Fecha límite de cambios: Por qué Dodgers querrían ​​(o no) a Skubal

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¿Dodgers necesita a Tarik Skubal? Con la inminencia de la fecha límite de cambios, analizamos si Los Ángeles se haría de otro as


Hace unas semanas, el traspaso de Tarik Skubal antes de la fecha límite de cambios de las Grandes Ligas parecía inevitable. Ahora, la cuestión está, cuando menos, a debate. Los Detroit Tigers, que acaban de ganar dos de tres juegos contra los modestos Los Ángeles Angels el fin de semana, han ganado 10 de sus primeros 14 encuentros de julio y presentan un registro de 25-15 desde principios de junio. Aunque siguen con un balance negativo (seis juegos por debajo de .500), en una Liga Americana de nivel competitivo algo bajo, se encuentran a sólo 4.5 juegos de un puesto de Comodín, si bien tienen a cinco equipos por delante en la carrera.

La opinión predominante entre los ejecutivos rivales es que los Tigers retendrán a Skubal más allá de la fecha límite del 3 de agosto —en vísperas de su agencia libre— para darse la oportunidad de luchar por el título en 2026. Pero hay un matiz: deben seguir jugando bien. Muy bien, tal vez. Ésa es la difícil situación en la que se metieron al terminar mayo empatados con el peor récord de las Grandes Ligas. Cualquier tropiezo podría poner a Skubal —actual ganador consecutivo del premio Cy Young de la Liga Americana y uno de los pocos jugadores capaces de alterar por sí solo la dinámica de todo el deporte— al alcance de otros equipos.

De ser así, todas las miradas podrían dirigirse a Los Ángeles Dodgers.

¿Necesitan los Dodgers a Skubal? No realmente. ¿Harán Andrew Friedman y sus colaboradores de la directiva lo imposible por conseguirlo? Probablemente no. Pero en un año en el que una reñida y confusa carrera por los playoffs limitará considerablemente la disponibilidad de jugadores capaces de marcar una verdadera diferencia a mitad de temporada, Skubal representa un escenario fascinante para la franquicia más poderosa del beisbol.

Por un lado, los Dodgers poseen el segundo mejor récord del deporte, la mayor diferencia de carreras y la ventaja más amplia en su división, además de contar con refuerzos clave que están por regresar. Si hay un equipo capaz de ganarlo todo sin realizar un gran movimiento, son ellos. Por otro lado, se trata de una franquicia que ha demostrado no detenerse ante nada para acumular campeonatos. Las críticas por su enorme gasto parecen, de hecho, motivar a los Dodgers.

Ante la proximidad de otra fecha límite decisiva, a los directivos de los Dodgers les resulta quizá tan fácil convencerse de no ir a por Skubal como convencerse de hacerlo. Aquí presentamos los argumentos para cada caso.


Por qué los Dodgers no buscarán a Skubal vía traspaso

Porque tienen su rotación completa

Los Dodgers ya cuentan con sus cuatro abridores para la postemporada: Yoshinobu Yamamoto, Shohei Ohtani, Blake Snell y Tyler Glasnow. Ese cuarteto se combinó para un récord de 10-4 y una efectividad de 2.55, cubriendo 113 de las 165 entradas que lanzaron los Dodgers en los playoffs del año pasado; además, todos ellos lanzaron en el séptimo juego de la Serie Mundial. No es difícil imaginar que asuman una carga de trabajo similar en otro mes de octubre.

Sin embargo, primero es necesario que tres cuartas partes de ese grupo recuperen la salud. Snell ha pasado casi toda la temporada en la lista de lesionados —lidiando primero con molestias en el hombro y luego sometiéndose a una intervención para extraer cuerpos libres del codo de lanzar—, pero realizó su primera apertura de rehabilitación el fin de semana y debería regresar a principios del próximo mes. Glasnow reportó espasmos en la zona lumbar a principios de mayo y ha estado fuera de acción desde entonces, pero ya está lanzando desde el montículo nuevamente y se espera que regrese antes de que termine agosto. Ohtani, quien aún siente los efectos de los problemas en su rodilla izquierda, fue apartado de las labores de pitcheo indefinidamente el domingo, aunque se espera que eventualmente vuelva al montículo.

Nada está garantizado. Ni con Yamamoto, quien asumió una carga de trabajo enorme el año pasado. Ni con Snell, que apenas ha lanzado tres entradas en todo el año. Ni con Glasnow, cuya lesión de espalda ha resultado complicada. Y ciertamente no con Ohtani, quien está compaginando un rol de jugador de doble vía a tiempo completo por primera vez en tres años.

