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Huracán, un grande: la década en la que más alto voló el globo

Huracán hizo historia al coronarse campeón en 1925. ESPN.com

Así como los primeros diez años del siglo XX fueron de Alumni y los segundos de Racing, los años 20 fueron para Huracán, su época dorada. Fundado en 1908, el cuadro de Patricios había llegado a la Primera División en 1914.

Ese mismo año, en Mendoza, moría Jorge Newbery, presidente honorario del club, quien con sus hazañas aeronáuticas había sido el inspirador del singular globo aerostático, que bordado con paciencia en rojo sobre las camisetas blancas de cuellos atados con piolines, distinguía al equipo más porteño y más tanguero de aquel tiempo en el que comenzó a construir la mitología que lo llevó a ser considerado el sexto grande del fútbol argentino.

Por aquellos años Huracán fue junto a Boca Juniors el gran animador de la Asociación Argentina, una de las dos entidades que por entonces regían nuestro fútbol. En 1921 consiguió su primer campeonato, disputado por 10 equipos en dos ruedas, todos contra todos. Sobre 18 partidos sólo perdió uno, en Mataderos frente a Nueva Chicago; empató tres y ganó 14. Obtuvo 31 puntos, segundo fue Del Plata con 28 y tercero Boca con 25. Entre las victorias más rutilantes se destacaron las goleadas a El Porvenir (6-1), a Estudiantes de la Plata (4-0), a Porteño (5-1 y 4-0) y a Sportivo Barracas (7- 1).

Marcó en total 54 goles -promedio 3 por partido- y recibió 15. En ese equipo debutó el centre-half Luis Doble Ancho Monti, quien sólo jugó ese año en el club antes de consagrarse con la selección argentina, además de ganar el Mundial del 34 con la squadra azzurra después de tomar la ciudadanía italiana.

En 1922 la Asociación Argentina sumó siete equipos al campeonato que esta vez se jugó en una sola rueda. Huracán volvió a consagrarse campeón. Sobre 16 partidos ganó 13, empató dos y sólo cayó ante Boca Junior, que sería tercero, en la última fecha. Marcó 36 goles y le marcaron 7.

El de 1923 fue un campeonato por demás irregular. Lo iniciaron 23 equipos, Estudiantes de La Plata y Sportivo Palermo se retiraron antes de finalizar la primera rueda. Otro equipo, Palermo, se incorporó cuando ya se habían jugado varias fechas. No se descontaron los partidos jugados contra los retirados y no todos los equipos habían disputado la misma cantidad de encuentros, pero se llegaba fin de año y una reglamentación preventiva prohibía, ante las altas temperaturas, la realización de partidos oficiales durante enero y febrero.

La Asociación decidió cortar por lo sano de una manera insólita: Boca Juniors y Huracán que empataban en puntos (51) pero el primero con un partido más (30 contra 29 de Huracán) debieron jugar una final a dos partidos para decidir quién era el campeón. En el partido de ida Boca se impuso 3 a 0; en el de vuelta Huracán 2 a 0. El desempate finalizó 0 a 0 y recién en el cuarto partido Boca ganó 2 a 0 y se consagró campeón relegando a Huracán al segundo puesto.

En 1924, Huracán no hizo una buena campaña, pero su wing izquierdo Cesáreo Onzari, jugando para la selección argentina, entró en la historia al marcar un gol directamente desde un corner frente a los uruguayos, flamantes campeones olímpicos en Colombes, de visita por Buenos Aires. Hacía apenas unos meses que el reglamento del fútbol se había modificado concediendo al tiro de esquina la categoría de Tiro libre directo. A partir de ese día los tantos marcados desde un corner se llamaron Olímpicos.

Huracán y Nueva Chicago disputaron palmo a palmo el campeonato de 1925 y llegaron a la última fecha empatados en 38 puntos. Sobre 21 partidos jugados, Huracán sólo había perdido uno, frente a Sportsman, marcando 51 goles. Chicago sólo había caído ante Huracán y por la mínima diferencia. La Asociación resolvió que el campeón se definiera en una final a jugarse en el campo neutral de Sportivo Barracas. Cuando el marcador estaba 1 a 1 y faltaban jugarse ocho minutos, el árbitro Luis Celleri, que había expulsado a un jugador de Nueva Chicago, dio por finalizado el partido.

Ya en la casilla, alguien le advirtió al réferi de su error y este llamó a los jugadores a volver a la cancha para reiniciar el juego. Los jugadores de Chicago se negaron y posteriormente las autoridades del tribunal dieron por ganado el partido a Huracán, que de esta curiosa forma logró su tercer título de la era amateur. Ese año Boca Juniors había abandonado el campeonato en la séptima fecha para iniciar una larga y gloriosa gira por Europa. Al regreso, a modo de reconocimiento, la Asociación le dio el título de Campeón de Honor de 1925.

En 1926, Huracán terminó tercero, detrás de Boca y de Argentinos Juniors en un campeonato de 18 equipos. A partir de 1927 las dos Asociaciones (Amateur y Argentina) se fusionaron. En 1928 se disputó un campeonato muy parecido al extravagante formato de los torneos de hoy en día: 36 equipos, todos contra todos en una sola rueda. Lo ganó Huracán, con 28 triunfos, dos empates y cinco derrotas. Marcando 73 goles y recibiendo 29. La gran figura fue Guillermo Stábile, legendario centre-forward apodado El filtrador que se convertiría en 1930 en el primer goleador de un Mundial y a su retiro, ya como entrenador, conduciría al seleccionado argentino durante 20 años.

El de 1928 fue el cuarto y último título que se llevó Huracán durante la era amateur y el que marcó el pico de su popularidad en la historia del fútbol. A tal punto que Carlos Gardel grabó en 1929, un insólito tango llamado Largue a esa Mujica en cuyos lunfardos versos, compuestos por Juan Sarcione, se menciona a ocho de los campeones de 1928: Settis, Pratto, Negro, Bartolucci, Souza,Nóbile, Stábile y Chiesa, apellidos familiares para los que alguna vez asistimos al Tomás Ducó, ya que pintados en las paredes, dan nombre a las plateas y señalan los distintos sectores del estadio.