Felix Balshaw dio un paso importante en su carrera al conseguir su primera victoria en el ATP Tour. El francés, de 20 años y ubicado en el puesto 186 del ranking, derrotó al portugués Jaime Faria, número 56 del mundo, por 6-2, 4-6 y 6-3, en el ATP 250 de Lyon. Un triunfo que sacó a la luz el legado deportivo de la familia, donde su padre fue un campeón del mundo en rugby, representando a Inglaterra en el 2003.
Con nueve aces y 32 tiros ganadores, el joven tenista logró su primer triunfo ante un rival del Top 100 y avanzó a la segunda ronda donde se medirá con el ganador del duelo entre sus compatriotas Ugo Humbert (N° 35) y Corentin Moutet (N° 94). Una de sus características más llamativas es su elegante revés a una mano, un recurso cada vez menos habitual en el tenis masculino actual.
De estar fuera del Top 700 a meterse entre los mejores
El crecimiento de Balshaw fue notable. En septiembre de 2025 ocupaba un puesto cercano al 800 del ranking y competía principalmente en torneos Futures. Durante 2026, ganó tres títulos de esa índole, alcanzó dos finales Challenger y conquistó su primer campeonato de esa categoría en el Challenger 75 de Manacor, disputado en la Rafa Nadal Academy, en agosto.
Ese recorrido le permitió ingresar al Top 200 y debutar en el cuadro principal de un torneo ATP en Winston-Salem. Ahora, con su primera victoria en el máximo circuito, continúa dando pasos en una temporada de despegue.
Un padre campeón del mundo en el rugby
El nacido en Leeds, en el Reino Unido, también tiene una historia familiar ligada al deporte. Su padre, Iain Balshaw, fue jugador profesional de rugby y formó parte de la selección de Inglaterra que ganó el Mundial de 2003, ocupando la posición de fullback. Félix se mudó cuando era chico al País Vasco francés, cuando su padre fichó por Biarritz Olympique. Desde entonces, representa a Francia en el tenis, donde construyó su camino desde el circuito ITF hasta conseguir su primera victoria el la máxima categoría.
