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Schwartzman busca su mejor actuación en Monte-Carlo

Quiere hacer ruido. Monte-Carlo, primer Masters 1000 del año en canchas lentas, ya tiene su cuadro definido, con el panorama de las figuras, y también los latinoamericanos conocen su situación. El gran referente de la región es Diego Schwartzman, quien apunta a superar por primera vez los cuartos de final en la tradicional arcilla del Principado de Mónaco.

Schwartzman, N°9 del mundo, figura séptimo en el listado de los mejores, los cabezas de serie, en un certamen muy especial. Justamente, el argentino tiene una débil marca de 5-4 en Monte-Carlo, donde sólo una vez, en 2017, pudo ganar más de un partido allí. Esa vez, logró tres victorias y accedió a cuartos de final.

En 2015, el argentino atravesó la qualy y cayó en el debut ante el francés Jeremy Chardy. Dos años después dejó afuera al australiano Bernard Tomic, al español Roberto Bautista Agut (su mejor éxito en dicho torneo, único triunfo allí a un Top 20 del momento) y al alemán Jan-Lennard Struff, para caer nada menos que frente al español Rafael Nadal.

Schwartzman arribó en 2017 sin ceder un set a la ronda de los ocho mejores, pero Nadal lo eliminó por un doble 6-4, con agresividad y apoyado en su histórica gran defensa. Nunca más pudo sortear dos rondas en ese campeonato, el primero de cada año de categoría Masters 1000 en clay.

En 2018, el porteño superó a Guido Pella, compañero del equipo albiceleste de la Copa Davis, y perdió con el francés Richard Gasquet, mientras que en 2019 se impuso al británico Kyle Edmund y fue luego superado por el estadounidense Taylor Fritz. Ya en 2020 este torneo fue suspendido por la pandemia del Covid-19 y ahora vuelve a tener acción oficial.

Este año, Schwartzman debutará en la segunda ronda contra el vencedor del duelo entre el noruego Christian Ruud y la joven promesa danesa Holger Rune. Si gana, se podría medir con el español Pablo Carreño Busta o el ruso Karen Khachanov y ya en cuartos aparecería el ruso Daniil Medvedev, segundo candidato, quien ganó sus 10 títulos en superficie dura y aún le falta rendir en gran nivel en arcilla.

Por eso, algunos fanáticos del argentino se ilusionan con verlo en cuartos o semifinales. Esta temporada, su récord es 10-5, fue campeón por primera vez en su país, al obtener el ATP de Buenos Aires, pero después cedió rápido en dos citas en cemento, contra jóvenes promesas, en el debut de Acapulco ante el italiano Lorenzo Musetti y el octavos del M1000 de Miami frente al estadounidense Sebastian Korda.

Su mejor antecedente en un Masters 1000 se dio en 2020, cuando fue finalista en la arcilla de Roma, tras vencer por única vez a Nadal, en cuartos, y ceder en el choque decisivo a manos del serbio Novak Djokovic, líder del ranking ATP. Después, trepó por única ocasión a semifinales en un Grand Slam, en Roland Garros, donde fue superado por el español. Por eso, ahora quiere volver a hacer ruido en serio.