Barcelona busca 9, pero no ha logrado fichar a su objetivo prioritario, Julián Álvarez. ¿A quién deberían intentar fichar en su lugar?
A poco menos de dos semanas para el cierre del mercado de fichajes de verano, las esperanzas del Barcelona de fichar al delantero del Atlético de Madrid, Julián Álvarez, parecen haberse desvanecido.
Además, el Barcelona dejó marchar a Robert Lewandowski —quien se unió al Chicago Fire FC tras finalizar su contrato— y autorizó la salida de Ferran Torres al Paris Saint-Germain por 50 millones de euros.
Aunque han llegado Anthony Gordon (70 millones de euros desde el Newcastle United) y Karim Adeyemi (22 millones desde el Borussia Dortmund), el Barcelona aún necesita fichar a un atacante —o dos— con urgencia.
De lo contrario, corren el riesgo de afrontar la temporada dependiendo de un canterano, un adolescente o un extremo jugando fuera de su posición habitual en la delantera, al menos hasta enero. Para un equipo que aspira a ganar su tercer título consecutivo de LaLiga, eso es simplemente insuficiente.
Más allá de Álvarez, el Barcelona contempló otros objetivos este verano, pero ninguno resultó viable. Harry Kane se mantiene firme en el Bayern Munich, João Pedro ha renovado con el Chelsea hasta 2032 y las esperanzas de fichar a Junior Kroupi, del AFC Bournemouth, se esfumaron cuando sufrió una fractura de metatarso durante el verano.
Así pues, con el tiempo en contra, ¿a quién podría recurrir el Barça?
¿Qué tipo de delantero necesita el Barcelona?
La primera fase de cualquier proceso de búsqueda de talento consiste en definir las necesidades. El Barcelona necesita un delantero, sin duda, pero ¿de qué estilo? ¿Y qué atributos específicos requiere?
Naturalmente, el jugador en cuestión debe ser un goleador fiable. Lewandowski y Torres compartieron la posición de "9" la temporada pasada y sumaron un total de 30 goles en LaLiga. Dada la capacidad goleadora del resto del equipo (Lamine Yamal, Dani Olmo y Raphinha, por ejemplo), no es imprescindible que el nuevo fichaje alcance esa cifra, pero sí debe ser productivo; establecer un mínimo de 15 goles y/o asistencias es una exigencia básica. Selección del editor
Además, el jugador necesita aportar creatividad y capacidad para generar ocasiones para la legión de centrocampistas goleadores del Barça, o bien regatear para abrir espacios a sus compañeros; estas cualidades deben formar parte de su repertorio técnico.
Por último, deberá tener capacidad para presionar y correr, preferiblemente a gran velocidad. El técnico Hansi Flick exige un planteamiento agresivo sin balón combinado con una línea defensiva adelantada; ahora que Lewandowski (de 37 años) ha dejado el equipo, Flick tiene la oportunidad de profundizar aún más en este estilo. Los otros fichajes ofensivos de este verano —Gordon y Adeyemi— dejan claro que estas características son prioritarias.
Lo mejor de Álvarez es que reúne todas estas habilidades y, además, destaca en el balón parado; es una combinación poco habitual (y que, lógicamente, resulta inasequible por ahora, dado que el Atlético valora su traspaso en 200 millones de euros).
Pero, ¿existe algún otro jugador que haya demostrado poseer algunas o todas estas cualidades y que pudiera acudir al rescate?
Nombres consagrados: Mikel Oyarzabal, Lautaro Martínez, Omar Marmoush
La opción más "segura" en este momento sería, probablemente, Oyarzabal (Real Sociedad), quien ha sido el delantero titular de España durante esta reciente época dorada, culminada con el éxito en el Mundial de 2026.
Cuenta con un ritmo de juego ya asimilado y una gran compenetración con Yamal, Pedri, Olmo y compañía, tras años de conexión en la selección nacional. Oyarzabal es un goleador fiable (marcó 15 tantos en 30 partidos como titular en LaLiga con la Real la temporada pasada) y un creador de juego inteligente; además, ejerce una presión inteligente —aunque no frenética— desde la línea de ataque. Sin embargo, hay un par de aspectos a considerar: en primer lugar, tiene 29 años y es poco probable que la Real Sociedad autorice su salida por una cifra inferior a su cláusula de rescisión de 75 millones de euros; en segundo lugar, nunca ha jugado en otro equipo que no sea el de su formación. A estas alturas de su carrera, ¿es sensato dar ese paso?
Lautaro Martínez, del Internazionale, aporta muchas de las virtudes que ofrece Oyarzabal. Lleva tiempo consolidado como uno de los mejores segundos delanteros de Europa, superando habitualmente la barrera de los 20 goles en todas las competiciones, y resulta tan peligroso fuera del área como dentro de ella.
Dicho esto, cabe destacar que rara vez —por no decir nunca— ha jugado como un auténtico "9" en el conjunto nerazzurro. Siempre lo han acompañado de un delantero centro de mayor envergadura y potencia física que ejercía de referencia en el ataque, como Marcus Thuram o Edin Džeko.
