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Martínez, el uruguayo que sorprendió a Hatton

La noche del sábado 25 de septiembre en Londres tuvo un gran ganador: Oleksandr Usyk se impuso por puntos a Anthony Joshua y se consagró campeón mundial de los pesos completos de la AMB, FIB y OMB.

Para muchos fue una gran sorpresa. Para otros, conociendo que Joshua no posee justamente una mandíbula de hierro, no lo fue tanto. Lo cierto es que todas las luces cayeron sobre el ucraniano.

Sin embargo...

También hubo otro ganador en la velada. Y eso que perdió.

Sucede que Sonny Martínez con un record de 2 ganadas, 4 perdidas, le dio una breve clase de boxeo a Campbell Hatton (ahora 4-0) a lo largo de 6 asaltos.

Sin embargo, a pesar de que lo claro de su accionar, se la dieron perdida. O mejor dicho: se la dio perdida el árbitro Marcus McDonnell. De acuerdo con la tradición inglesa de ser referí y jurado al mismo tiempo, le otorgó 58-57 a Hatton, quien sigue invicto. Por si hace falta aclararlo, Campbell es el hijo de Ricky, ex campeón mundial en welter junior y welter.

“Creo que perdiendo, gané mucho, porque repercutió en las redes y los comentarios de la mayoría: no escuché a nadie que dijera que Hatton me había ganado”, nos dice desde Albuixech, población de Valencia de unos cuatro mil habitantes en donde vive desde hace casi veinte años.

Es que el apodo de Martínez, lo dice todo: “El uruguayo”.

“Nací el 3 de junio de 1992 en el barrio Piria, cerca de Piedras Blancas, Montevideo. Soy hincha de Nacional de Uruguay y del Barcelona en España. Se vinieron los mios hace casi veinte años. Por eso el apodo de “El Uruguayo”, porque siempre veía en la tele banderas de diferentes países en el deporte, pero pocas veces la de mi país y tuve el sueño de que alguna vez iba a poder lucir la celeste y aquí estoy, porque gracias al boxeo, pude mostrar mi bandera y mencionar a mi país”, dice. Y aunque en su partida de nacimiento figure Sonni, el adoptó cambiarlo por Sonny.

Admite con algo de humor que en realidad no perdió con Campbell Hatton, sino con el apellido de su vencedor.

“La pelea salió unos diez días antes, porque se bajó el rival y entonces me llamaron a mí, seguramente porque vieron que en mi record hay muchas perdidas. Igual no estaban muy convencidos y me pidieron unos días, casi una semana, para decir si me aceptaban o no, aparentemente para estudiar más mi estilo”, dice. “Yo ya tenía una pelea programada para el 24, o sea que estaba bien entrenado y con mi técnico, Toni Alcañiz, les dijimos que se decidieran de una buena vez. Entonces dijeron que sí. Se equivocaron, porque mi estilo es justamente el indicado para complicarlo a Hatton y eso fue lo que paso. Eso sí, cerré el Instagram por las dudas, para que no vieran mis entrenamientos, ¡Ja!”

El estilo de este uruguayo es de velocidad, vivo para esquivar los golpes con rotaciones de cintura y buenos bloqueos como para lanzar de inmediato las réplicas., sobre todo con uppercuts.

Sonny, quien ahora suma 2 victorias y 5 derrotas, fue anulando a un Hatton frontal y sin variantes. Un rival a su medida para lucirse, cosa que hizo, aunque el fallo fue adverso.

¿Y qué hace un uruguayo en una pequeña localidad de Valencia?

“Mi padre se vino con la familia para poder cambiar de vida, porque las cosas no estaban bien en Montevideo. Mi padre, Mario, es mi vida. Trabaja de chapista. Mi madre está en Uruguay, junto a una de mis hermanas, ya que las otras tres viven en España. Nunca más pude volver a mi país y espero poder hacerlo algún día”. Está casado con Ángela, son padres de Sonny Junior (dos años) y vive por y para el boxeo. Su club es el Albuixech y entrena en el gimnasio Antonius Pugilatus. No solo entrena, porque también enseña. “Antes me gustaba el fútbol, hasta que a los 14 descubrí el boxeo en el patio trasero de una casa y, desde ese momento, dejé todo por el boxeo. Y aquí estoy…”

El record de Martínez no es positivo: 2 victorias, 5 derrotas. De hecho estuvo inactivo entre 2016 y 2020. “Una cosa tiene que ver con la otra. Hice muchas peleas de visitante, con fallos en algunos casos tan malos como el de Hatton. Mi estilo es vistoso, porque predomina la habilidad, pero no siempre los jurados la ven así; me desanimé y por eso pensé en largar todo, pero ahora desde esta última pelea, estoy con Toni Alcañiz, un técnico joven, que trabajó en Miami y Cuba, que sabe mucho y que seguramente me irá llevando mejor. Hatton me eligió justamente por mi record negativo, pero al final me ayudó la gran exposición y hasta lo injusto de la derrota, así que seguramente van a venir otras ofertas”.

Hizo unas cuarenta peleas como amateur, anda por los 62 kilos de promedio, por lo que espera seguir en peso ligero y por entrenar a boxeadores siempre está en buena condición física: “Tengo doble trabajo, entrenarme y estar junto a los alumnos, por eso que después de la pelea de Londres, tomaré unos pocos días de descanso y ya estaré de nuevo, con más entusiasmo que nunca”, afirma.

Confiesa que no tuvo llamadas de medios de Uruguay; que conoció personalmente -aunque tuvo poco trato- al otro Martínez, el argentino “Maravilla” que vive en Madrid, y que a la hora de elegir estilos prefiere a Lomachenko o Rigondeaux. La oportunidad llamó a su puerta este fin de semana pasado en Londres, y aunque perdió, de alguna manera también ganó.

“Como el tema pasa por entrenar bien y fuerte, no tengo problemas para eso, y menos ahora; así que si me llegó la oportunidad, estoy seguro de que no la voy a dejar que se escape”.

Salud, Uruguayo. Que pase bien…