José Mourinho vuelve al Camp Nou y Barcelona volverá a verse así con un adversario que supo ser su némesis. Un ajedrecista adiestrado que conoce demasiado bien las entrañas de este cruce. El entrenador de Real Madrid enfrentará al conjunto azulgrana el 25 de octubre de 2026, después de más de 13 años sin cruzarse. Su nombre trae consigo películas de fútbol inolvidables: eliminatorias dramáticas, festejos provocadores y Clásicos de tensión inigualable, que muchas veces rompió el espacio escénico y desbordó los límites de la cancha.
Ya no estará Lionel Messi, protagonista de tantas noches de aquella rivalidad. El desafío pasa ahora por controlar a Lamine Yamal, mientras que Mourinho tendrá a Kylian Mbappé como gran referencia ofensiva. Cambiaron los planteles, pero quedó una historia que comenzó mucho antes de que el portugués ocupara el banco madridista.
Chelsea y Barcelona: los cruces que encendieron la rivalidad
Durante tres ediciones consecutivas de la UEFA Champions League, Barcelona encontró al Chelsea de Mourinho en su camino. Cada partido fue para guardar en el baúl de los recuerdos y dejó algo pendiente para el siguiente: una eliminación, una revancha o una discusión que continuaba fuera del campo.
En 2005, el equipo inglés perdió 2-1 en el Camp Nou y dio vuelta los octavos de final con un 4-2 en Stamford Bridge. Un año después, Barcelona respondió en la misma instancia: ganó 2-1 en Londres y cerró la clasificación con un empate 1-1 como local.
Volvieron a encontrarse en la fase de grupos de 2006/07. Chelsea ganó 1-0 en casa y rescató un 2-2 en el Camp Nou. En apenas seis partidos, Mourinho y Barcelona ya habían construido una rivalidad europea con peso propio.
Inter y una derrota que Mourinho celebró como pocas victorias
La semifinal de la Champions de 2010 llevó esa historia a otra dimensión. Barcelona defendía el título y buscaba llegar a la final del Santiago Bernabéu. El Inter de Mourinho frustró ese objetivo con una eliminatoria que exigió atacar en casa y resistir en el Camp Nou.
El 3-1 de la ida le dio al conjunto italiano una ventaja importante. En la vuelta, sin embargo, quedó con diez jugadores durante la primera mitad y debió sostenerse cerca de su área. Barcelona ganó 1-0, pero no logró el segundo gol que necesitaba. Mourinho perdió el partido y consiguió una de las clasificaciones más importantes de su carrera.
El festejo fue tan recordado como la resistencia de su equipo. De algún modo, fue un sello del orden que el entrenador luso le imprimiría luego a sus equipos. Mou corrió por el césped y celebró hacia las tribunas, mientras el estadio asimilaba la eliminación. Los aspersores se encendieron con los jugadores de Inter todavía en la cancha. Mourinho había dejado afuera al conjunto de Pep Guardiola y no tenía intención de disimular su alegría.
El 5-0 que marcó su primer Clásico con Real Madrid
Meses después, Mourinho llegó a Real Madrid con el desafío de disputar el dominio de Barcelona. Su primera visita como entrenador blanco terminó de la peor manera: el 29 de noviembre de 2010, el equipo de Guardiola lo goleó 5-0.
La diferencia fue contundente y obligó al portugués a revisar cómo enfrentar al equipo culé. La respuesta se vio en abril de 2011, cuando el calendario reunió a ambos equipos cuatro veces en 18 días, con la Liga, la Copa del Rey y un lugar en la final de la Champions en juego.
Cuatro Clásicos en 18 días: títulos, expulsiones y el desequilibrio de Messi
La serie empezó con un 1-1 en el Bernabéu por LaLiga. Cuatro días después, Mourinho consiguió su primer título en Real Madrid: ganó la final de la Copa del Rey con un cabezazo de Cristiano Ronaldo en el alargue. Después del golpe de noviembre, el triunfo en Mestalla demostró que podía ganarle a Barcelona con un trofeo de por medio.
La respuesta azulgrana llegó en competencia europea. Messi convirtió los dos goles del 2-0 en el Bernabéu, el segundo tras una acción individual que rompió la defensa de la Casa Blanca. El empate 1-1 en la vuelta clasificó a Barcelona, que después conquistó la Champions.
Entre un encuentro y otro crecieron los reclamos arbitrales, las expulsiones y los cruces entre jugadores y entrenadores. Las conferencias de prensa se convirtieron en otra disputa: Mourinho cuestionó las decisiones que favorecían, según su interpretación, a Barcelona, y Guardiola respondió públicamente al portugués.
La tensión tuvo uno de sus episodios más graves en la Supercopa de agosto de 2011. Durante un enfrentamiento junto a los bancos, Mourinho le metió un dedo en el ojo a Tito Vilanova, entonces ayudante de Guardiola. La imagen quedó como una muestra del clima de la rivalidad y de lo picantes que eran los cruces entre sí.
La victoria en el Camp Nou que acercó a Mourinho a la Liga
El 21 de abril de 2012, Real Madrid ganó 2-1 en el Camp Nou y dio un paso decisivo hacia el campeonato. A diferencia de la final de Copa, aquel triunfo tuvo valor en una carrera de toda la temporada: el equipo de Mourinho terminó campeón con 100 puntos. Meses más tarde, también superó a Barcelona en la Supercopa.
El portugués cerró su primera etapa madridista con mejores resultados en el enfrentamiento directo. En febrero de 2013 ganó 3-1 en el Camp Nou y eliminó al Barça en las semifinales de la Copa del Rey. Cuatro días después, el 2 de marzo, volvió a vencerlo por 2-1 en el Bernabéu.
Ese fue su último partido oficial contra Barcelona antes del regreso de 2026. Había comenzado su recorrido en el Clásico con una goleada en contra y lo terminó con cinco encuentros consecutivos sin perder ante el rival azulgrana.
Cómo está el historial de Mourinho contra Barcelona
Antes del reencuentro del domingo, Mourinho acumula ocho victorias, nueve empates y diez derrotas en 27 partidos oficiales ante Barcelona, con 38 goles a favor y 44 en contra.
Con Chelsea repartió sus seis encuentros en dos triunfos, dos igualdades y dos caídas. Con Inter ganó uno, empató otro y perdió dos, aunque una de esas derrotas le permitió avanzar a la final de la Champions. En Real Madrid concentró la mayor parte de los cruces: disputó 17 Clásicos, con cinco victorias, seis empates y seis derrotas.
El reencuentro será el 25 de octubre de 2026 en el Camp Nou, por la décima fecha de LaLiga. Habrá morbo, pero mucho más que eso, hará nostalgia: será su primer enfrentamiento con Barcelona desde aquel 2-1 del 2 de marzo de 2013.
