El enésimo asesinato del deporte

El final que protagonizaron Michael Schumacher y Rubens Barrichello, compañeros de equipo en Ferrari, en el Gran Premio de Austria es el telón de fondo de una discusión mucho más amplia, y que expone aquí sus matices

Realidad no significa verdad y la verdad de uno no es la misma para otro. Juego de palabras diría el inolvidable Pedro Astuto, un filósofo callejero, cuya honestidad lo terminó destruyendo física y espiritualmente.

¿A qué viene esto de realidad y de verdad? La razón es ubicarnos en la culminación del Gran Premio de Austria de Fórmula Uno, con la imagen de Rubens Barrichello frenando sobre la línea de llegada para que gane Schumi, su compañero de equipo.

Observado a través de la televisión por millones de personas en todo el mundo, un sector tuvo la sensación de estar ante un premeditado asesinato y les pareció que los monoplazas rojos se diluían como si fuesen la sangre derramada de los que, en la humanidad actual, tienen aún sentimientos y conceptos del honor.

Otro sector no se sorprendió. Es el participante permanente de la frialdad de los negocios, un mundo donde todo se justifica. También hubo un tercer sector, el apostador empedernido que se sintió estafado por una maniobra desleal y dolosa.

TRES GRUPOS DISTINTOS
Para cada uno de estos tres grupos existe una verdad diferente, que esta realidad aniquiló o confirmó según el caso.

Al primero, compuesto por los apasionados, los románticos, los llamados tuercas, los creyentes todavía de la pureza que configuró la imagen inmaculada de un deporte perdido en el tiempo, fue como si el el Padrino, rodeado por toda la Cossa Nostra, haya ordenado, con su voz ronca, la ejecución, aprovechando que Los Intachables de Elliot Ness desaparecieron hace muchos años de la faz de la tierra.

Para ese grupo fue una gran desilusión. La realidad contrastaba con su manera de pensar y eso resulta muy triste para cualquiera. Por ejemplo, de las miles de opiniones de indignados aficionados, que recibió el sitio Dailyf1.com, rescatamos las siguientes:
"Estoy, como muchos Tifosi, disgustado por las órdenes de equipo por parte de Ferrari. Con su ya gigantesco liderato en el Campeonato, Michael Schumacher no tenía casi nada que ganar excepto su primer victoria en Austria. Bueno, esta no es una victoria, es una pérdida. A partir de hoy no me consideraré más un Tifosi, y estoy convencido que muchos otros me seguirán. Si esta es la forma en que Ferrari "compite", yo no tengo nada que ver con eso. Pudiera incluso haber perdido mi interés totalmente en la F1". Bart (Bélgica)

UN TARDÍO DESPERTAR
O el tardío despertar de Magnus (Suecia): "Ya no soy más un idealista en que esto es un deporte 'puro', ¡lo cual supongo nunca ha sido! El final de hoy sólo me ha recordado la tenebrosidad de la política en medio de lo que ha sido mi deporte favorito por más de 30 años".

El diario deportivo Ole, de Buenos Aires, grafica muy bien lo que sintió un aficionado común:
"El televidente más correcto, aquí en nuestro país, habrá apagado el televisor. Algún osado habrá escupido la pantalla al ver la farsa del podio. En otra época, donde había trabajo para la mayoría y los electrodomésticos se pagaban en cuotas, alguno habría tirado el aparato por la ventana. Despertarse a las 9 de la mañana un domingo, para ver una carrera, para muchos es un sacrificio. Sobre todo si sabe que será aburrida e indefectiblemente ganará Michael Schumacher. Ahora, si el día que eso puede no ocurrir, que otro piloto está primero y un país distinto se prepara para festejar aparece una orden absurda que lo impide, entonces se pueden ir todos los de Ferrari a....."

POR DIEZ DINEROS
Bajo el título "Todo por diez dineros", el periodista de automovilismo Alfredo Parga dejaba en claro una posición en su columna del diario La Nación, también de Buenos Aires:
"Su osamenta se debe de haber revuelto en el ataúd. Enzo Ferrari, en otra parte -el alma se evade siempre de la carne por temor al contagio- debe de haber pensado que no merecía este castigo. ¿Su nombre escarnecido? ¿Su símbolo deteriorado? ¿Ser apuntado por la gente con el pulgar hacia abajo?....
..."El viejo commendatore, cuando la carne abrasada de Lorenzo Bandini volvía de Mónaco a Módena, se juraba que nunca más un piloto italiano iba a morir manejando una Ferrari. Y empeñaba su palabra. Y la cumplía...
..."Ayer, todo eso se canjeó por diez puntos. Diez dineros. Ni siquiera los enamorados de Schumacher, ni los apasionados de la Rossa, ni los amigos de la velocidad ignoran que ayer, con las garras del error, se cobraron los diez dineros de la vergüenza. Por eso la osamenta se revolvió en el ataúd. Por eso ninguno quiere saber nada con estos diez dineros de ayer".

