El comisionado Rob Manfred se refirió a la campaña 'Level The Field' con la que la liga manifiesta su deseo de implementar un tope salarial
PHILADELPHIA -- El comisionado de la MLB, Rob Manfred, y el director ejecutivo interino de la MLBPA, Bruce Meyer, expresaron opiniones divergentes sobre la campaña publicitaria 'Level The Field' (Igualen El Terreno De Juego), mediante la cual la liga manifiesta su deseo de implementar un tope salarial en el próximo convenio colectivo.
Los anuncios se han emitido esta temporada en un intento por mantener el apoyo del público a su nuevo sistema económico; esto ocurre mientras la liga presume de una mayor asistencia a los estadios y de un ambiente general positivo respecto al espectáculo deportivo.
"Creo que cuando se trata de un asunto público complejo, y sobre todo cuando la otra parte expone abiertamente sus puntos de vista sobre la negociación, nos corresponde mantener a los aficionados informados sobre nuestra perspectiva", declaró Manfred el martes por la mañana previo al Juego de Estrellas. "Más aún teniendo en cuenta que, a veces, la otra parte puede no ser del todo precisa o justa al describir lo que está sucediendo".
Meyer respondió con firmeza, insistiendo en que la liga no puede pretender ambas cosas a la vez, y afirmó que, si bien el deporte goza de buena salud, todavía requiere ajustes.
"He observado durante los últimos dos años cómo los propietarios y la Oficina del Comisionado intentan convencer a los aficionados —los consumidores de su producto— de que dicho producto está dañado", señaló Meyer. "Me parece algo perverso. Un claro ejemplo es lo ocurrido en los días previos a este Juego de Estrellas: cualquiera que siga el beisbol... ve anuncios que no se centran tanto en el juego ni en promocionar el juego o a los jugadores, sino en promover el deseo de la liga de establecer un tope salarial".
La tensión generada por estos anuncios pone de relieve la etapa inicial y accidentada de unas negociaciones laborales que podrían prolongarse hasta la próxima temporada. El convenio colectivo actual expira el 1 de diciembre y todo apunta a un cierre patronal prolongado antes de que se logre un nuevo acuerdo. La liga ha propuesto, por primera vez en su historia, un tope y un suelo salariales como parte del próximo convenio, mientras que el sindicato respondió con un mecanismo para aumentar el gasto en los equipos de menor presupuesto, pero sin establecer un límite máximo estricto.
A pesar de la popularidad del deporte y del aumento en la asistencia que la liga suele destacar, la MLB insiste en que es necesario un tope salarial para mantener el "impulso" actual. "Hemos logrado ese impulso escuchando a nuestros aficionados y realizando cambios que, francamente, a la MLBPA no le interesaban", dijo Manfred en referencia al reloj del pitcher y a otras modificaciones del reglamento. "Esos cambios han dado sus frutos a la hora de generar ese impulso. Y la mejor manera de perder impulso es quedarse quieto".
Meyer lo ve justo al revés. Sostiene que la liga está "poniendo sobre la mesa" una cuestión que nunca ha sido del agrado del sindicato y que, a su manera, conducirá a una pérdida de impulso. O, como mínimo, es probable que derive en una paralización de la actividad.
"Si deciden imponer un cierre patronal, será una elección suya", afirmó Meyer. "Será una decisión de los propietarios".
Manfred cita las encuestas de opinión pública como argumento clave a favor de un tope salarial, insistiendo en que es lo que desean los aficionados de los equipos de mercados pequeños. Su razonamiento se reduce a una observación sencilla: la actual disparidad en las nóminas no favorece la competitividad de la liga.
"La brecha es de 441 millones de dólares", señaló Manfred. "Desafía toda lógica esperar que un aficionado crea que el equipo situado en el extremo inferior de esa diferencia tiene las mismas posibilidades de ganar que el que ocupa el extremo superior".
El sindicato nunca ha considerado esa brecha como un obstáculo para ganar, y suele poner como ejemplo a equipos competitivos de mercados más pequeños, como Tampa Bay y Cleveland. Además, opinan que un tope salarial produce el efecto contrario al que se pretende.
"Los propietarios buscan un sistema que no sólo garantice sus beneficios y aumente el valor de sus franquicias, sino que, en esencia, fomente una mediocridad subvencionada", declaró Meyer. "Un tope salarial es la excusa perfecta para no competir".
Cuando se le preguntó a Manfred si el hecho de que los equipos de mercados pequeños sean competitivos restaba fuerza a su argumento a favor del tope salarial, respondió:
"Le proporciona argumentos a Bruce. Eso lo sabemos. Pero creo que, desde nuestra perspectiva, lo más importante son los datos agregados a lo largo del tiempo. Nuestra visión es que, en un periodo prolongado, existe una relación muy estrecha entre quiénes acceden a los playoffs y quiénes avanzan en la competición".
En otras palabras: por lo general, sólo los equipos que más dinero invierten terminan ganándolo todo. Ningún equipo de un mercado pequeño ha ganado la Serie Mundial desde que lo hicieran los Kansas City Royals en 2015.
También se le preguntó a Manfred sobre una posible intervención del presidente Donald Trump en las negociaciones laborales; Trump ya ha manifestado que, a su juicio, un tope salarial sería beneficioso para este deporte.
"Considero que sería sumamente inapropiado especular sobre lo que el presidente de los Estados Unidos podría hacer o dejar de hacer en una situación hipotética", declaró Manfred. "Sabemos que es un gran aficionado al deporte y que conoce muy bien el negocio deportivo, así que no me sorprende que muestre interés. Pero, más allá de eso, prefiero no hacer comentarios".