Pero los Dodgers también cuentan con Justin Wrobleski, quien registró una efectividad de 2.69 en sus primeras 100.1 entradas y luego ponchó a cinco bateadores en el Juego de Estrellas. Acaban de ver a Roki Sasaki alcanzar las 102 mph en el Yankee Stadium. Y su bullpen estará en mucho mejor forma que cuando llegaron a octubre el año pasado.


Porque prefieren pagar en efectivo

Bajo la gestión de Friedman, los Dodgers han realizado una buena cantidad de adquisiciones importantes a mitad de temporada, incluyendo a Yu Darvish en 2017, Manny Machado en 2018, y Max Scherzer y Trea Turner en 2021. Pero ésa es también la época del año en la que se desprendieron de Yordan Alvarez, Oneil Cruz y Miguel Vargas. Y aunque muy pocos de los prospectos que los Dodgers han cedido en los grandes traspasos de mitad de temporada han triunfado —Álvarez y Cruz salieron en cambios mucho menos significativos, cuando aún no eran considerados grandes promesas—, el equipo detesta esta época del año.

Consideran que el costo puede ser excesivo y pasan toda la temporada baja preparándose para no tener que entregar prospectos antes de la fecha límite de cambios.

Los Dodgers han incorporado una cantidad impresionante de talento estelar en las últimas tres temporadas bajas, pero casi todo ese talento —Ohtani, Yamamoto, Snell, Teoscar Hernández, Tanner Scott, Sasaki, Kyle Tucker, Edwin Díaz— llegó a través de la agencia libre. Desde la contratación de Ohtani en diciembre de 2023, el propietario de los Dodgers, Mark Walter, ha dejado claro que pagará lo que haga falta para ganar, sin importar el umbral del impuesto de lujo. El dinero no es un problema para los Dodgers; desprenderse de buenos prospectos es otra historia.


Porque no todo se trata del presente

Friedman dijo esto hace siete meses durante las reuniones de invierno, tras acordar los términos con Díaz y antes de firmar a Tucker:

"Hay muchas historias de equipos con grandes ingresos que tuvieron una racha de éxitos y luego se desplomaron estrepitosamente. Para nosotros, se trata de hacer todo lo posible por maximizar esta ventana competitiva actual, sin dejar de mirar hacia el futuro para asegurar que las temporadas venideras también ofrezcan oportunidades de éxito".

Éste es el dilema que atormenta constantemente a los principales responsables de la toma de decisiones de los Dodgers: hacer todo lo posible por ganar ahora frente a prepararse para ganar más adelante. A veces se pueden lograr ambas cosas. A menudo, una se consigue a costa de la otra. Es la razón por la que, durante tanto tiempo, los Dodgers fueron tan selectivos a la hora de ofrecer contratos a largo plazo, y por la que dolió tanto no ganar el título en los años en que apostaron fuerte —poniendo todas sus fichas en el centro de la mesa, por así decirlo— para adquirir a Darvish, Machado y Scherzer, quienes estaban a punto de convertirse en agentes libres.

Pero también vale la pena señalar la otra cara de la moneda: los Dodgers traspasaron a 11 prospectos para conseguir a Darvish, Machado y Scherzer (y a Turner, quien estaba bajo control contractual hasta la temporada siguiente). Esos 11 jugadores han acumulado un total combinado de 13 victorias por encima del reemplazo (WAR) según Baseball-Reference. Sólo dos de ellos —el abridor de los Baltimore Orioles, Dean Kremer, y el receptor de los Washington Nationals, Keibert Ruiz— siguen activos en las Grandes Ligas.

¿Podrían los Dodgers —que contaban con el cuarto mejor sistema de Ligas Menores de la industria al inicio de esta temporada, según Kiley McDaniel de ESPN— negociar el traspaso de Skubal y, al mismo tiempo, mantener una reserva profunda de jugadores jóvenes en su sistema? Sin duda. Pero el costo sería alto. Los Tigers se asegurarían de ello.