OBEDIENCIA DEBIDA
En el mismo medio, bajo el título "Obediencia debida", Daniel Meissner da la otra visión a través de antecedentes:
"Las órdenes de equipo para favorecer a un piloto de la escudería de acuerdo con su posición en el campeonato, en lógico detrimento de su compañero no son nuevas en el automovilismo deportivo. Ni nuevas ni desconocidas para los llamados pilotos número 2, que son conscientes de lo que deben aportar a la causa cuando firman un contrato.
"El año último, también en el A1-Ring, los mismos actores de ayer fueron protagonistas de una situación similar. Rubinho Barrichello tuvo que cederle su puesto a Michael Schumacher ante una exigencia de Ferrari, aunque la polvareda levantada por las críticas fue mucho menor, ya que lo que estaba en juego era el segundo lugar.
"También en Canadá 2001 Barrichello pudo haber triunfado, ya que el rendimiento de Schumacher decayó sobre el final, pero la orden del box para el brasileño fue "conservar el lugar" y llegó segundo, a 174 milésimas.
"Schumy y Rubinho no son los únicos involucrados en este espinoso y no siempre entendido tema de los juegos de equipo.
"Pese a que transcurrieron más de veinte años, los hinchas argentinos no olvidaron que desacatar una orden de ese tipo le costó muy caro a Carlos Alberto Reutemann. Fue el 29 de marzo de 1981 en el circuito carioca de Jacarepaguá. Si bien el certamen sólo llevaba dos pruebas, las jerarquías en el equipo Williams estaban muy bien definidas: el australiano Alan Jones, campeón mundial, era el piloto 1. Y Reutemann, el 2.
"El 25 de abril de 1982, un letrero expuesto a los ojos de Gilles Villeneuve le facilitó el triunfo a su compañero de Ferrari, Didier Pironi, en el GP de San Marino. Villeneuve llegó al podio molesto y se rebeló contra su equipo, por considerar esa traición como una afrenta para el resto del año. No tendría tiempo de desquite: el canadiense se mató dos semanas después, en Zolder... ".

BASES DEL SEGUNDO GRUPO
Sobre la base de estos antecedentes, aunque en este caso el dominio de los pilotos y de las máquinas es abrumador, por lo que no se admite lo que sucedió, aparecen los amantes de los negocios sucios, inclusive entre los propios aficionados.

Un seguidor de Maquiavelo, Pasquale, justificaba: "La dignidad no tiene lugar. Barrichello ha hecho aquello por lo que se le paga, es decir, ayudar a Schumacher para que salga campeón. El fin justifica los medios".

Y Marco se aferraba a la historia: "Ferrari siempre ha hecho esto. En 1964, en el Gran Premio de México, le ordenaron a Bandini chocar a Graham Hill, que tuvo que abandonar. Después Bandini hizo pasar a Surtees para cederle el segundo puesto, con el que se coronó campeón".

Por eso, no puede extrañar que apenas terminó la competencia, sin que la decisión se convirtiera aún en escandalosa, la escudería de Maranello titulaba en su sitio (www.ferrari.it): "Los puntos para Schumacher, la gloria para Barrichello", justificando en alguna medida la racionalidad de su disposición.

EXPLICAR LO INEXPLICABLE
En el mismo sitio Michael Schumacher explicaba lo sucedido: "Es necesario decir que nosotros no inventamos este tipo de decisiones. Ha habido muchos equipos que se valieron de éstos métodos antes que nosotros". Y se refería al hecho como un aprendizaje de la experiencia vivida en otras oportunidades: "Ferrari ha aprendido la lección de perder tres títulos por escaso margen", dijo.

"Había un gran dominio de Ferrari, la carrera estaba entre nuestros dos conductores... Michael tiene una gran posibilidad de ganar el campeonato y por eso la decisión de que se quedará con el primer lugar", explico Jean Todt, director deportivo de Ferrari.

Por su parte Ralf Schumacher, hermano de Michael, se quejó de que las reacciones de la prensa habían sido injustas, ya que no era una decisión de su hermano sino de la escudería. "¿Tendría que haberse negado a pasar a Barrichello?", preguntó. "Entendemos que Rubens no se opone a una indicación del equipo. ¿Por qué tendría que hacerlo Michael?", afirmó en su página (www.ralf-schumacher.de).

