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Esteban Andrada y una historia llena de adversidades

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MALAS NOTICAS: ANDRADA ES BAJA DE LA SELECCIÓN (2:00)

El arquero de Boca será desafectado por lesión en una de sus rodillas. (2:00)

SALVADOR (Enviado especial) -- La vida vuelve a ponerlo a prueba. A pocas horas del inicio de la Copa América, Esteban Andrada ve cómo se esfuma su sueño de disputar un torneo importante con la Selección Argentina.

Desde muy chico, Esteban se despertaba muy temprano, cortaba uvas en una finca, las metía en un balde que llegaba a pesar hasta 25 kilos y las cargaba en un camión. Hacía un pequeño descanso para comer y seguía. Así todos los días. Todo sea por colaborar con sus padres y sus seis hermanos.

En el barrio Primavera de San Martín, en la provincia de Mendoza, a Andrada lo llamaban Coco, por el chichón que se le hizo en la cabeza después de caerse de una cama marinera. Tenía una cancha enfrente de su casa y en sus inicios jugaba de 9. Pero fue su papá el que le insistió para que se pare debajo de los tres palos. Hasta que a los 7 años se plantó: "A mí el puesto de arquero no me lo quita nadie".

Un gran golpe para Andrada fue justamente la muerte de su padre, que perdió la vida en un accidente de tránsito. Es por él que mira al cielo cada vez que sale a la cancha. En un primer momento pensó en dejar el fútbol, pero poco tiempo después de aquella tragedia decidió viajar a Buenos Aires para probar suerte y consiguió entrar en Lanús a los 15 años.

Formó parte de la Selección Argentina Sub 15 y Sub 18. Corría 2011 cuando disputó el Sudamericano y el Mundial Sub 20, y Barcelona posó sus ojos en la joven promesa del Granate. De hecho, hizo una importante oferta por su pase. Pero el club se negó a desprenderse de la joya que todavía no había debutado en Primera División.

Su presentación en la máxima categoría llegó recién en febrero de 2012, con Gabriel Schurrer como técnico. En aquel partido de la Copa Argentina, Barracas Central dio la sorpresa y se impuso por penales en Salta. En junio le llegó el debut por el torneo local, de la mano de Guillermo Barros Schelotto, en un encuentro ante Estudiantes que fue suspendido en el entretiempo por la muerte de un hincha.

El Mellizo relegó a Andrada y se inclinó por darle la titularidad a Agustín Marchesín, casualmente otro integrante del plantel de Argentina para la Copa América 2019. Por dicho motivo se fue a Arsenal de Sarandí en busca de continuidad.

Durante ese préstamo padeció otra situación traumática, al ser secuestrado y liberado dos horas más tarde tras el pago de un rescate. Al volver a Lanús, se adueñó del arco, obtuvo la Supercopa Argentina 2016 frente a River y fue subcampeón de la Copa Libertadores 2017. Esas grandes actuaciones lo llevaron a Boca Juniors, que lo compró en unos 5 millones de dólares, en agosto de 2018.

El 19 de septiembre sufrió un durísimo golpe durante el duelo de cuartos de final de la Libertadores contra Cruzeiro. Jugó 20 minutos con la boca rota y sobre el final del partido casi se desvanece por la fractura del maxilar inferior. Después de dos meses recibió el alta y volvió con un poco de temor. En la histórica final de la Copa Libertadores, Guillermo Barros Schelotto lo puso de titular en la revancha jugada en el Bernabéu. Ya en 2019, fue clave para la obtención de la Supercopa Argentina en la definición por penales contra Central y se ganó un lugar entre los 23 de la Copa América.

Con el llamado de Scaloni, Andrada volvió a ser tenido en cuenta en la Mayor, como cuando Alejandro Sabella lo citó para los Superclásicos de las Américas frente a Brasil de 2011. Un año antes había sido sparring y sufrió la eficacia de Messi en los tiros libres. También lo sufrió en el Trofeo Joan Gamper de 2018, cuando finalmente jugó en Camp Nou, pero con la camiseta de Boca, en el 3-0 de Barcelona.

La lesión en la rodilla derecha le puso un freno a su ilusión de disputar la Copa América. Otra oportunidad en la que seguramente demostrará toda su fortaleza.