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¿Cómo podrán los futbolistas imponerse al calor en el Mundial de Qatar 2022?

Se espera que Qatar 2022 sea distinto a cualquier Mundial que le haya precedido. Si bien ésta será la primera Copa del Mundo que se juegue en los meses invernales en el hemisferio norte (noviembre y diciembre) debido al calor inclemente que azota al Golfo Pérsico en la época en la que normalmente se suele celebrar la competición (entre junio y julio), las temperaturas experimentadas por jugadores y aficionados en los días de partido podrían seguir siendo extremas.

Se estima que los encuentros escenificados en la tarde qatarí tendrán temperaturas que oscilen entre los 33 y 34 grados Celsius (91-93 grados Fahrenheit); mientras que aquellos cotejos disputados a las 10 p.m. hora local se jugarán a unos 26 grados Celsius (79 Fahrenheit) y humedad superior al 60%.

Obviamente, se han celebrado otras ediciones del Mundial en medio de altas temperaturas. En Brasil 2014, la selección de Estados Unidos se enfrentó a Portugal en un encuentro nocturno celebrado en Manaus en medio de 29 grados Celsius (84 Fahrenheit) y 70% de humedad. Por su parte, el choque en Estados Unidos '94 entre Mexico y la República de Irlanda, disputado en Orlando, arrancó al mediodía, cuando la temperatura sobre la cancha alcanzó los 48 grados Celsius (120 Fahrenheit). El clima era tan caluroso ese día que los jugadores del seleccionado irlandés vistieron gorras de béisbol blancas durante los himnos nacionales prepartido en un intento por minimizar los efectos del inclemente sol de la Florida.

Sin embargo, esos encuentros fueron ejemplos de situaciones extremas. En Qatar, todos los partidos podrían disputarse en un clima cálido y agobiante. Aunque el tan anunciado aire acondicionado dentro de los estadios podría causar un efecto positivo para los espectadores, no hay garantía de que las temperaturas percibidas sobre la cancha vayan a disminuir sustancialmente.

Entonces, ¿qué retos a nivel físico experimentaran los jugadores que se aprestan a disputar el torneo más importante de sus vidas? ¿Qué difícil será jugar al mejor nivel en medio de temperaturas tan altas?

El mes pasado, ESPN fue invitado a experimentar algunas de las tensiones físicas y psicológicas que los jugadores deberán soportar en Qatar durante una sesión en el Centro de Rendimiento Humano de Porsche, ubicado en el circuito del Silverstone Grand Prix de Inglaterra. Con el aporte de Precision Fuel & Hydration, empresa de ciencias del deporte que trabaja con una de las selecciones europeas que compiten en Qatar, entrené por 45 minutos de duración corriendo en una cinta dentro de una cámara de calor, en condiciones similares a las que deberán asumir los jugadores mundialistas.

El objeto del ejercicio fue poner de relieve la respuesta fisiológica a la actividad física, resistencia y calor; y cómo estos elementos se combinan para afectar mi ritmo cardíaco, temperatura central y RPE (índice de esfuerzo percibido). Adicionalmente, incluía una evaluación de mis niveles de fluidos y una prueba de sudoración post-entrenamiento para medir el nivel de sal en mi sangre.

Y fue difícil. Ahora bien, soy un periodista deportivo cuarentón que quizás practica un par de sesiones semanales en el gimnasio y pasa demasiado tiempo sentado en mi auto o frente a mi escritorio. Por ello, difícilmente soy la clase de espécimen físico que verán exigiéndose al límite en Qatar. Pero, hasta para los futbolistas de elite, las condiciones pondrán a prueba su forma física y niveles de preparación.

"Está pronosticado que las condiciones para la fase de grupos en Qatar superarán los 30 grados Celsius (86 Fahrenheit) y cerca del 60% de humedad; así que será similar a las condiciones más cálidas normalmente experimentadas por los jugadores en el norte de Europa en esta época del año", comentó a ESPN Jack Wilson, científico del deporte jefe del Centro de Rendimiento Humano de Porsche. "Esa es, más o menos, la clase de temperaturas a las que te expusiste en la cámara de calor, lo que te da una buena comparación de cómo serán esas condiciones".