SCHUMI Y SU VERDADERA ACTITUD
Estas declaraciones hacen veraz lo publicado por el diario Clarín, contra otras versiones que opinan de Schumi se opuso a esa medida:
"Pocos saben que tres vueltas antes del final, Jean Todt le comenzó a enviar papeles a Ross Brawn para que le indicara, vía radio, a Barrichello, que dejara pasar a Schumacher. Y Schumacher sabía de la orden, por lo que es falso todo el pesar que demuestra, más conociendo su avaricia para con sus compañeros y su codicia por entrar en la historia. Y Rubens Barrichello hizo el gran papelón: lo dejó pasar a metros de la llegada, para demostrar que le estaban robando la carrera desde su propio box".

Si alguno tiene todavía dudas sobre la actitud de el Kaiser, agregamos la opinión de Jackie Steward: "Con el poder que tiene él en Ferrari, pudo haber alterado esa orden por el radio. Evidentemente estuvo de acuerdo". Sumamos, además el concepto de Clay Regazzoni y, por lo contundente, lo dejamos en su idioma original: "Vergogna. E Schumi è ipocrita".

Por último, el presidente de Ferrari, Luca de Montezemolo expresó: "Quiero dejar en claro que esta fue una decisión con la cual estoy de acuerdo en un cien por ciento."

LOS APOSTADORES
Ya tenemos visualizados a dos de los tres grupos. Nos falta el de los apostadores, que en Italia lo pueden hacer a nivel nacional incluyendo los primeros puestos de la F1.

Un grupo con sede en Udine se presentó a la justicia sustentando que se manipuló con el resultado perjudicando a quienes pusieron las ex liras a manos del brasileño.

"Los italianos apostaron millones de euros en esta carrera. O el ministerio de finanzas o Ferrari reembolsan a los apostadores, o les pagan a los despojados de la victoria, declarando para las apuestas como legítimo ganador a Barrichello", dijo Diego Volpe Pasini, presidente de la organización SOS Italia en Udine.

Como colofón de esta parte tomamos el final de la nota de Ole:
"En Italia hay dos organizaciones de defensa del consumidor que recurrirán a la justicia para proteger a quienes apostaron dinero por Barrichello. ¿Es loco pensar que los que toman las decisiones en Ferrari ganan millones jugando a los resultados de las carreras? Y... sería como pensar que ignoran al público, que todo es un gran negocio, que el mundo esta cada vez más podrido....Por favor, no sigamos"

VOLVIENDO AL COMIENZO
Habrán comprendido lo de realidad y verdades. Cada uno las ve de acuerdo con el color del cristal con que lo mira. Yo estoy de lado de quienes mantienen latentes los principios esenciales de la existencia. En caso contrario sería vivir como uno no es.

Por más que Todt diga: "Tengo la conciencia tranquila. Hice lo que a mi escudería le convenía, a pesar de no ser una medida popular".

Por más que el Kaiser sostenga con cinismo: "Le voy a devolver la gentileza", lo que seguramente lo hará muy pronto, para calmar lo que para ellos se trata de una injusta tormenta.

Por más que Rubinho se encoja de hombros y declare: "Cumplí ordenes", mientras se nacionaliza italiano y cuenta con 5.500.000 nuevos dólares ingresados en sus arcas.

Por más que se me considere desubicado en esta época, con orgullo me incorporo a la legión de los románticos que todavía creen en la pureza del deporte.

Algo que vi morir cuando Ben Jonson le ganó a Carl Lewis y después fue descalificado por doping.

Algo que vi morir cuando aparecieron las exigencias económicas para participar en los Juegos Olímpicos y uno no sabe si festejan la medalla o el dinero ganado.

Sí, ya cuesta creer en algo, que Ferrari volvió a asesinar bajo la ronca orden del Padrino.

Pero a pesar de todo, vale la pena recordar:

En el camino aprendí
que andar solo no es SOLEDAD
que cobardía no es PAZ,
ni ser feliz SONREÍR.
Y que peor que mentir,
es silenciar LA VERDAD

A lo mejor si hubiesen admitido su error, Ferrari, Todt, Schumacher y Barrichello hubiesen recuperado parte de una dignidad que ya no podrán exhibir jamás.

EDUARDO ALPERÍN es periodista deportivo desde 1958. Fue prosecretario de deportes del diario La Nación de Buenos Aires y cubrió los Juegos Olímpicos de Montreal 76, Moscú 80, Los Angeles 84, Seúl 88, Barcelona 92, Atlanta 96 y Sydney 2000. Actualmente es jefe de prensa del Comité Olímpico Argentino, asesor de prensa de la Asociación Argentina de Polo, cubre el área de prensa de ESPN Sur y es columnista de ESPNdeportes.com.

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martes, 14 de mayo