamente, Casaus, quien juró durante la campaña que si perdía no entraría en ninguna directiva, fue nombrado vicepresidente al cabo de pocos días.
La reestructuración que llevó a cabo en el FC Barcelona fue absoluta, conduciéndole a una profesionalización nunca vista hasta entonces y convirtiendo un club deficitario en una máquina de hacer dinero. Deportivamente su gestión en los primeros años no dio los frutos deseados, puesto que tardó siete años en conquistar su primer título de Liga y puso al Barça en el primer plano por asuntos no siempre positivos.
Fue Núñez quien rompió todos los esquemas con el fichaje de Maradona en 1982 por una cifra, 7.2 millones de euros, desconocida hasta entonces, el primero que se plantó cara a la televisión por los derechos de transmisión y quien se enfrentó sin reservas al Real Madrid, considerado en la época el club intocable del fútbol español.
Bajo su mandato el Barcelona inauguró la residencia de La Masía, levantó el Miniestadi, creó el museo (el más visitado de Catalunya), amplió y remodeló el Camp Nou en dos ocasiones... Y pasó a una nueva dimensión en abril de 1988, diez años después de su llegada, con el fichaje de Johan Cruyff, un hecho que cambiaría definitivamente la historia del club y del fútbol a todos los niveles.
Enemigo acérrimo del holandés, no debe olvidarse que fue él, Núñez, quien le abrió la puerta del Barcelona en un momento crítico para la entidad. Dos años después de la trágica final de Sevilla, en que el Barcelona perdió la Copa de Europa contra todos los pronósticos contra el modesto Steaua de Bucarest rumano en la tanda de penaltis, la popularidad del presidente estaba bajo mínimos.
Enfrentado a la plantilla por cuestiones financieras (los jugadores llegaron a solicitar su dimisión en el conocido 'Motín del Hesperia), la oposición amenazaba seriamente su continuidad. Y de la noche a la mañana Núñez desnudó a todos sacándose de la manga la contratación de Cruyff como entrenador. Johan, que había sido sondeado ya por esa oposición, se convirtió en su gran paraguas y a partir de ahí todo cambió.
Con Cruyff se alumbró el Dream Team: llegó, en 1992, la primera Copa de Europa (hoy Champions) y el fútbol del Barcelona, siempre a la sombra del Real Madrid, alcanzó una consideración mundial nunca vista.
La relación entre ambos personajes, sin embargo, comenzó a deteriorarse en 1994 y en mayo de 1996 provocó el despido fulminante del holandés, que condujo al club a un divorcio social que muchos consideran todavía no ha cicatrizado en el entorno del club.
Núñez podría considerarse en cierto modo un antecesor de Florentino Pérez en lo que a fichajes galácticos se refiere. Si Schuster fue sonado, rompió todos los esquemas con Maradona, Ronaldo o Rivaldo, por quienes pagó cantidades astronómicas que no se vieron trasladadas al éxito absoluto y que, junto a las contrataciones de Robson o Van Gaal le pusieron en la diana hasta que arrojó la toalla dimitiendo en el año 2000.
Por aquel entonces, con Cruyff de bandera, alumbraba ya un abogado llamado Joan Laporta, quien al frente de una plataforma llamada 'Elefant Blau' (Elefante azul) había presentado una moción de censura en contra del presidente y se había convertido en su más acérrimo opositor.
Fue en sus últimos meses como presidente (en 1999) cuando Núñez se vio salpicado por una investigación que tenía en la diana a 14 empresarios, responsables del fisco y asesores, que destapó una supuesta trama corrupta de los años 90, conocida como 'Caso Hacienda' y que provocó su imputación.
Al cabo de 15 años, el presidente más trascendental de la historia del Barça y cuyo legado se mantiene para bien y para mal, está en prisión. El pasado día 3, cuando su ingreso en la cárcel ya era esperado, acudió con todos los honores a un homenaje a ex jugadores del Barcelona de los años 40 y 50 del pasado siglo y recibió indisimuladas muestras de cariño por parte de la directiva actual.
Esa es, en clave barcelonista, la mejor demostración del presente del club, permanentemente dividido en dos bandos.
