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Martín Palermo y Guillermo Barros Schelotto: la sociedad que volvió a encontrarse en Buen Día ESPN

Martín Palermo pasó por los estudios de Buen Día ESPN y dejó su simpatía por el presente de Guillermo Barros Schelotto en Vélez Sarsfield. En diálogo con Germán Paoloski, el histórico goleador de Boca Juniors habló del trabajo de su ex compañero, recordó los viejos cruces que tuvieron cuando eran rivales y destacó cómo aquella relación competitiva terminó transformándose en una amistad construida desde el respeto.

Palermo y Guillermo compartieron una de las duplas más recordadas de la historia reciente de Boca, con Carlos Bianchi como DT. Ganaron todo. Se divirtieron, fueron felices e hicieron felices a todos los hinchas Xeneizes. Sin embargo, antes de encontrarse en La Bombonera, sus caminos habían estado marcados por la rivalidad, la tensión y una competencia feroz en la ciudad de las diagonales, futbolera a ultranza, que empezó mucho antes de la Primera División.

Qué dijo Martín Palermo sobre Guillermo Barros Schelotto en Vélez

La consulta a Palermo llegó a partir del gran presente de Vélez bajo la conducción de Guillermo Barros Schelotto. El ex delantero no dudó en elogiar a quien fue su socio inolvidabl dentro de la cancha y remarcó que su manera de vivir el fútbol siempre lo distinguió.

"Lo veo muy bien. Siempre sorprendió su forma, su manera, me da risa de recordarlo cuando jugábamos juntos. Cómo vive los partidos. Estoy contento porque volvió al fútbol argentino y está demostrando su capacidad y al lugar que llevó a Vélez", expresó Palermo.

No sorprende su respuesta. Es que Palermo, el Titán, conoce a Guillermo, el Guille, desde adentro: como rival, como compañero, como socio ofensivo y como protagonista de una relación que tuvo de todo. Por eso, su análisis tiene un valor especial. No habla solo del entrenador. Habla también el niño de Estudiantes, el joven que se transformó en profesional y el competidor que lo tuvo siempre cerca. En contra y a favor.

De rivales feroces a una dupla histórica en Boca

Uno de los momentos más fuertes de la entrevista llegó cuando la producción de Buen Día ESPN le mostró a Palermo un recuerdo de los viejos clásicos entre Gimnasia y Estudiantes. En la imagen apareció una jugada violenta de Palermo contra Guillermo Barros Schelotto en la Copa Centenario, una escena que sirvió como disparador para repasar la relación que tenían antes de coincidir en Boca.

El propio Guillermo apareció en un video y explicó qué representaba aquella acción dentro de la historia entre ambos.

"Esa jugada marca un poco la relación que teníamos antes", contó Barros Schelotto. "Venía mal del colegio, en los torneos internos, en las inferiores y en la Primera. La relación era tormentosa y éramos muy competitivos en las categorías 73. Cuando llegamos a Boca cambió todo, dejamos de lado lo que había pasado y empujamos para el mismo lado. La relación de hoy es de una gran amistad, respeto y mucho respeto".

La transformación de una relación marcada por la competencia

Lo más interesante del recuerdo no está solamente en la jugada fuerte ni en la rivalidad. Está en lo que vino después. Palermo y Guillermo pasaron de enfrentarse con una intensidad extrema a compartir objetivos, vestuario y gloria en Boca.

Cuando coincidieron en el Xeneize, se enfocaron en construir una sociedad futbolística que marcó una época. Uno por afuera, el otro por adentro. Uno tiraba los centros y gambeteaba, y el otro la mandaba a guardar. Palermo aportó presencia de área, potencia, instinto goleador y una capacidad única para definir partidos grandes. Guillermo, por su parte, sumó inteligencia, carácter, asistencia, pausa y una lectura especial para encontrar al nueve en los metros finales.

El cariño que se construyó en Boca nunca se apagó. Tan es así que Palermo destacó el regreso de Guillermo al fútbol argentino y dijo que está demostrando su capacidad en un club exigente. Vélez, por historia y por presente, representa una prueba fuerte para cualquier entrenador. En ese escenario, la mirada del ex goleador refuerza la imagen de un técnico que conserva el carácter competitivo que ya tenía como jugador.

El deseo de Guillermo para Palermo

El contacto también dejó un cierre afectuoso. Guillermo Barros Schelotto le deseó a Martín Palermo que pronto pueda volver a dirigir, un gesto que terminó de reflejar el vínculo actual entre ambos.

Más allá de los viejos cruces, de las patadas, de los clásicos platenses y de la intensidad competitiva que marcó sus primeros años, la relación entre Palermo y Guillermo terminó construida sobre una base de admiración mutua.

La historia de ambos tiene todo lo que los hinchas necesitan para construir un amor en continuado: rivalidad, carácter, tensión, gloria compartida y respeto. Lo que alguna vez fue una relación difícil, tensa, se convirtió en una amistad fuerte. Y ese recorrido, contado por sus protagonistas, explica por qué la sociedad Palermo-Barros Schelotto, dentro de la cancha y ahora afuera, sigue ocupando un lugar tan especial en la memoria de Boca y del fútbol argentino.