"Pero si vas a competir con una temperatura de 30 grados Celsius (86 Fahrenheit), ¿qué impacto tendrá? Básicamente, los jugadores intentarán optimizar su rendimiento físico y mental, en medio de unas condiciones ambientales mucho más exigentes que las que suelen experimentar, especialmente en esta época del año. Y tal como vimos en los datos de tu sesión de calor, una de las amenazas al rendimiento óptimo físico y mental será esa carga extra que se impone a tu sistema cardiovascular (tu corazón, tus pulmones, tu sistema circulatorio) cuando haces ejercicio en medio del calor".

Mi entrenamiento de 45 minutos comprendió la recolección de datos en intervalos de cinco minutos. Mientras corría sobre la cinta dentro de la cámara de calor, Wilson medía mi temperatura central y RPE, mientras que un monitor de ritmo cardíaco alimentaba los datos en la computadora. Comenzamos con una velocidad de 8.5 kilómetros por hora, los primeros 20 minutos fueron bastante rutinarios: no muy exigentes, con un aumento constante de la temperatura núcleo (36.5 C/97.7 F hasta 37.3 C/99.1 F) y ritmo cardíaco (135 lpm hasta 155 lpm). En cuanto al RPE, quedó en tres de seis. (Wilson me pidió que midiera el grado de dificultad experimentada en una escala entre 1 y 6: 1 = ligero, 2 = fácil, 3 = constante, 4 = difícil, 5 = severo, 6 = agotado).

No obstante, el calor fue constante e ineludible, exigiéndome más con cada minuto que pasaba. Una vez que la velocidad se incrementó a 9.97 kph luego de 25 minutos, las cifras comenzaron a aumentar rápidamente en todas las categorías. Y yo ingerí más agua.

Entre los minutos 25 y 45, mi temperatura núcleo ascendió de 37.4 C/99.3 F hasta 38.3 C/100.9 F mientras que mi ritmo cardíaco se disparó de 159 lpm hasta un máximo de 174 lpm, muy por encima de mi tope recomendado de 172 lpm. El RPE pasó de un cómodo tres al máximo de seis. (Cuanto más duro es el esfuerzo, mayor la tensión sobre el cuerpo) Y durante los últimos cinco minutos, comencé a sentir dolor de cabeza debido a las tensiones en mi cuerpo: la deshidratación y el incremento del ritmo cardíaco se combinaron para hacerme sufrir no sólo físicamente, sino también en cuanto a concentración y motivación.

Dicho de esta forma: si yo fuera un futbolista que juega los últimos instantes de un partido en semejante condición física, no querrían verme intentando concentrarme en marcar a un rival durante una jugada a balón parado o cobrando un penal crucial.

"Si uno se mantiene activo a 30 grados Celsius (86 F) y empiezas a generar calor cuando haces ejercicio, no puedes descargarlo tan eficientemente; por ello, tu temperatura núcleo corporal se eleva más rápidamente a un grado mayor y hay una serie de efectos descendientes que hacen que el ejercicio exija más", afirma Wilson. "Uno de ellos es el aumento de la frecuencia cardiaca y las exigencias cardiovasculares, que se debe a que el sistema cardiovascular tiene que proveer sangre a los músculos que trabajan para ayudarles con los nutrientes y suministro de oxígeno".

"Pero con el calor, el cuerpo también debe desviar mucha sangre a la periferia, hacia la piel para ayudar con la pérdida de sudor, porque ese es el medio principal con el que nos enfriamos en medio del calor. Así que tienes a estas dos zonas muy grandes del cuerpo compitiendo por el suministro de sangre, lo que causa que tu ritmo cardiaco aumente en relación con lo que se esperaría en medio de las temperaturas que tenemos en el Reino Unido".

"Si tenemos los datos de partidos de Premier League disputados durante la última semana y llegan a compararse con la frecuencia cardiaca de los jugadores en Qatar, se esperaría que su frecuencia cardiaca fuera mucho mayor, como resultado del calor al que estarán expuestos y eso, por sí solo, hace que el ejercicio se sienta mucho más exigente".

Antes de mi entrenamiento, pesaba 80.9 kg (178.3 libras); sin embargo, luego de correr por apenas 45 minutos, había bajado a los 80.4 kg (177.2 lb). Los futbolistas en Qatar experimentarán disminuciones incluso mayores de peso corporal si juegan durante 90 minutos o más, a pesar de consumir 4,000 calorías diarias para poder manejar semejante carga de trabajo.

