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Mercado, la gran ilusión de Colombia

CONOCIÓ ESTE periodista a Bernardo Mercado a fines de los años 70, en un hotel del Downtown de Los Angeles. Por ese entonces, Bernardo era una de las grandes esperanzas del boxeo colombiano en el historia de los pesos pesados. Era pupilo de Joe Conforte, y había sido amigo, sparring y compañero del argentino Oscar “Ringo” Bonavena, muerto en 1976.

Imposible no olvidar a este gigantón de modales suaves y palabras sencillas. “Oscar era una gran persona –nos dijo- y siempre quedó una gran duda, porque cuando lo mataron, tenía una pistola en la bota derecha… Muy raro, ¿no? Salvo para boxear, Oscar era zurdo para todo…”.

Mercado había nacido en Montería un 16 de enero de 1952.

Mercado le había ganado por KO en un round a Trevor Berbick (último vencedor de Alí) en 1979, obteniendo asi el título Continental de las Américas del Consejo Mundial.

Luego de aquel encuentro que tuvimos en Los Angeles, lo esperaba una gran noche.

El 8 de marzo de 1980 enfrentó a uno de los más temibles pegadores del momento, Earnie Shavers y protagonizó una pelea brutal, de tremendo nivel de definición. Fue en Nueva Jersey. Mercado cayó en el tercer asalto, pero se repusto. Y en el descanso del tercero al cuarto, mientras la esquina de Shavers buscaba un nuevo guante para reemplazar uno roto, los seconds de Mercado trabajaban para curarlo de una herida.

La pelea siguió con artillería pesada de ambos lados, hasta que en el séptimo, Shavers cayó y al levantarse, fue presa del ataque del colombiano, quien lo castigó a voluntad. Tanto que obligó al árbitro, Paul Venti, a detener la pelea en medio del gran festejo del hombre de Montería. Y por cierto no faltaban motivos, porque luego se supo que Shavers llevaba una ventaja de 4 asaltos a 2 en una tarjeta; en la otra, llevaba 4-1-1 mientras que para él árbitro el combate estaba emparado en 3 rounds para cada uno.

Mercado sufrió derrotas ante grandes del momento. Bastaría mencionar aMike Weaver o John Tate en el Madison de Nueva York, o Leon Spinks en 1980 (haber aceptado ese combate fue, para los ojos de los aficionados, un error de conducción).

Se retiró con una marca de 33 victorias con 28 nocauts y 5 derrotas. Aquel gigante de 1,93m estuvo muy cerca de meterse en la gloria, en una época de tremendos campeones.

Hoy su nombre ya es parte de la leyenda. Y ahí está Óscar Rivas, tratando de superar sus pasos. El deporte colombiano se lo agradecerá…