Terminar su primer Gran Premio de Fórmula 1 es de gran mérito, pero ganar puntos es otra cosa y eso tardará
Hace exactamente un año, Cadillac recibía la licencia para ser el equipo 11 en la parrilla de la Fórmula 1 y hoy ya han terminado exitosamente su primer Gran Premio, esto en manos de Sergio Pérez en el circuito del Albert Park de Melbourne. La escudería ha dado los primeros pasos, en Australia el más importante, pero falta mucho para que caigan puntos en la cuenta.
"Nuestra primera carrera como equipo ya ha terminado. Completarla es increíble y un verdadero logro tan solo un año después de confirmarse la inscripción. Ahora que esto ha terminado, necesitamos mejorar nuestro rendimiento para poder competir con intensidad. Nos sentimos competitivos dentro del equipo, y esa es la actitud que necesitamos de ahora en adelante para poder acortar distancias y aspirar a algo grande", eso dijo Checo Pérez una vez que cayó la bandera de cuadros en Melbourne.
En la semana previa al GP australiano, pregunté en mis cuentas ¿cuál debía ser el objetivo realista de Checo Pérez y Cadillac para la carrera en Melbourne?
Las respuestas, puedo decir, en un 80 por ciento eran muy congruentes: "Terminar" era la constante, pero, como siempre, y bienvenidos sean, había optimistas que iban desde profetizar una carrera con muchísimos abandonos y por tanto, que Pérez se metía en los puntos, hasta otros que decían que "debía" meterse a la Q3 y hasta escalar al podio.
Pues la realidad nos dio la razón a la mayoría y difícilmente iba a ser de otra manera, primero porque Cadillac F1 ha puesto en pista, en tiempo récord, un auto que hace un año sólo no existía, contra otros 10 modelos que tienen, por lo menos tres años en las simulaciones en computadora.
El mejor tiempo en la Q1 de Checo Pérez, que fue el mejor de los dos Cadillac fue de 1:22.605, mientras que el de la pole position de George Russell fue de 1:18.518, unos 12 kilómetros por hora en promedio por vuelta, 4.087 segundos.
Al menos no peligran en la regla del 107 por ciento, la cual excluye de participar en la carrera a los autos cuyo mejor crono sea más de 107 por ciento más lentos que el mejor de la Q1.
Esa es más o menos la distancia real entre Cadillac y el mejor equipo, en cuanto a calificación, pero en ritmo de carrera, la distancia parece más grande.
Entre la mejor vuelta de la carrera, que hizo Max Verstappen con Red Bull y la más destacada de Pérez hubo 3.979 segundos, que si los multiplicas por 58 vueltas, explican el porqué Checo fue lapeado tres veces en Australia.
Insisto, el mérito de Cadillac F1 es muy grande y vale la pensa mencionar a los responsables de él: Dan Towriss, CEO, su team principal, Graeme Lowdon y el resto del equipo encabezado por el director técnico Nick Chester, el diseñador John McQuilliam, el ingeniero ejecutivo Pat Symonds, el jefe de mecánicos Nathan Divey, el jefe de los ingenieros de carrera Xavi Marcos, el jefe de estrategia Alex Goddenough, el ingeniero de carrera del auto 11, Carlo Pasetti, el ingeniero de performance Martin Wahl y el mecánico número 1 James Butland.
José Antonio Cortez analiza la actuación de Checo Pérez en la primera carrera del año en la Fórmula 1.
Era más sencillo escudarse en la novatez y la premura para no haber cumplido o hacer un 'justificado' papelón y no haber dado los tiempos mínimos en las Qualys o presentar autos muy debajo del estándard F1.
Pero Cadillac, más allá de los anecdóticos espejos voladores que salieron despedidos de sus monturas tanto en el auto de Pérez, como en el de Bottas o la base del espejo izquierdo de Checo que terminó unida al chasis como un polizonte se aferra a un tren en movimiento, más allá de eso que no está ligado al rendimiento, aprobó la asignatura e hizo un digno debut.
Si se tratara de una ópera, diríamos que Cadillac fue el cantante del coro en la última fila, pero no desafinó ni se resbaló y cayó sobre la Dama de las Camelias.
Ahora, como inicio es alentador, se vio buena comunicación y retroalimentación entre Checo Pérez y su ingeniero Pasetti y hasta se dijo el lujo el mexicano de alisar el cabello (no erizar, porque él ya se lo eriza con permanente) de Liam Lawson de un coraje, al pelearle posición y no hacérsela fácil.
Un buen inicio es una cosa, puntos otra muy diferente
A pesar del optimismo que puedan derramar algunos, los puntos no van a caer, en condiciones regulares, en manos de Cadillac, Checo y Valtteri Bottas. Mucho menos serán una constante.
La F1, que pasó de ser el pináculo de la velocidad y el manejo, ahora es el reino de los gestores y administradores de energía. Es como si quitaras de los museos las obras maestras de los grandes artistas y colgaras las cuentas que tuvieron que hacer para pagar las cuentas mientras hacían un Guernica o unas Meninas.
Lo que nos enseñó Australia es que los Mercedes son los más fuertes, que les sigue Ferrari como único contendiente real, luego McLaren y Red Bull, un par de pasos atrás, mientras que Racing Bulls, parece encabezar la media tabla con Haas, Audi cerca, Alpine y Williams un poco perdidos y Aston Martin, francamente atrasado y Cadillac, cumpliendo entre los tres de abajo.
Para que Cadillac F1 pueda sumar puntos en escala jerárquica de rendimiento actual, necesitaría, honestamente, que abandonaran 12 autos, lo cual con la frágil confiabilidad de los monoplazas de la nueva generación, no sería 'tan' descabellado, pero sí caería en el terreno del 'aunque usted no lo crea'.
Por méritos reales, Cadillac F1 podría acercarse a la zona de repartición de puntos cuando logre, sin ayuda de errores de otros, meterse a la Q2 y mantener un ritmo de carrera que haga que ni Checo ni Valtteri vean tantas banderas azules (las que se ondean para que los rezagados dejen pasar a los líderes) como las que les sacaron en Australia, que parecía que estaban en un evento de la ONU.
No hay recetas ni pociones mágicas. El tan mexicano "echaleganismo" no sirve de mucho, Checo se iba 'matando' en el cockpit en Melbourne y era cuatro segundos más lento. Los buenos deseos, el optimismo y el patriotismo (o chauvinismo, cual sea el caso) no harán más rápido al AMC26, el trabajo es encontrar esos detalles que hagan que el auto gane dos o tres segundos, que luego los puntos finos para bajar el último segundo de desventaja son los más complicados.
Seguramente, pasará buena parte de la temporada, antes de que Pérez y Cadillac se apunten unas unidades. Ciertamente que puedan salir del calendario Arabia Saudita y Bahréin, quitaría del calendario un par de pistas que se le dan a Checo, pero las manos , la experiencia, de poco valen cuando falto el famoso "pace" o ritmo en el auto.
¿Dónde podría gestarse la épica de sumar para Pérez? Tal vez en Azerbaiyán, donde Checo siempre anda bien o en Madrid que será nueva para todos, pero seguramente esto pasará en la segunda parte del calendario.
Por el momento, terminar carreras, identificar fallas, localizar patrones y adecuarse al manejo en pistas de Alta Gestión de Energía como lo fue Melbourne o lo serán Jeddah, Austria, Monza o Spa y acortar distancias en las de Baja Gestión como Mónaco o Singapur serán sus mejores aliados, porque mientras Cadillac busca ponerse al corriente, los otros equipos desarrollarán su potencial y se les pueden despegar más.