Por qué los Dodgers buscarían el traspaso de Skubal

Porque pueden hacerlo

Según los evaluadores de equipos rivales, nadie encaja mejor que los Dodgers para negociar un acuerdo de este tipo con los Tigers. El sistema de Ligas Menores de los Tigers está repleto de jugadores de cuadro prometedores, pero les vendrían bien más outfielders además del jardinero central de 21 años, Max Clark. También les beneficiaría reforzar su pitcheo. Los Dodgers pueden ofrecer ambas cosas. En Josué De Paula, Zyhir Hope y Eduardo Quintero, los Dodgers cuentan con tres jardineros que lograron entrar en la lista de los 50 mejores prospectos de mitad de temporada de McDaniel. Dicha lista no incluye a Mike Sirota, quien está arrasando en Doble-A y ascendiendo rápidamente; ni a Charles Davalan, la selección número 41 del año pasado; ni a Ryan Ward, quien viene de una temporada de 36 jonrones en Triple-A y probablemente tendría un papel en las Grandes Ligas si jugara para otro equipo.

Sin embargo, los Tigers no traspasarían a Skubal sin conseguir a cambio un reemplazo joven y listo para integrarse a su rotación. Los Dodgers cuentan con Wrobleski, Emmet Sheehan y River Ryan, todos los cuales encajan perfectamente en esa descripción. Por lo general, los equipos dudarían en desprenderse de brazos tan prometedores a cambio de alguien que saldrá al mercado de agentes libres en cuestión de meses; los Dodgers, en cambio, podrían hacerlo sin comprometer gran parte de sus planes a largo plazo.


Porque evita que vaya a parar a manos de un rival

Si los Atlanta Braves consiguen a Skubal, lo unirían a Chris Sale, formando una dupla de lanzadores zurdos de élite ideal para enfrentarse a la alineación de los Dodgers —que cuenta con muchos bateadores zurdos—, además de complementar una de las mejores ofensivas y uno de los cuerpos de relevistas más profundos del deporte.

Si se tratara de los Philadelphia Phillies, Skubal se uniría a dos abridores zurdos que suelen complicarles la vida a los Dodgers: Cristopher Sánchez y Jesús Luzardo.

¿Y qué podría resultar aún más inquietante? Tener que enfrentarse a Skubal y a Jacob Misiorowski en una serie corta, formando parte de unos Milwaukee Brewers mucho más peligrosos que el equipo al que los Dodgers eliminaron en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional el año pasado. Aún más peligroso sería ver a Skubal en una rotación junto a Cam Schlittler, Gerrit Cole y Max Fried, con un Aaron Judge ya recuperado y unos New York Yankees ansiosos por cobrarse la revancha de la Serie Mundial de 2024.

Si Skubal está disponible, todos estos posibles interesados ​​—y otros más— podrían entrar en la puja.

Los Dodgers pueden intentar convencerse a sí mismos de que no necesitan a Skubal todo lo que quieran, pero esa postura chocaría con el temor de tener que enfrentarse a él cuando más importa.


Porque él los lleva al siguiente nivel

La razón más convincente para que los Dodgers busquen adquirir a Skubal mediante un traspaso es ésta: existe una lista muy reducida de jugadores capaces de alterar significativamente sus posibilidades de ganar la Serie Mundial.

Skubal es uno de ellos.

Dada la compleja situación que podría rodear la fecha límite de cambios de este año —con 23 de los 30 equipos a cuatro juegos o menos de un puesto de postemporada al llegar al Juego de Estrellas—, él podría ser el único.

Cuando se reanudó la actividad el viernes, FanGraphs otorgaba a los Dodgers un 26.9 por ciento de probabilidades de ganarlo todo. El equipo más cercano a ellos eran los Yankees, con un 11 por ciento. Los Dodgers consideran que los mejores movimientos que pueden realizar son internos: dar tiempo suficiente para que la rodilla de Ohtani recupere fuerza, sacar a Snell, Glasnow y Díaz de la lista de lesionados, lograr que Tucker recupere su ritmo ofensivo y solucionar los problemas de cuello que han afectado al receptor estrella Will Smith durante más de un mes.

Sin embargo, confiar en que todo esto se materialice conlleva riesgos, especialmente al tratarse de tres cuartas partes de una posible rotación de postemporada. Una de las características distintivas de los Dodgers en los últimos años es que no corren riesgos innecesarios con su roster; si detectan el más mínimo indicio de debilidad, actúan con agresividad para corregirlo. Y si empiezan a dudar sobre la disponibilidad de algunos de sus abridores principales en la recta final de la temporada —y Skubal está disponible—, es posible que los Dodgers decidan lanzarse por él.

Tal vez terminen revolucionando el deporte.