Agustín Canobbio habló de sus características, aceptó que será difícil jugar el Mundial 2026 con la Selección Uruguaya e indicó qué heredó, a nivel futbolístico, de su padre Osvaldo.
El actual jugador de Fluminense conversó en el programa Abrindo o jogo del club carioca, y destacó: “Soy sencillo y vivo una vida tranquila, al contrario de lo que soy dentro de la cancha, donde soy intenso y dinámico. Fuera del campo soy tranquilo y trato de estar en la mía, así en la cancha puedo tener las ideas claras e intentar rendir al 100%”.
“Toda mi vida fue dentro del fútbol. Iba a los entrenamientos y a los partidos de mi padre, y veía cómo era todo. No pensaba en otra cosa que en ser futbolista. Con trece años, estaba convencido de que iba a debutar con 17 y fue así. Lo que hago en mi vida, lo hago para rendir en el fútbol, porque es mi pasión”, subrayó el futbolista de 27 años que tuvo una gran temporada 2025.
Respecto a sus objetivos en este 2026, Canobbio señaló: “Poner a Fluminense lo más alto posible y conseguir cosas con el equipo. En lo individual, es difícil, pero también me voy a preparar para poder estar a disposición para la Copa del Mundo”.
“Dentro del fútbol, lo más importante fue haber conseguido llegar a un Mundial (Qatar 2022). Jugué poco tiempo (10 minutos en el final del partido ante Ghana por la tercera fecha de la fase de grupos) y lo tengo como un nuevo desafío. Yo soy muy competitivo, entonces me gusta siempre estar al máximo, para rendir al máximo y ganar”, aseguró el ex jugador de Fénix, Peñarol y Athletico Paranaense.
Por último, Canobbio valoró su relación con su padre Osvaldo, quien jugó profesionalmente hasta el año 2010: “Mi padre hacía muchos goles y desde que comencé a jugar profesionalmente le he preguntado cómo hacer, cómo finalizar, y así fui mejorando. En formativas, él fue entrenador mío y tuve un gran crecimiento. Es muy competitivo y eso es algo que heredé; él se sabe controlar más, creo que por su madurez, yo soy más emocional”.
