Josema Giménez: el día que decidió dejar el fútbol y la vez que se conectó a clases antes de jugar por Champions

José María Giménez recordó el día en que, con 17 años, decidió dejar de jugar al fútbol y comentó su decisión de volver a estudiar. Getty Images

José María Giménez recordó el día en que, con 17 años, decidió dejar de jugar al fútbol y comentó su decisión de volver a estudiar.

El capitán de la Selección Uruguaya y defensa de Deportivo La Coruña fue protagonista en el ciclo de entrevistas Crecer En Equipo, organizado por la Mutual Uruguaya de Futbolistas Profesionales (MUFP), y en ella por ejemplo también habló de TDAH que comparte con uno de sus hijos.

“Con 17 años, opté por dejar el fútbol”

Giménez contó parte de su historia y relató en relación al año 2012: “Mi hermana quedó embarazada, y yo, con 17 años, opté por dejar el fútbol para ponerme a trabajar”.

“Mi papá trabajaba en una bodega de vinos y yo tenía que ayudar a mi familia por el tema de los ingresos, tener un niño no es fácil. Comíamos todos los días, pero no teníamos para tirar manteca al techo. Llamé a mi representante y amigo y le dije: ‘Mirá, Lagarto, tengo que dejar el fútbol porque tenía que trabajar’, le dije que era una decisión que tenían que tomar”, aseguró el defensa uruguayo.

Y continuó: “Mis representantes estaban en Salto y llegaron de noche a casa. Me dijeron que me iban a ayudar, y ahí seguí en el fútbol, más enfocado en el fútbol y no tanto en el estudio, firmé contrato con Danubio y cambió nuestra situación”.

El abandono de los estudios

Respecto a su vínculo con la educación secundaria, Giménez dijo: “El liceo de Toledo es relativamente chico. Había primero, segundo y tercero en la mañana; cuarto, quinto y sexto por la tarde o por la noche. Hasta tercero, todo bien. Cuando pasé a cuarto se empezó a complicar porque yo entraba a la tarde (en Danubio)”.

“Entonces empecé a estudiar en el Dámaso, y empezaba a estudiar a las ocho y a las seis de la mañana me levantaba. Y del Dámaso caminaba hasta la Curva, almorzaba en la sede de Danubio y a las tres o cuatro de la tarde entrenaba en Malvín. Intentaba irme rápido en el ómnibus de Danubio que el Potrillo, que nos lleva siempre, nos dejaba en la Curva… Me tomaba el Casanova y llegaba en horario, pero si no agarraba ese ómnibus llegaba a casa a las nueve de la noche”, relató.

Josema explicó: “Y pasa que a mitad de año suena el despertador, y lo apagás y seguís durmiendo. Cuando llegaba a casa, no cenaba por acostarme a dormir por el cansancio que tenía del día a día, y tuve que abandonar. Si en el liceo de Toledo hubiera habido clases de mañana, probablemente lo hubiese terminado”.

El regreso a los estudios

Giménez pudo retomar los estudios en este 2026, sumándose al Bachillerato Trayectos, proyecto desarrollado por la Mutual Uruguaya de Futbolistas Profesionales (MUFP) en conjunto con UTU (Universidad del Trabajo del Uruguay) e INEFOP (Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional).

“Estoy participando en el curso de bachiller, organizado por la Mutual, para poder terminar bachillerato. Dejé la vergüenza de lado, quería aprender. Al principio estaba tímido, pero los compañeros me han ayudado a que esté más cómodo. Antes tenía que llamar al liceo donde había estudiado, pedir las materias que me quedaban y dar los exámenes libres…”, dijo Josema en relación a sus frustrados intentos de retomar los estudios.

Pero se enteró de este programa a través de Diego Scotti, exfutbolista y presidente de la Mutual, y le preguntó si podía participar: “Y ahí se me abrió la puerta al conocimiento”, expresó Giménez.

Conectarse a clase y jugar por Champions

“Jugábamos contra Arsenal en fase de grupos de la UEFA Champions League en Londres, teníamos hora y media de viaje del estadio al aeropuerto y era en horario de clase. Entonces me conecté, sin prender la cámara, e iba en el viaje escuchando la clase. Otra vez jugamos de local ante Inter y ya me iba conectando a la clase mientras iba a mi casa después del partido”, narró el futbolista uruguayo de 31 años.

Y destacó sobre el valor de los estudios: “Creo que todo esfuerzo vale la pena, es algo que no solo te da conocimiento, sino fuerza de voluntad, satisfacción…”.

“El estudio te ayuda en el día a día del fútbol para saber tomar una mejor decisión, en la cancha… Saber calcular mejor situaciones de juego. Pensar mejor, razonar mejor, tanto fuera como dentro de la cancha. Y eso creo que se está dejando de lado sobre todo porque en los adolescentes se está utilizando mucho el poder de los representantes. No estoy en contra de los representantes, pero hoy veo con niños de once años que a sus padres les hacen firmar contratos. Es un niño, todavía tiene que madurar mentalmente y el estudio te va a ayudar”, subrayó.

“Porque aún cuando te vaya bien en el fútbol, ¿qué vas a hacer con ese dinero? Porque del fútbol no se vive toda la vida. Me encantaría recibirme de bachiller, poder venir a Uruguay con mis hijos y graduarme. Y sobre todo por el ejemplo a los niños. Muchas veces ellos se van a dormir y les digo que no me voy a acostar porque tengo que estudiar, y me preguntan por qué. Y les digo que nunca es tarde para estudiar y cumplir tus sueños de decir ‘me recibí’”, concluyó el capitán de La Celeste.