Nadal y un 2020 especial: igualó el récord de 20 títulos de Grand Slam

Año especial, particular para todos. La pandemia del coronavirus sacudió al mundo entero y el circuito de tenis, concretamente, estuvo cinco meses detenido. Antes y después de la inacción, Rafael Nadal ganó un título. Jugó muy poco y se llevó dos torneos en 2020, destacándose su 13° en Roland Garros para empatar así el récord histórico de Roger Federer de 20 coronas en los Grand Slam.

Sencillamente, espectacular, para la historia... Sí, Nadal lo hizo. El famoso zurdo de Manacor, con 34 años, se dio el gran gusto de igualar al suizo con dos decenas de copas en los Grand Slam individuales. En su aliada arcilla de París, Rafa aumentó la marca tope de un jugador, hombre o mujer, en un Major, para llevar a 13 la cifra increíble.

En el repaso de esta temporada de Nadal, hay otros momentos para destacar, más allá del éxito en el Abierto de Francia, que marcó su triunfo cumbre, sin lugar a dudas.

Su 2020 lo inicio en Australia, jugando la primera versión de la ATP Cup y con España arribó a la final. Venía de ganar la primera Copa Davis, dos meses antes, con el nuevo formato, y pretendía repetir la proeza, pero la Serbia de Novak Djokovic, N°1 del mundo, lo privó de arranca la temporada con una amplia sonrisa.

En singles, ganó cuatro partidos y perdió dos, el último justamente frente al líder del ranking ATP. Acto seguido, disputó el Abierto de Australia, ya con la mira puesta en ese codiciado 20° Grand Slam, más allá de no decirlo abiertamente ante la prensa. Pero el austríaco Dominic Thiem le ganó muy bien en cuartos de final, en un durísimo choque, y le frenó el sueño.

Un mes después, otra vez en superficie dura, se lució en Acapulco, logrando su 85° título oficial y lo hizo sin ceder un solo set. Pero llegó el parate por la pandemia y los torneos en Estados Unidos y la habitual gira europea en polvo de ladrillo quedaron en el olvido...

Hasta que volvió la actividad y optó por cuidarse, no jugando Cincinnati ni el US Open, ambos en Nueva York. Por eso, retomó la acción casi siete meses tras su feliz paso por suelo mexicano, pero en su aliada Roma no pudo celebrar. Llegó una inesperada caída ante el argentino Diego Schwartzman en cuartos de final y se encendieron las alarmas, justo con Roland Garros a la vuelta de la esquina.

Pero en la arcilla de París el Matador se transforma. Y vaya si lo hizo este año, una vez más. Ganó el título de punta a punta, con siete triunfos en sets corridos, llevándose los 21 en juego. Se desquitó ante Schwartzman en semifinal y superó sin problemas a Djokovic en la definición, nuevamente defendiendo como ningún otro, a la vez agresivo desde la base y con su mentalidad aguerrida y ganadora a ultranza.

Dudó en dar por terminado el año o retomar. Y optó por volver, con un ojo puesto en ver si podía finalizar 2020 en la cima del ranking, meta que no pudo concretar. Tras su inolvidable 13° Roland Garros, volvió a París, pero al complejo Bercy, en cancha dura y bajo techo, cediendo en semifinales ante el alemán Alexander Zverev.

Y fue por su gran cuenta pendiente a Londres, en busca de quitarse la espina y poder obtener una vez las Finales ATP, el Masters que reúne a fin de año a los ocho mejores. Llegó a semi, con una derrota a cuestas ante Thiem en el grupo, y allí tuvo set y quiebre de ventaja, sacó para ganar, pero se recuperó Daniil Medvedev y lo sacó del torneo. Finalmente, fue el ruso el que se dio el gran gusto de ser campeón en el torneo que tanto pretendía Nadal. Así y todo, cerró la temporada con el récord de 12 años finalizados entre los dos mejores y con 20 Grand Slam a cuestas. De primera.