¡De no creer! El inglés que se infiltró en el obelisco para vivir los festejos del triunfo de Argentina contra Inglaterra en el Mundial de fútbol

Freddie Steward, jugador de Inglaterra, se infiltró en los festejos de Argentina tras llegar a la final del Mundial de fútbol. Getty

Por la tercera fecha del Nations Championship, el plantel de Inglaterra debió instalarse en Buenos Aires para enfrentar a Los Pumas, justo antes de la semifinal entre su país y Argentina por la semifinal del mundial de fútbol, y Freddie Steward contó en Love of Rugby una anécdota imperdible de aquel día.

Antes del épico 2-1 de la Selección, el plantel inglés había tenido un cruce desde el micro con algunos hinchas argentinos que se encontraban en el Obelisco, con Henry Pollock fue uno de los protagonistas, ya que el tercera línea de Northampton hizo algunas señas que rápidamente se viralizaron en las redes sociales. Aunque luego el joven forward se sorprendió con los festejos luego del triunfo de la Scaloneta.

Meses después, su compañero de plantel, Freddie Steward, contó en el podcast Love of Rugby lo que vio desde la terraza del hotel ubicado en la calle Carlos Pellegrini, y que debió disfrazarse para salir a festejar con los argentinos.

"Inglaterra iba 1-0 arriba y era lo mejor del mundo. Se ponen 1-1. Había un mozo argentino junto a nosotros, pero que lo estaba viendo desde el teléfono. Así que obviamente nosotros estábamos atrasados. De repente lo escuchamos gritar 'GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL', y sale corriendo hacia adelante. Nosotros nos quedamos mirándonos como diciendo, ¿fue gol? no, no fue gol, ¿no?. Al minuto siguiente, 2-1 ellos", comenzó diciendo el fullback. En cuanto a los festejos una vez finalizado el partido, contó: "Subimos a la terraza del hotel y podías ver a miles de argentinos. Era increíble ver como iban juntándose en el obelisco. Fuegos artificiales, bengalas, canciones, fue una locura".

Por otro lado, Steward relató que debió disfrazarse para infiltrarse entre la multitud. "Esa tarde nos escapamos. Uno de los que trabajaba ahí nos dijo que nos pongamos gorras, capuchas y que no digamos ni una palabra, y que saltemos cuando nos digan. Así que salimos y vivimos un poco de esa atmósfera. Nunca vi algo igual. Fue increíble, una locura", cerró.