Cristian "Kily" González, el flamante técnico de Rosario Central, charló con Alejandro Fantino en Frente a Frente sobre su frustrada transferencia al Real Madrid, el paso por Boca y la historia de su primer sueldo, entre otros temas.
A continuación, las mejores frases de la entrevista con ESPN:
LA VIDA EN PANDEMIA
"No es muy deportivo lo que voy a decir, pero me estoy sandwiches de cigarrillos (risas). Uno tiene la fortuna de tener una casa bastante amplia, pero dejame mi momento de organizarme, de hacer algo personal, leer un libro, ver una película, mirar fútbol..."
"Yo soy eléctrico. Necesito abrazarte, reírme. Lo espontáneo me fluye. Demostrar el cariño..."
MARADONA, BOCA Y REAL MADRID
"Después de un Boca 2-2 Central en La Bombonera, el Beto Márcico sale en Fútbol de Primera y dice: 'Estos pibes nos dieron un baile bárbaro". Maradona estaba viendo ese partido en la cancha y nos vino a felicitar al vestuario. Y cuando salíamos, ayudando a los utileros a sacar los bolsos grandes, Alegre y Heller (presidente y vicepresidente de Boca) me elogiaron y dijeron: 'Encima carga los bolsos. Hay que traerlo a Boca".
"Después de dos o tres semanas, mandaron un corresponsal del diario Marca a mi barrio para hacerme una entrevista porque Jorge Valdano también vio ese partido y me quería llevar a Real Madrid. El barrio se revolucionó. Cuando decía 'Buen día', todos se tiraban de paloma. Hice la entrevista con la camiseta de Real Madrid y cuando se enteró Boca, me llamó Diego (Maradona) para convencerme...".
"Hace 5 meses teníamos teléfono y después del debut en Primera, llamó Maradona. Atendió mi viejo y después de un rato, llego yo. Me cuenta que llamó Diego, que es el único, no hay otro Diego, y me dice que en media hora vuelve a llamar. Estábamos todos locos, no podíamos decir nada. Volvió a sonar el teléfono y atendió mi viejo. Ya no era Diego, era Dieguito (risas). Esos metros hasta llegar al teléfono de cable...Hasta hoy en día me dice 'Kilyto' como aquel día. 'Escuchame una cosa: ¿no querés venir a jugar conmigo a Boca?' "Siiiiii", le contesté. Ya no me importaba nada el Madrid. Yo no sabía lo que era el Real Madrid, es distinto a lo que pasa ahora con la TV y las redes sociales".
"No me arrepiento. Hoy haría lo mismo porque Maradona es Maradona. Se hizo el pase, fui a la AFA y cuando estoy por firmar el contrato, sale el Colorado Mac Allister y me da la bienvenida. Firmé, me fui a entrenar y me fui a una gira por Estados Unidos. 'Ky-Ky, te van a quedar los cuadríceps como Schwarzenegger'".
REDONDO Y EL BOLSO QUE NUNCA SE USÓ
"La primera convocatoria de Bielsa parecía un aeropuerto. ¡Había líneas y conos por todos lados! Redondo me miraba y me decía: 'La que se viene...'. Terminaba con los cachetes colorados y el pelo arriba. A Fernando lo conozco desde que yo estaba en Zaragoza y él en el Madrid...Lo voy a ver a la habitación y Fernando (Redondo) estaba todo tapado. 'No puedo más, mostri...", me dijo".
"Un día me dice: 'Fue muy fuerte lo que pasó con vos en el Madrid. ¿Vos te acordás en el 96 cuando se hablaba de tu pase al Real?'. Y ahí me cuenta que había un bolso con mi nombre para ir a la pretemporada de Ginebra. Me lo hubiera manoteado para que me quede de recuerdo (risas)".
