La exitosa receta de Steve Kerr

Me parece que los Golden State Warriors (Guerreros) y los Washington Wizards (Hechiceros) deberían intercambiar sus nombres esta temporada, ya que mientras que los Wizards batallan por cada victoria que obtienen, los Warriors son pura magia dentro de la cancha.

11 victorias al hilo y una marca de 16-2 en la ardua Conferencia Oeste, y al igual que un mago ellos te dejan pensando "¿pero cómo...como lo hicieron?

Y pensar que Steve Kerr estuvo a esto de aceptar la oferta de su ex entrenador y amigo Phil Jackson para ser el entrenador de los Knicks en Nueva York. Uno no puede saber lo que hubiese sucedido si Kerr accedía a dirigir en la Gran Manzana, pero el irse a California quizás haya sido la mejor decisión de su vida.

Los Warriors están teniendo un arranque histórico y se perfilan como firmes candidatos a llegar a las Finales de la NBA por primera vez desde 1975 con un entrenador novato como Kerr, mientras que los Knicks cuentan con una marca de 4-16 con otro entrenador que dirige por primera vez como Derek Fisher y se perfilan para decepcionar a su gente por enésima vez en su historia.

Kerr tenía un acuerdo verbal con Jackson y los Knicks, pero algo lo ahuyentó más rápido que una mujer llegando a una primera cita con un vestido de novia puesto.

Quizás haya sido la comodidad geográfica de su familia, quizás haya sido el contrato ofrecido, o quizás haya sido que él se dio cuenta que tenía dos opciones: Dirigir a Carmelo Anthony y J.R. Smith, dos de los jugadores más testarudos de la liga que ya llegaron a su techo, o potenciar a dos jóvenes como Stephen Curry y Klay Thompson que quieren aprender y podrían ser la mejor dupla de la NBA.

Kerr no descubrió la gravedad, Curry y Thompson ya eran dos jugadorazos antes de su llegada y se beneficiaron por su experiencia mundialista de este año con la Selección de Estados Unidos, pero lo que Kerr hizo fue llevarlos a otras alturas. A un nivel superlativo.

Mientras que el bienestar del equipo se basa en el cerebro de Curry, el salto de calidad se potencia con el corazón y el desarrollo de Thompson. De esa manera, el quinteto titular de Golden State es el más productivo de la liga con un +/- que ninguno de los otros 29 equipos de la liga pudo superar hasta ahora.

Kerr sabe de lo que se trata ser un tirador prodigioso de triples, por algo él tiene cinco anillos de campeón como jugador junto a Michael Jordan en Chicago, pero lo que Thompson posee que él nunca perfeccionó es la capacidad de desequilibrar con la pelota en sus manos.

Curry sigue siendo el conductor principal de la orquesta pero ya no carga con toda la responsabilidad ya que Kerr le ha dado libertades a su escolta que él antes no tenía, y luego eso se refleja en la soltura con la que ambos juegan actualmente.

Por ejemplo, Thompson fue el máximo anotador de los Warriors en la aplastante victoria del jueves por 112-85 sobre los New Orleans Pelicans con 23 puntos, pero Curry lo complementó a la perfección con un partido más completo: 19 puntos y 11 asistencias.

En Cleveland hay todo un dilema con si LeBron James o Kyrie Irving tienen al balón en sus manos, mienttras que en Nueva York Carmelo y J.R. Smith se pelean por él, pero en Golden State reina la armonía ya que los mismos jugadores compran con convicción al esquema de Kerr y se reparten responsabilidades sin resquemores como resultado.

Además, el flamante entrenador de 49 años fue testigo de uno de los mejores equipos de la historia que jamás salió campeón como gerente general: Los Phoenix Suns de ¨Siete Segundos o Menos¨ de Mike D´Antoni.

Kerr agarró a ese concepto y lo moldeó a su manera. Ante sus ojos, Curry es su versión de Steve Nash y Thompson es su Shawn Marion.

Así fue como los Warriors remontaron un déficit de 28-22 en el primer cuarto y la convirtieron en una ventaja de 53-40 para cuando ambos equipos enfilaron hacia los túneles para el entretiempo. El conjunto local anotó 17 puntos de contraataque en velocidad en aquel segundo cuarto y 43 en el encuentro. Los Pelicans anotaron 17 en todo el partido.

Otra gran virtud de Kerr ha sido potenciar a su banco de suplentes con Andre Iguodala y el brasileño Leandro Barbosa como referentes, el cual arrancó la remontada en aquel segundo cuarto contra los Pelicans.

Kerr convenció a un Iguodala que supo ser figura en Filadelfia con los Sixers y que también fue titular en todos y cada uno de los 63 partidos que disputó con los Warriors la temporada pasada de ser sexto hombre, el Manu Ginóbili de su equipo.

De esa manera, Golden State no solo tiene a un pilar en defensa, sino que su presencia también libera al resto de los otros suplentes ofensivamente y como resultado, por ejemplo, los suplentes del conjunto californiano anotaron 31 puntos este jueves mientras que los de Nueva Orleans anotaron apenas

El próximo gran desafío de Kerr podría llegar a ser convencer a David Lee, un caudillo del equipo en el poste bajo, de adoptar un rol similar como suplente por el bien del equipo cuando él regrese de su lesión.

Lo que pasa es que Harrison Barnes la está rompiendo últimamente como parte del quinteto titular y Draymond Green tampoco desentona. Barnes anotó 17 puntos y bajar 10 rebotes en 40 minutos contra los Pelicans y los Warriors contaron con una ventaja de 36 puntos con él en la cancha este jueves.

Eso ocurrió dos días después de que el alero de 22 años se despache con otro doble-doble (14 puntos, 12 rebotes) el martes en la ajustada victoria por 98-97 sobre el Orlando Magic. Además, solamente Andrew Bogut baja más rebotes ofensivos que él en Golden State.

Básicamente, el jugador proveniente de la Universidad de Carolina del Norte ha destapado su potencial en su tercer temporada en la liga gracias a la confianza de Kerr.

Si piensas que el entrenador de los Warriors estaría dispuesto a poner a Barnes de alero y a Lee de ala pivot mientras Green enfila hacia la banca, no te olvides de que el alero de 24 años está segundo en el rubro de los rebotes en Golden State con 7,6 por partido y que bajó 14 de ellos con un crack como Anthony Davis batallando en la pintura como rival este jueves.

Lee podrá un jugador más consistente que Green, pero a la misma vez equipo que gana 12 partidos consecutivos y cuenta con la mejor marca de la NBA no se toca.

De esta manera, Steve Kerr ha moldeado a un equipo temido en menos de un cuarto de la temporada, y la brisa de California definitivamente le cae mejor que el crudo invierno basquetbolístico de Nueva York.

Hoy, más que nunca, si los simpatizantes de los Warriors adoptaran un cantito de los hinchas de fútbol en las gradas, sería este: ¨Que de la mano, de Steve Kerr, toda la vuelta vamos a dar...¨