MÉXICO --
James Simon Wallis Hunt, nació el 29 de agosto de 1947 dentro de la familia de un corredor de bolsa londinense. Era un niño indomable: hiperactivo y persistentemente rebelde, con mucha autoconfianza, competitivo y determinado. Fue autodidacta en el tenis y el squash los cuales los jugó a buen nivel. El alto y bien parecido chico de escuela pública también tenía éxito con las mujeres. A los 18 años vio su primera carrera de autos en Silverstone e inmediatamente decidió ser campeón del mundo. Sus padres no le apoyaron en su fantasía de F-1, entonces, James trabajo y se pagó un viejo Mini que tardo dos año en poner a punto para competir, solo para ver truncada su primera carrera debido a que el asiento no cumplía los estándares de seguridad.
Muchas de sus primeras competencias finalizaron en accidentes. En uno de ellos su Fórmula Ford chocó y se hundió en medio de un lago; se hubiese ahogado sino fuese porque no tenía los cinturones de seguridad requeridos ya que no le alcanzó para comprarlos. En F-3, aún más rápidos, Hunt tuvo peores accidentes. Eventualmente aprendió a mantenerse en pista lo suficiente para ganar carreras pero nunca conquistó sus miedos: en el garaje frecuentemente vomitaba debido a su angustia y en la parrilla de salida, el auto se movía mucho debido a las sacudidas ansiosas de Hunt. Ya en pista, una volátil mezcla de adrenalina y testosterona lo hacían duro de vencer, pero su reputación de salvaje difícilmente lo llevaría muy lejos de no haber sido por Lord Alexander Hesketh... y su dinero.
‘El buen Lord’ como James lo llamaba, era un excéntrico joven aristócrata británico quien heredó una fortuna y que la gastaba en entrenamiento personal. Pese a no saber nada de automovilismo, decidió formar su propio equipo y contratar a la ‘Superestrella’ (como llamaba a Hunt). El equipo Hesketh tenía un limitado éxito en F-3 y F-2 pero era notorio porque consumían más champagne que combustible y tenían más mujeres que mecánicos. Así que el Lord pensó que si era divertido en las ligas menores, el ‘gran circo’ sería mucho mejor.
Cuando Hesketh Racing llegó a la escena de la F-1 en 1974, los demás pensaron que el equipo era una broma. El ridículo se convirtió en respeto cuando el Hesketh de Hunt venció al Ferrari de Lauda para ganar el Gran Premio de Holanda de 1975. Sin embargo, al final de la temporada Lord Hesketh anunció que ya no podía seguir con sus esfuerzos de producir a un campeón británico, así que James se quedó sin trabajo.
Afortunadamente, justo antes de iniciar la temporada 1976, Hunt era la única opción de McLaren para suplantar la inesperada vacante de Emerson Fittipaldi. James inmediatamente fue rápido pero no era regularmente ganador debido a sus emociones fuera de control: atacó a un piloto y un comisario de pista con sus puños, y en más de una ocasión se quedaba en medio de la pista gritando insultos a los desconcertados oponentes. James bromeó una vez acerca de su reputación diciendo que los rivales se quitaban de su camino, “solo porque pensaban que estaba ladrando como un loco”.
Su amigo era Niki Lauda, con quien se sumió en una épica batalla por el título mundial ese mismo ‘76. Lauda se mantuvo bien al frente hasta que casi muere en Nurburgring. Hunt ganó esa carrera y otras cinco para forzar el campeonato hasta la última fecha en Japón. Lauda milagrosamente correría en Fuji, pero era tal la tormenta que abandonó la competencia. Hunt se mantuvo y manejó ferozmente para remontar y finalizar tercero y ser campeón del mundo.
Su popularidad en los tabloides ingleses se fue al cielo. A su excéntrica personalidad le faltaba el logro deportivo para alcanzar el estatus de ‘Golden Boy’; bebía mucho, fumaba 40 cigarrillos por día, a veces se drogaba y tuvo romances con las chicas más hermosas de su época. Se casó con una de ellas, la supermodelo Suzy, quien después lo dejó por el actor Richard Burton.
Pero el periodismo especializado era más juicioso respecto a Hunt. Y en el mismo campeón, una vez logrado el título, mermó su entusiasmo por el automovilismo. Admitió que realmente nunca disfrutó manejar y finalmente, después de dos temporadas con McLaren y unas cuantas con Wolf, se retiró “por motivos de auto preservación”, dijo.
Encontró difícil ajustarse a la vida de civil y sufrió una profunda depresión que ni sus salvajes juergas lograba disipar. En 1980 comenzó a trabajar con Marray Walker en la BBC. Al inicio, James no se lo tomó muy en serio (bebió dos botellas de vino en su primera transmisión) pero pronto se volvió muy respetado, articulado y siempre con opiniones serias. En su vida privada se reformó. Tuvo un segundo matrimonio que también terminó en divorció pero dejó dos hijos a los cuales se hizo devoto.
Se enamoró de Helen, una hermosa rubia de la mitad de su edad. En junio 15 de 1993, Hunt le pidió matrimonio y ella aceptó. Unas horas después, James Hunt sufrió un ataque al corazón y murió a los 45 años.
Niki Lauda sorprendido por la noticia dijo de Hunt: “Para mí, James siempre fue la personalidad más carismática que haya existido en la F-1”.