LAS CONCENTRACIONES EN PRIMERA Y LA ENSEÑANZA DE MÁRCICO
"Cuando entré a la habitación no lo podía creer: la camita armada, aire acondicionado, el tele...Me tocaba concentrar con Pipo Falaschi y yo no quería molestarlo. Y eso que me moría de ganas de prender la tele, ¡encima con ese control remoto!"
"Me acuerdo la concentración con el Beto Márcico. Lo adoro...yo era el nene del grupo. Un día entro a la habitación y me encuentro un olor a pescado...¿qué le voy a decir? 'Dale, nene. Ky-Ky, acostate, no rompas, callate la boca...'. Entonces me acosté. Y en un momento me dice: 'Andá a ver al baño'. Corro la cortina de la ducha y veo un champagne con un platito de salmón y caviar. ¿Qué es esto? ¿Huevo de rana?, me pregunté. No tenía idea lo que era eso. Y el Beto me enseñaba".
LA HISTORIA DEL PRIMER SUELDO
"Con mi primer sueldo fue sacar a mi mamá del empleo doméstico. Quería que estuviera con mi hermana y conmigo. Fue mi gran satisfacción".
"Cuando jugué contra Newell's en Reserva con 16 años, concentré con la Primera. Se me acercó Claudio Úbeda para avisarme que Omar (Palma) me iba a dar un premio. Yo no quería saber nada porque no había jugado. Pero me convenció, bajé desde la concentración al vestuario y estaba medio escondido. Hasta que me dijo: 'Kily vení, esto es para vos'. Cuando me va a dar el sobre, me amaga y me pregunta: '¿Qué vas a hacer con esta plata?' Se la voy a dar a mi vieja, le respondí. Y me dio un abrazo".
"Cuando subí, me encontré con el profe Nardi y le conté lo del premio. Eran $2200, billetes violetas. ¡Yo no los conocía! Le dije que no quería entrenar, me quería ir a casa. Me tomé el colectivo 103, mirando por la ventana con la mano en el bolsillo para cuidar el sobre. Después de una hora de viaje, caminé 15 cuadras con la mano en el bolsillo, entré a casa, me senté en la punta donde se sentaba mi papá y abrí los 22 billetes en la mesa, esperando a mi mamá. Apenas entró mi vieja, me mira y me dice: '¿Qué hiciste, hijo?'. 'No, mami. Es el premio por haber ganado el clásico con Central. No quiero que trabajes más', le respondí. 'Hijo, nos va a servir para tapar todos los agujeritos que tenemos en el barrio. Cuando firmes tu primer contrato, ahí sí voy a dejar de trabajar".
"Siempre fui feliz. Teníamos poquito, pero la comida nunca faltaba. Fue el motor contra la adversidad".
LA ANÉCDOTA CON TOMÁS COSTA
"Yo fui un iluminado de Dios desde la genética. Más allá de que uno predica desde los hechos, yo no soy el mejor ejemplo a seguir".
"Cuando volví a Central en 2006, me agarró Tomi Costa, uno de los chicos que estaban en esa época, y me dijo: 'Cuando vos estabas debutando en la Primera, yo te tenía en las figuritas'. Y yo me quería morir. También me recordó que un día nos cruzamos en un sanatorio y me dijo que su sueño era jugar juntos en Primera".
EL RECORDADO CAMBIO DE BIELSA CON GUGLIELMINPIETRO
"Marcelo es Marcelo, es un tipo que siempre piensa en el beneficio del equipo. Pero Guly nunca se lo perdonó. ¡Guly concentraba conmigo! "¿Viste lo que me hizo?", me preguntaba (lo puso a los 45 minutos en el amistoso de 1999 contra Holanda y lo sacó 35 minutos después). Yo trataba de ponerme en su lugar, era atípico. Éramos los más pibes de la Selección y fue terrible la situación. Pero el grupo lo asimiló".
"Si me pasaba a mí, arranco a correr y no me encuentran más. Me tomo el 103 y arranco para Rosario".