Con el balón, es probable que Martínez cumpla el papel que el Barça busca: un híbrido entre mediapunta y delantero. ¿Pero sin balón? La situación sería muy distinta para el argentino, quien, a sus 28 años, lleva mucho tiempo habituado a una forma de jugar concreta.
Marmoush también habría encajado bien en el Barcelona: se siente cómodo jugando como "9", posee una gran calidad técnica, garantiza goles y presiona con intensidad. Sin embargo, los informes indican que está en negociaciones avanzadas para fichar por el Tottenham Hotspur.
Lo que sugieren los datos: Georges Mikautadze, Sebastiano Esposito
El problema de los nombres consagrados es que suelen ser más caros; por eso, vamos a analizar los datos para intentar encontrar una solución más económica que se ajuste al perfil que buscamos.
Utilizando datos de Gradient Sports, podemos tomar las fortalezas y debilidades de Álvarez y buscar jugadores similares. Las dos principales sugerencias son opciones intrigantes: jugadores más jóvenes y menos conocidos.
El primero es Georges Mikautadze. Pasó del Metz al Lyon y luego al Villarreal en un lapso de dos años, impulsado en gran medida por su impresionante actuación con Georgia en la Eurocopa 2024. La temporada pasada fue su primera en LaLiga y rindió a un nivel excelente, marcando 13 goles y repartiendo seis asistencias en poco más de 2.000 minutos. Además de su facilidad natural para la definición, destacaron especialmente su calidad técnica dentro del área y su capacidad para generar ocasiones para sus compañeros.
Por desgracia para el Barcelona, su cláusula de rescisión aumentó de 60 a 76 millones de euros a mediados de agosto, lo que equipara su coste al de Oyarzabal. Dicho esto, Mikautadze es cuatro años más joven (25) y aún no ha alcanzado su plenitud futbolística, por lo que esta operación podría ofrecer un mayor valor a largo plazo.

La otra opción que señalan los datos es Esposito. Formado en el Inter y considerado una futura estrella, encadenó ocho —¡sí, ocho!— cesiones y perdió algo de rumbo. Sin embargo, su llegada en propiedad al Cagliari ha marcado el inicio de una nueva etapa. La temporada pasada encontró su sitio como el jugador más creativo de la dupla ofensiva, anotando siete goles y repartiendo cinco asistencias en la Serie A. Su capacidad para retrasar su posición respecto a la línea de ataque, recibir el balón, girar y filtrar pases al espacio es impresionante.
Pero existe un problema potencial... y no, no es el precio. Esposito fue sancionado por el Cagliari este verano tras ausentarse sin permiso durante la pretemporada debido a una disputa contractual. Aunque su estilo de juego pueda recordar en ciertos aspectos al de Álvarez, ese no es el único factor a tener en cuenta a la hora de realizar fichajes.

Apostando por la juventud: Nicolo Tresoldi, Matias Fernandez-Pardo, Hamza Abdelkarim
Alejándose aún más de los nombres consagrados, existen opciones más jóvenes y menos contrastadas por las que el Barcelona podría optar. Estos nombres implican un riesgo considerable, pero su potencial es enorme y las recompensas podrían ser extraordinarias.
Fernández-Pardo, de 21 años, irrumpió con fuerza en 2026; desempeñó un papel clave en el Lille la temporada pasada y formó parte de la selección de Bélgica para el Mundial de 2026. Comenzó su carrera profesional como extremo —le encanta recortar hacia dentro desde la izquierda para disparar—, pero la temporada pasada pasó a jugar como delantero centro debido a una crisis de lesiones en su club.
Los resultados fueron dispares: su velocidad vertiginosa funcionaba a las mil maravillas en los contraataques, especialmente en partidos fuera de casa, pero cuando los espacios se reducían, demostraba que aún le queda mucho margen de mejora. Sus cualidades físicas y su movilidad sin balón encajarían bien en el Barça de Flick y podría convertirse en un gran goleador, aunque actualmente le falta finura en espacios reducidos y zonas centrales.
¿Será casualidad —o tal vez no— que el Atlético intente ficharlo? Quizás ya vean en él al próximo Álvarez.
Tresoldi, de 22 años, lleva más de un año llamando la atención de los ojeadores en el Club Brujas de Bélgica. Como parte de un equipo excelente que vio partir al extremo Christos Tzolis rumbo al Arsenal este verano —en una operación valorada en 40 millones de euros—, este jugador alemán ha sido elogiado por su olfato goleador, así como por su magnífica capacidad para retener el balón y hacer partícipes a sus compañeros en el juego.
Y luego está Hamza Abdelkarim. Tras llegar cedido al equipo juvenil del Barcelona procedente del Al Ahly en febrero, el joven de 18 años fichó en propiedad este verano por 1,5 millones de euros. Ha desempeñado un papel destacado en la pretemporada del primer equipo, en parte por necesidad —al no haber otras opciones— y en parte porque el gran nivel de sus actuaciones justificaba que siguiera contando para el técnico.
Marcó cuatro goles y recibió grandes elogios tanto en España como por parte del propio club; es posible que se haya ganado un puesto en la plantilla del primer equipo para la próxima temporada. Sin embargo, esperar algo más que eso en este momento sería una apuesta sumamente arriesgada.