Con la finalidad de mantenerme hidratado en la cámara de calor, consumí 774 mililitros (26.1 onzas) de fluidos, pero expulsé 1,274 ml (43.1) de sudor, un déficit de fluidos de 500 ml (17). Una prueba de sudor post-entrenamiento mostró que había perdido 512 miligramos (0.02 onzas) de sodio por litro de sudor; dejando en evidencia la importancia de reemplazar fluidos y sal. Si bien la hidratación es un elemento clave de la preparación y participación de todos los atletas, los niveles de sal también son sumamente importantes: el sodio ayuda a regular las contracciones musculares, y mantiene el equilibrio de fluidos y funciones cognitivas.

Por eso, la próxima vez que vean a los futbolistas ingiriendo líquidos durante una pausa de hidratación, a lo mejor no beberán solo agua. Actualmente, la hidratación es tan importante que cada jugador tendrá una bebida especialmente preparada para ellos esperándoles en la línea de banda, después de haberse sometido a pruebas similares a la que experimenté durante y después de mi entrenamiento en la cámara de calor.

"Varias selecciones internacionales que competirán en Qatar se nos han acercado para ayudarnos a individualizar las estrategias de hidratación de sus jugadores", comentó a ESPN Chris Harris, de la empresa Precision Fuel & Hydration. "Hemos hecho pruebas de sudor y aportado concentraciones de sodio individualizadas. Las cifras individualizadas de sudor ayudan al equipo a armar un catálogo de resultados y pruebas para cada jugador, con la finalidad de refinar y precisar las estrategias de hidratación antes, durante y después de los partidos, para cada jugador de forma individual, en vez de hacer este trabajo de forma grupal".

"Se diseñará una botella de bebida para cada jugador diferente. Podría producirse un escenario en el que dos o tres jugadores tendrán estrategias de hidratación muy similares; por ende, podrían tener una ingesta similar, una cantidad similar de fluidos, una cantidad similar de electrolitos; pero eso depende de las pruebas individualizadas y asegurarnos de que se han hecho todas las pruebas correctas antes de salir a estas condiciones de calor, para poder prepararse lo mejor posible".

Sin embargo, los niveles de hidratación y sodio solo forman parte del paquete. Los periodos de recuperación, incluyendo patrones de sueño, y la nutrición son elementos clave de la preparación del futbolista. Pero asegurarse de que el jugador ingiera los fluidos apropiados forma parte del rompecabezas cuando las condiciones alcanzan el calor inclemente con el que jugarán en Qatar.

"Se trata de optimizar el rendimiento del jugador", indica Harris. "La condición de hidratación no le hará jugar mejor, pero es probable que le ayude a evitar un bajón de desempeño durante un partido. Si bien se solía esperar a los tramos finales del partido [para hidratar al futbolista], los jugadores sentían fatiga, sufrían calambres y dolores de cabeza y tenían que ser reemplazados. El desarrollo de la hidratación y alimentación debería ayudar a desestimar el mito que indica que los jugadores no pueden rendir a alta intensidad por periodos prolongados".

En definitiva, el futbolista moderno está en mucha mejor condición física y está mejor preparado que aquellos que saltaban a la cancha hace apenas 20 años. Actualmente, la ciencia deportiva es un elemento crucial de todos los equipos al máximo nivel, y si bien la planificación para este Mundial podría haber pasado por debajo de la mesa, se ha desarrollado por varios meses y hasta años.

"Los niveles de forma física de los jugadores modernos les pondrán en posición óptima para lidiar con el calor", indica Wilson. "Si nos remontamos 20, 30 años en el tiempo y ponemos a un futbolista de ese tiempo en el escenario mundialista de Qatar, la tendrían mucho más difícil considerando los mayores niveles de condición física del futbolista moderno gracias a la participación de toda clase de científicos y los avances en técnicas de entrenamiento y conocimiento. Pero, para aquellas selecciones que no están aclimatadas al calor, como las provenientes del norte de Europa donde no se ven las condiciones qataríes; obviamente estarán en desventaja".

"Mientras pases más tiempo en ambientes cálidos, tu cuerpo se adapta mejor y es más capaz de lidiar con el estrés causado por el calor. Por ello, los futbolistas oriundos de países como el Reino Unido, que no están acostumbrados a esas condiciones cálidas, estarán en desventaja. Si tuvieran un mes para prepararse para el Mundial, podrían utilizar una cámara ambiental, aclimatarse y luego volar hasta Qatar. Aquí hay una diferencia. Pero la mayoría de los seleccionados irán de jugar fútbol de clubes en condiciones frías en noviembre a un Mundial caluroso, por lo que será muy exigente para muchos futbolistas".