Cómo Kyle Schwarber se convirtió en uno de los mejores jonroneros de MLB

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El descomunal poder de Schwarber lo ha colocado en la élite de los bateadores de Grandes Ligas, pero la situación no siempre fue así para el bateador designado de los Phillies.

Cuando se piensa en Kyle Schwarber, lo más probable es que lo primero que venga a la mente sean sus cuadrangulares y no el hecho de que, previo a la temporada de 2015, el hoy bateador designado de los Philadelphia Phillies, entonces receptor, fuera el prospecto número 49 de MLB y fuera visto como uno de los jugadores con mayor techo de su Draft, a pesar de las dudas que su defensa generaba entre los scouts.

El poder de Schwarber siempre fue reconocido por las organizaciones, incluso antes de llegar a MLB. Un reporte de scouting señalaba que "Schwarber puede cambiar un juego con un swing de su bate. Sabe cómo batear para generar poder, esa es su mayor herramienta. Creo también que tendrá un buen promedio de bateo, como puede demostrar su .333 global a lo largo de dos campañas en las ligas menores".

La proyección sobre su promedio de bateo terminó siendo desacertada, pero lo relativo a su poder resultó ser más que cierto. Sin embargo, esa no fue, necesariamente, la realidad de Schwarber al principio de su carrera, al menos no en la forma en que lo hemos visto desde 2021 en adelante, período en el que ha promediado 41.5 jonrones por temporada. Y no nos malinterpreten, Schwarber conectó una buena cantidad de cuadrangulares en sus primeras cuatro temporadas en MLB, pero nunca estuvo cerca de promediar 40 por año.

Desde la temporada 2020 hasta la fecha, el líder en jonrones de MLB es Aaron Judge, con 275. Detrás de él, precisamente, se sitúa Kyle Schwarber, con 260, mientras que en el tercer lugar aparece Shohei Ohtani, con 258.

La pregunta evidente es qué ha hecho Schwarber para convertirse en un jonronero tan productivo, a pesar de registrar un promedio de bateo de apenas .231 en ese mismo tramo. La respuesta es una combinación de conocimiento de la zona de strike, ser selectivo con los lanzamientos a los que hace swing y golpear la pelota con una velocidad y una fuerza sobresalientes cuando hace contacto.

Schwarber obtiene una base por bolas en el 14.2 por ciento de sus turnos. Comparado con el 28.7 por ciento de turnos que terminan en ponches, eso representa aproximadamente una transferencia por cada dos ponches, una relación saludable. Esto demuestra que, para sacar de out a Schwarber, los lanzadores deben mantenerse atacando la zona de strike, donde se enfrentan a un bateador cuyo 53.2 por ciento de los contactos son considerados batazos fuertes, es decir, conexiones con una velocidad de salida superior a las 95 millas por hora, producto de una velocidad de swing que, en promedio, supera las 77 millas por hora, una de las mejores de MLB.

Schwarber combina esos elementos con la capacidad de levantar la pelota de manera constante y, mejor aún, con la facilidad que tiene para halar hacia su banda las pelotas que eleva. A lo largo de su carrera, promedia un 61.8 por ciento de batazos en el aire y un 24.3 por ciento de batazos halados hacia su banda. Como punto de comparación, los bateadores de MLB han promediado 55.8 y 16.8 por ciento, respectivamente, en esas dos métricas.

La capacidad de Schwarber para conectar con fuerza y elevar la pelota son, precisamente, las dos herramientas que lo han llevado a convertirse en un bateador de poder tan peligroso, a pesar de que su promedio de bateo no sea tan elevado como les gustaría a los puristas del béisbol. Kyle Schwarber ha redefinido, hasta cierto punto, lo que significa ser un bateador de poder en MLB y, durante mucho tiempo, también ha cambiado la forma en que un bateador de la parte alta de la alineación puede producir.